14 de junio de 2025
DIOS UNO Y TRINO: BUENOS AIRES Y LA SANTÍSIMA TRINIDAD
12 de abril de 2025
ACERCA DEL DOMINGO DE RAMOS
DE LA NECESARIA CATEQUESIS LITÚRGICA

¿Qué
misterio se conmemora el Domingo de Ramos?
El Domingo de Ramos se conmemora la entrada triunfante de Jesucristo en
Jerusalén seis días antes de su Pasión.
¿Por
qué causa quiso Jesucristo entrar triunfante en Jerusalén, antes de su Pasión?
Jesucristo, antes de su Pasión, quiso entrar triunfante en Jerusalén,
como, estaba profetizado: 1°, para alentar a sus discípulos,
dándoles con ello una prueba manifiesta de que iba a padecer
espontáneamente; 2°, para enseñarnos que con su muerte
triunfaría del demonio, mundo y carne y nos abriría la entrada del cielo.
¿Por
qué el domingo de Semana Santa se llama DOMINGO DE RAMOS?
El domingo de Semana Santa se llama Domingo de Ramos por la procesión
que en este día se celebra, en la cual los fieles llevan en la mano un ramo de
oliva o de palma.
¿Por
qué el Domingo de Ramos se hace la procesión llevando ramos de oliva o de
palma?
El Domingo de Ramos se hace la procesión llevando ramos de oliva o de
palma para recordar la entrada triunfante de Jesucristo en Jerusalén, cuando
las turbas le salieron al encuentro con ramos de palma en las manos.
¿Quiénes
fueron los que salieron al encuentro de Jesucristo cuando entró triunfante en
Jerusalén?
Cuando Jesucristo entró triunfante en Jerusalén le salió al encuentro el
pueblo sencillo y los niños, no ya la gente granada de la ciudad; disponiéndolo
así Dios para darnos a entender que la soberbia los hizo indignos de tomar
parte en el triunfo de Nuestro Señor, que gusta de la sencillez de corazón, de
la humildad y la inocencia.
(del Catecismo de San Pío X, Sobre las fiestas del Señor, c. VI).
26 de noviembre de 2024
CRISTO REY 2024
CONCLUYE OTRO AÑO LITURGICO
Con la Solemnidad de Cristo Rey finaliza el año litúrgico y la Iglesia celebra este cierre con exultación y gozo.
La celebración concluyó (en la Basílica del Espíritu Santo de Buenos Aires) con un posludio magnífico de variaciones libres en torno a los himnos CHRISTUS VINCIT y REY DE LOS REYES (melodía alemana del siglo XIII) interpretados por el organista Mauro Bianchi en el gran órgano austríaco Rieger-Gebrüder.
Puede escucharse en el video de abajo con parlantes.
Y es particularmente sugestivo en el final (cuando el organista levanta sus manos) oír el eco misterioso que se percibe como flotando entre las bóvedas consagradas del templo basilical, casi como una melodía celestial.
Ahora comienza el
sobrio y austero tiempo esperanzador del Adviento (así como la vida misma)
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6 de septiembre de 2024
ANTE EL ALARMANTE AUMENTO DE ABERRACIONES EN EL CULTO DIVINO
SOBRE LOS ABUSOS EN
LAS CELEBRACIONES LITÚRGICAS
Carta Pastoral de
los Obispos de Nigeria (CBCN)
A todos los
sacerdotes católicos de Nigeria
Sobre los abusos
durante las celebraciones litúrgicas
1.- La sagrada
liturgia es el corazón de nuestro culto y la cumbre de nuestra vida cristiana.
