Semillas en el ciberespacio desde la mística de la A.C.

23 de noviembre de 2014

CRISTO REY 2014: EL SEÑOR VENDRÁ COMO SUPREMO PASTOR Y JUSTO JUEZ

Las lecturas bíblicas de este Domingo de la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, nos presentan al Señor como Supremo Pastor y Justo Juez. 

Aquí una reflexión sobre la justicia y la gracia de un joven sacerdote español.





Jesucristo, Rey del Universo, lleva a su consumación el plan salvador de Dios. Él es el supremo Pastor, Rey y Juez de todos los hombres, tal como había profetizado Ezequiel (cf Ez 34,11-17). Jesucristo nos acompaña todos los días de nuestra vida; nos guía por el sendero justo y nos conduce a la casa del Padre (cf Sal 22). 
Él es el Rey del mundo y el Señor de la historia. Quiere reinar en el mundo reinando en nuestros corazones. “Nosotros, y sólo nosotros, podemos impedirle reinar en nosotros mismos y, por tanto, podemos poner obstáculos a su realeza en el mundo: en la familia, en la sociedad y en la historia", comenta Benedicto XVI.
Aunque no es de este mundo, el reino de Cristo tiene implicaciones en este mundo. Su mensaje no puede reducirse a una cuestión puramente privada, sino que posee una dimensión social. Toda la organización de la vida social y política debe estar sometida al reino de Cristo, reconociendo la soberanía de Dios y la dignidad de los seres humanos. 
Nuestra salvación personal, pero también la salvación del mundo, depende de nuestra correspondencia a la gracia, que se traduce de modo concreto en la decisión de practicar la justicia y no la iniquidad, de abrazar el perdón y no la venganza, el amor y no el odio. Como enseña el Concilio Vaticano II: “Quiere el Padre que reconozcamos y amemos efectivamente a Cristo, nuestro hermano, en todos los hombres, con la palabra y con las obras, dando así testimonio de la Verdad, y que comuniquemos con los demás el misterio del amor del Padre celestial” (Gaudium et spes, 93).

Mientras aguardamos el momento, debemos verificar el amor a Dios en el amor al prójimo recordando lo que nos dice Jesús: “cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25,40). Jesús se identifica con los pequeños, con los despreciados y marginados, con todos aquellos que necesitan de nuestra acción y no de nuestra omisión.
No solo los actos malos contradicen la voluntad de Dios, sino también la omisión de los buenos. La espera del Señor se presenta, en consecuencia, como un tiempo que hemos de aprovechar con espíritu de vigilancia, haciendo fructificar los talentos, los dones recibidos, y procurando el bien de los demás.
El Señor vendrá como Juez para hacer resplandecer la justicia y la gracia. La justicia se establece con firmeza; no obstante, la gracia nos permite salir con confianza al encuentro del Juez (cf Benedicto XVI, Spe salvi, 47). De este modo, basados en su gracia, podremos esperar con alegría la venida del Hijo del Hombre como Juez. Él nos llamará a entrar en el gozo del Señor, a heredar el Reino y la vida eterna. 
Guillermo Juan Morado.

EN CRISTO REY - SEPTENARIO (VI y VII) EL AMOR Y LA PAZ


El amor y la paz son palabras que se usan muy a menudo, 
pero que muchas veces no tienen la referencia que es necesaria. 
Ambos términos proceden de Dios, 
y es Jesucristo quien nos ofrece el amor de Dios y su Paz. 
Por eso pedimos en el Padrenuestro: 
VENGA A NOSOTROS TU REINO, 
el Reino de Dios, que es verdad y vida, santidad y gracia, justicia, amor y paz.

REINO DEL AMOR Y LA PAZ


EL AMOR DE DIOS

El Verbo se encarnó para que nosotros conociésemos así el amor de Dios: "En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de Él" (1 Jn 4, 9). "Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn 3, 16). (Catecismo de la Iglesia Católica, 458)



LA PAZ, que procede de Dios


DE SAN JUAN PABLO II



"¡Hombres y mujeres del tercer milenio! Dejadme que os repita: ¡abrid el corazón a Cristo crucificado y resucitado, que viene ofreciendo la paz! Donde entra Cristo resucitado, con Él entra la verdadera paz". 

"Nosotros los cristianos, en particular, estamos llamados a ser centinelas de la paz, en los lugares donde vivimos y trabajamos; es decir, se nos pide que vigilemos para que las conciencias no cedan a la tentación del egoísmo, de la mentira y de la violencia".

"La verdad es fundamento de la paz: cuando cada individuo tome conciencia rectamente, más que de los propios derechos, también de los propios deberes con los otros".

“Por eso América: si quieres la paz trabaja por la justicias. Si quieres la justicia defiende la vida. Si quieres la vida, abraza la verdad, la verdad revelada por Dios”.



DE BENEDICTO XVI



“Para llegar a ser un auténtico trabajador por la paz, es indispensable cuidar la dimensión trascendente y el diálogo constante con Dios, Padre misericordioso, mediante el cual se implora la redención que su Hijo Unigénito nos ha conquistado. Así podrá el hombre vencer ese germen de oscuridad y de negación de la paz que es el pecado en todas sus formas: el egoísmo y la violencia, la codicia y el deseo de poder y dominación, la intolerancia, el odio y las estructuras injustas”

“Es necesario proponer y promover una pedagogía de la paz. Ésta pide una rica vida interior, claros y válidos referentes morales, actitudes y estilos de vida apropiados”.


Que la Paz de Dios, que supera todo lo que podemos anhelar, custodie nuestros corazones y nuestros pensamientos en el conocimiento del amor de Dios y de su Hijo, Jesucristo. (de la bendición de Vísperas)


Recuerda que es tu deber trabajar por la restauración de la PAZ DE CRISTO EN EL REINO DE CRISTO (de la fórmula de entrega del distintivo de la Acción Católica Argentina)





22 de noviembre de 2014

CERCANOS A CRISTO REY - SEPTENARIO (V) LA JUSTICIA

REINO DE LA JUSTICIA



En estos días cercanos a la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, 

en que la Iglesia a través de la sabia pedagogía de su liturgia 

nos invita a poner la mirada de la fe en la consumación de los tiempos, 

vamos a meditar en siete palabras.






El Catecismo de la Iglesia católica define con precisión
el último artículo de la Profesión de Fe (Credo)
referida a Cristo como Juez universal:

“Y de nuevo vendrá con gloria,
para juzgar a vivos y muertos
y su Reino no tendrá fin”

“Et íterum ventúrus est cum glória
inducáre vivos et mortuos:
cuius Regni non erit finis”.


RESUMEN:

680 Cristo, el Señor, reina ya por la Iglesia, pero todavía no le están sometidas todas las cosas de este mundo. El triunfo del Reino de Cristo no tendrá lugar sin un último asalto de las fuerzas del mal.

681 El día del Juicio, al fin del mundo, Cristo vendrá en la gloria para llevar a cabo el triunfo definitivo del bien sobre el mal que, como el trigo y la cizaña, habrán crecido juntos en el curso de la historia.

682 Cristo glorioso, al venir al final de los tiempos a juzgar a vivos y muertos, revelará la disposición secreta de los corazones y retribuirá a cada hombre según sus obras y según su aceptación o su rechazo de la gracia.

DESARROLLO:

El glorioso advenimiento de Cristo, esperanza de Israel

673 Desde la Ascensión, el advenimiento de Cristo en la gloria es inminente (cf Ap 22, 20) aun cuando a nosotros no nos "toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad" (Hch 1, 7; cf. Mc 13, 32). Este acontecimiento escatológico se puede cumplir en cualquier momento (cf. Mt 24, 44: 1 Ts 5, 2), aunque tal acontecimiento y la prueba final que le ha de preceder estén "retenidos" en las manos de Dios (cf. 2 Ts 2, 3-12).