Es un acto de culto divino que pertenece a toda la Iglesia y debe ser
salvaguardado con la máxima reverencia y fidelidad. Sin embargo, observamos con
profunda preocupación y justa indignación un alarmante aumento de aberraciones
durante el culto en toda nuestra nación, perpetradas por algunos de nuestros
propios sacerdotes. Estos abusos incluyen
§ Desviaciones de las
oraciones y rúbricas prescritas de la Misa, incluyendo la Plegaria Eucarística;
§ manejo irreverente
de la Eucaristía;
§ caminar por el
pasillo mientras se lleva la custodia durante la exposición del Santísimo
Sacramento y bendecir al pueblo usando gestos parecidos a la aspersión del Agua
Bendita;
§ música inapropiada,
incluida la importación de música profana a la liturgia;
§ danza indecorosa,
incluso con la custodia que contiene la Eucaristía;
§ comercialización de
la liturgia en forma de demasiadas colectas y recaudación de fondos justo en
medio de las celebraciones litúrgicas;
§ el uso del púlpito
para perseguir intereses personales;
§ la incorporación de
costumbres locales incompatibles con la fe bajo el paraguas de la
inculturación;
§ la no utilización
de ornamentos apropiados;
§ la falta de
preparación adecuada para cada aspecto de la celebración litúrgica;
§ la invención de
ritos, como la Dedicación del Niño, en la que algunos sacerdotes colocan al
niño en el altar, cuando, según la enseñanza de la Iglesia, un niño es dedicado
a Dios durante el bautismo;
§ la bendición de
objetos no aprobados por la Iglesia como sacramentales;
§ y muchos otros.
Estas graves violaciones no sólo son una afrenta directa a la santidad de la
liturgia, sino también una fuente de escándalo y vergüenza para la Iglesia en
Nigeria.
2.- Que quede
inequívocamente establecido: La
liturgia no es un patio de recreo privado para la innovación personal. No es
una plataforma para la autoexpresión del celebrante. Es un encargo sagrado,
transmitido por la Iglesia, que debe celebrarse según las normas y tradiciones
establecidas. La Constitución sobre la Sagrada Liturgia del Concilio Vaticano
II es clara: "La regulación de la sagrada liturgia depende únicamente de
la autoridad de la Iglesia". (SC, 22). Cualquier sacerdote que se encargue
de desviarse de estas normas es culpable de una grave traición a su deber
sagrado y está descarriando a los fieles.
3.- Condenamos, en
los términos más enérgicos posibles, todos y cada uno de los abusos dentro de
la sagrada liturgia. Tales acciones no son meros errores de juicio; son
violaciones del orden sagrado y deben ser tratadas como tales. Recordamos a
nuestros sacerdotes que el
altar no es un escenario para el teatro, ni la liturgia un lugar para la
novedad. La Iglesia nos ha dado directrices claras sobre cómo debe
celebrarse la liturgia, y éstas deben seguirse sin excepción. La fidelidad a
las leyes de la Iglesia no es opcional, sino obligatoria. Los fieles no merecen
otra cosa que la celebración verdadera y reverente de los misterios de nuestra
fe.
4.- A nuestros
obispos, los principales liturgistas de sus diócesis, les hacemos un solemne
encargo: Tomad medidas inmediatas y decisivas para corregir estos abusos. Los
fieles confían en ustedes como líderes, y es su deber sagrado asegurar que la
liturgia en su diócesis se lleve a cabo con la dignidad y reverencia que exige.
Como afirman las leyes universales de la Iglesia, "dentro de los límites
de su competencia, corresponde a los Obispos diocesanos establecer en la
Iglesia confiada a su cuidado, normas litúrgicas que sean obligatorias para
todos". (Canon 838 §4). Cuando sea necesario, se deben emplear medidas
penales para que los sacerdotes infractores rindan cuentas, haciéndoles
comprender la gravedad de sus actos y disuadiendo a otros de cometer ofensas
similares. Los directores diocesanos de liturgia y los vicarios foráneos
(decanos) deben colaborar estrechamente con sus obispos en esta sagrada tarea.
Es imperativo que trabajen juntos para asegurar que los sacerdotes dentro de
sus jurisdicciones se adhieran estrictamente a las directivas de la Iglesia.
Este esfuerzo de colaboración es esencial para mantener la unidad y santidad de
nuestro culto litúrgico.