674 La venida del Mesías glorioso, en un momento determinado de la historia (cf. Rm 11, 31), se vincula al reconocimiento del Mesías por "todo Israel" (Rm 11, 26; Mt 23, 39) del que "una parte está endurecida" (Rm 11, 25) en "la incredulidad" (Rm 11, 20) respecto a Jesús. San Pedro dice a los judíos de Jerusalén después de Pentecostés: "Arrepentíos, pues, y convertíos para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que del Señor venga el tiempo de la consolación y envíe al Cristo que os había sido destinado, a Jesús, a quien debe retener el cielo hasta el tiempo de la restauración universal, de que Dios habló por boca de sus profetas" (Hch 3, 19-21). Y san Pablo le hace eco: "si su reprobación ha sido la reconciliación del mundo ¿qué será su readmisión sino una resurrección de entre los muertos?" (Rm 11, 5). La entrada de "la plenitud de los judíos" (Rm 11, 12) en la salvación mesiánica, a continuación de "la plenitud de los gentiles (Rm 11, 25; cf. Lc 21, 24), hará al pueblo de Dios "llegar a la plenitud de Cristo" (Ef 4, 13) en la cual "Dios será todo en nosotros" (1 Co 15, 28).

La última prueba de la Iglesia

675 Antes del advenimiento de Cristo, la Iglesia deberá pasar por una prueba final que sacudirá la fe de numerosos creyentes (cf. Lc 18, 8; Mt 24, 12). La persecución que acompaña a su peregrinación sobre la tierra (cf. Lc 21, 12; Jn 15, 19-20) desvelará el "misterio de iniquidad" bajo la forma de una impostura religiosa que proporcionará a los hombres una solución aparente a sus problemas mediante el precio de la apostasía de la verdad. La impostura religiosa suprema es la del Anticristo, es decir, la de un seudo-mesianismo en que el hombre se glorifica a sí mismo colocándose en el lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (cf. 2 Ts 2, 4-12; 1Ts 5, 2-3;2 Jn 7; 1 Jn 2, 18.22).

676 Esta impostura del Anticristo aparece esbozada ya en el mundo cada vez que se pretende llevar a cabo la esperanza mesiánica en la historia, lo cual no puede alcanzarse sino más allá del tiempo histórico a través del juicio escatológico: incluso en su forma mitigada, la Iglesia ha rechazado esta falsificación del Reino futuro con el nombre de milenarismo (cf. DS 3839), sobre todo bajo la forma política de un mesianismo secularizado, "intrínsecamente perverso" (cf. Pío XI, carta enc. Divini Redemptoris, condenando "los errores presentados bajo un falso sentido místico" "de esta especie de falseada redención de los más humildes"; GS 20-21).

677 La Iglesia sólo entrará en la gloria del Reino a través de esta última Pascua en la que seguirá a su Señor en su muerte y su Resurrección (cf. Ap 19, 1-9). El Reino no se realizará, por tanto, mediante un triunfo histórico de la Iglesia (cf. Ap 13, 8) en forma de un proceso creciente, sino por una victoria de Dios sobre el último desencadenamiento del mal (cf. Ap 20, 7-10) que hará descender desde el cielo a su Esposa (cf. Ap 21, 2-4). El triunfo de Dios sobre la rebelión del mal tomará la forma de Juicio final (cf. Ap 20, 12) después de la última sacudida cósmica de este mundo que pasa (cf. 2 P 3, 12-13).


678 Siguiendo a los profetas (cf. Dn 7, 10; Jl 3, 4; Ml 3,19) y a Juan Bautista (cf. Mt 3, 7-12), Jesús anunció en su predicación el Juicio del último Día. Entonces, se pondrán a la luz la conducta de cada uno (cf. Mc 12, 38-40) y el secreto de los corazones (cf. Lc 12, 1-3; Jn 3, 20-21; Rm 2, 16; 1 Co 4, 5). Entonces será condenada la incredulidad culpable que ha tenido en nada la gracia ofrecida por Dios (cf Mt 11, 20-24; 12, 41-42). La actitud con respecto al prójimo revelará la acogida o el rechazo de la gracia y del amor divino (cf. Mt 5, 22; 7, 1-5). Jesús dirá en el último día: "Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25, 40).

679 Cristo es Señor de la vida eterna. El pleno derecho de juzgar definitivamente las obras y los corazones de los hombres pertenece a Cristo como Redentor del mundo. "Adquirió" este derecho por su Cruz. El Padre también ha entregado "todo juicio al Hijo" (Jn 5, 22; cf. Jn 5, 27; Mt 25, 31; Hch 10, 42; 17, 31; 2 Tm 4, 1). Pues bien, el Hijo no ha venido para juzgar sino para salvar (cf. Jn 3,17) y para dar la vida que hay en él (cf. Jn 5, 26). Es por el rechazo de la gracia en esta vida por lo que cada uno se juzga ya a sí mismo (cf. Jn 3, 18; 12, 48); es retribuido según sus obras (cf. 1 Co 3, 12- 15) y puede incluso condenarse eternamente al rechazar el Espíritu de amor (cf. Mt 12, 32; Hb 6, 4-6; 10, 26-31).

20 de noviembre de 2014

LO VERDADERO Y LO FALSO

En la Iglesia la dialéctica “liberal-conservador” es destructiva

LO QUE IMPORTA ES LA CATEGORÍA “VERDADERO-FALSO”

De una entrevista al Cardenal Francis George, arzobispo emérito de Chicago y anterior Presidente de la Conferencia de Obispos católico de Estados Unidos



La dicotomía entre "liberal-conservador", creo, es destructiva para la misión y la vida de la Iglesia. Lo he dicho públicamente muchas veces. Están tomando una definición que viene de ninguna parte. En lo que a nosotros concierne, es una distinción moderna y se la está haciendo para juzgar la vida de la Iglesia. Es porque somos vagos. Pones una etiqueta en la gente, pones una etiqueta en algo y te ahorras el problema de pensar.
Encuentro que los norteamericanos no somos autocríticos, en cuanto que pueblo, de nuestro propio pensamiento. Somos críticos de la autoridad porque estamos entrenados para serlo. Éste es el asunto liberal-conservador... los conservadores aprueban la autoridad y los liberales no. Pero para ambos, todo tiene que ver con la autoridad. 

¿Y qué tiene que ver con la Verdad? Para nosotros, la categoría que debe importar es "verdadero-falso". Lamento la total deformación liberal-consevadora del carácter de nuestras vidas. Si te limitas a eso, como la prensa hace porque no puede hablar de la fe en sus propios términos, entonces, de una manera u otra has traicionado tu vocación como obispo o sacerdote.


CERCANOS A CRISTO REY - SEPTENARIO (IV) LA GRACIA

REINO DE LA GRACIA


En estos días cercanos a la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, en que la Iglesia a través de la sabia pedagogía de su liturgia nos invita a poner la mirada de la fe en la consumación de los tiempos, vamos a meditar en siete palabras.


Un conciso resumen de lo que es la gracia lo encontramos en el Catecismo.

Por más de 400 años los católicos aprendieron las primeras nociones de la fe
con el “Catecismo Romano”, también llamado “Catecismo del Concilio de Trento”,
mandado imprimir por el papa san Pío V en 1566.

El Papa san Pío X promulgó en el año 1905 un nuevo “Catecismo Mayor”, basado en el anterior, presentado en 995 preguntas con respuestas breves y didácticas.

Este fue el antecesor del actual “Catecismo de la Iglesia Católica”,
preparado durante el pontificado de san Juan Pablo II.



Del Catecismo Mayor tomamos su Parte IV (de los sacramentos) en su Tratado II (de la gracia), preguntas n° 527 a 547. Esta doctrina es la de siempre, y pertenece al depósito de la fe.





527.- ¿Qué es la gracia? –

La gracia de Dios es un don interno, sobrenatural, que se nos da, sin ningún merecimiento nuestro, por los méritos de Jesucristo, en orden a la vida eterna.

528.- ¿De cuántas maneras es la gracia? –

La gracia es de dos maneras: gracia santificante, que se llama también habitual, y gracia actual.

529.- ¿Qué es la gracia santificante? –

La gracia santificante es un don sobrenatural, inherente a nuestra alma, que nos hace justos, hijos adoptivos de Dios y herederos de la gloria.

530.- ¿De cuántas maneras es la gracia santificante? –

La gracia santificante es de dos maneras: gracia primera y gracia segunda.

531.- ¿Cuál es la gracia primera? –

Gracia primera es aquella por la que el hombre pasa del estado de pecado mortal al estado de justicia.

532.- ¿Cuál es la gracia segunda? –

Gracia segunda es un aumento de la gracia primera.

533.- ¿Qué es la gracia actual? –

Gracia actual es un don sobrenatural que ilumina nuestro entendimiento y mueve y conforta nuestra voluntad para que obremos el bien y nos abstengamos del mal.

534.- ¿Podemos resistir a la gracia de Dios? –

Si, señor; podemos resistir a la gracia de Dios, porque no destruye nuestro libre albedrío.

535.- ¿Podemos con nuestras solas fuerzas hacer algo que nos ayude para la vida eterna? –

Sin el socorro de la gracia de Dios no podemos con solas nuestras fuerzas hacer ninguna cosa que nos ayude para la vida eterna.

536.- ¿Cómo nos comunica Dios la gracia? –

Dios nos comunica la gracia principalmente por medio de los santos sacramentos.

537.- ¿Confieren los sacramentos otra gracia además de la santificante? –

Los sacramentos, además de la gracia santificante, confieren también la gracia sacramental.

538.- ¿Qué es la gracia sacramental? –

La gracia sacramental consiste en el derecho que el sacramento da al que lo recibe de tener en tiempo oportuno las gracias actuales necesarias para cumplir las obligaciones que impone. Así́, cuando fuimos bautizados, recibimos el derecho de tener las gracias para vivir cristianamente.

539.- Los sacramentos, ¿dan siempre la gracia a quien los recibe? –

Los sacramentos dan siempre la gracia con tal que se reciban con las necesarias disposiciones.

540.- ¿Quién ha dado a los sacramentos la virtud de conferir la gracia? - 


La virtud que tienen los sacramentos de conferir la gracia se la ha dado Jesucristo con su Pasión y Muerte.


541.- ¿Cuáles son los sacramentos que confieren la primera gracia santificante? –

Los sacramentos que confieren la primera gracia santificante, que nos hace amigos de Dios, son: el Bautismo y la Penitencia.

542.- ¿Cómo se llaman por esta razón estos dos sacramentos? –

Estos dos sacramentos, Bautismo y Penitencia, se llaman por esta razón sacramentos de muertos, porque están instituidos principalmente para devolver la vida de la gracia a las almas muertas por el pecado.

543.- ¿Cuáles son los sacramentos que aumentan la gracia en quien la posee? –

Los sacramentos que aumentan la gracia en quien la posee, son los otros cinco, a saber: Confirmación, Eucaristía, Extremaunción, Orden Sagrado y Matrimonio, los cuales confieren la gracia segunda.

544.- ¿Cómo se llaman por esta razón estos cinco sacramentos? –

Estos cinco sacramentos, a saber: Confirmación, Eucaristía, Extremaunción, Orden Sagrado y Matrimonio, se llaman sacramentos de vivos, porque los que los reciben han de estar sin pecado mortal, esto es, ya vivos a la gracia santificante.

545.- ¿Qué pecado comete quien recibe uno de los sacramentos de vivos, sabiendo que no está́ en gracia de Dios? –

Quien recibe uno de los sacramentos de vivos, sabiendo que no está en gracia de Dios, comete grave sacrilegio.

546.- ¿Cuáles son los sacramentos más necesarios para salvarnos? –

Los sacramentos más necesarios para salvarnos son dos: el Bautismo y la Penitencia; el Bautismo es necesario a todos, y la Penitencia es necesaria a todos los que han pecado mortalmente después del Bautismo.

547.- ¿Cuál es el más excelente de todos los sacramentos? –

El más excelente de todos los sacramentos es la Eucaristía, porque encierra, no sólo la gracia, sino a Jesucristo, autor de la gracia y de los sacramentos.