5.- A los
sacerdotes os decimos esto: Se os confía la sagrada responsabilidad de celebrar
los misterios de nuestra fe. No es una responsabilidad que deba tomarse a la
ligera, ni que permita interpretaciones personales. La Constitución sobre la
Sagrada Liturgia del Concilio Vaticano II nos recuerda que "la Madre
Iglesia desea vivamente que todos los fieles sean conducidos a esa
participación plenamente consciente y activa en las celebraciones litúrgicas
que exige la naturaleza misma de la liturgia". (SC, 14). Esto sólo puede
lograrse cuando la liturgia se celebra con el decoro, la reverencia y la
fidelidad que exige. Los abusos y las desviaciones de la forma prescrita no
sólo son inaceptables, sino que constituyen un grave perjuicio para los fieles
y para la Iglesia.
6.- En conclusión,
renovemos todo nuestro compromiso con la celebración correcta y fiel de la
liturgia. La liturgia es un anticipo del banquete celestial, un encuentro
sagrado con lo divino, y debe
celebrarse siempre con la máxima solemnidad y reverencia. Cualquier
acción que disminuya este encuentro sagrado debe ser condenada y corregida con
la seriedad que merece. Extendemos nuestra más sincera gratitud a todos los
sacerdotes que, en su celebración de la liturgia, permanecen fieles a las
enseñanzas y tradiciones de la Iglesia. Vuestro compromiso con la reverencia,
el decoro y la fidelidad sostiene la santidad de nuestro culto y sirve de
brillante ejemplo para todos. Que nuestras celebraciones litúrgicas reflejen
siempre la belleza, el orden y la santidad que deben transmitir, acercando a
los fieles al misterio de Cristo; y que la Virgen, asunta al cielo, interceda
por nosotros para que seamos fieles a las enseñanzas de su Hijo y de la
Iglesia. Amén.
Dado el quince de agosto del año del Señor dos mil
veinticuatro, en la solemnidad de la Asunción de la Bienaventurada Virgen
María.
11 de mayo de 2024
SURSUM CORDA
EN LA SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
Pocos días antes de Pentecostés, en la culminación del tiempo pascual, la Iglesia celebra la Ascensión del Señor.
Y nos invita a elevar nuestra mirada hacia lo Alto.
Para recordar esta meta, en cada Misa al comenzar la Liturgia de la Eucaristía, el sacerdote exclama: “SURSUM CORDA!” (¡Elevemos nuestros corazones!) y se responde: “HABEMUS AD DOMINUM!” (¡Los tenemos levantado hacia el Señor!)
La Misa es un pregustar el cielo, y con estas palabras la fe nos recuerda que es necesario elevar la mirada espiritual, y no arraigarnos a las cosas de este mundo transitorio.
El sexto artículo
del Credo profesa esta verdad de fe:
“Et ascendit in
caelum, sedet ad dexteram Patris”
(“Y ascendió al
Cielo y está sentado a la derecha del Padre”)
Dos breves textos de la espiritualidad clásica católica de oriente y
occidente lo dicen con poesía:
“¿Quién es ése que asciende?
El mismo que descendió”.
(San Agustín).
“Descendiste del cielo
como rocío vivificante.
Has traído el perdón
y el desierto floreció.
Subes al Cielo
como incienso perfumado:
llévanos tras de Ti
a los que te aclamamos”.
(San Efrén).
13 de abril de 2024
LOS APLAUSOS A LA OBRA HUMANA EN LA LITURGIA
LA LITURGIA COMO APROVECHAMIENTO DEL TIEMPO LIBRE
(Y agrego: los espectáculos de tiempo libre en nuestra actual sociedad son tan vistosos y atractivos que la Liturgia no puede competir con ellos. Me recuerda cómo, en los tiempos del imperio romano, el Coliseo ofrecía fastos grandiosos que atraían al pueblo -el famoso "pan y circo"-, en tanto los cristianos celebraban su sagrada liturgia en las catacumbas)
8 de abril de 2024
OBRA ADMIRABLE DE LA TRINIDAD: UNA NUEVA CREACIÓN
SOLEMNIDAD
DE LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR
12 de abril de 2023
SALVE FESTA DIES: HIMNO PASCUAL
SURREXIT VERE, ALELUIA
La Iglesia canta en este tiempo de Pascua
hermosos himnos
que atesora de su invalorable patrimonio musical litúrgico.
Destacamos aquí un maravilloso texto,
que posee una antífona y siete estrofas
y que hace un contrapunto magnífico entre la vida y la muerte,
la luz y las tinieblas, el cielo y el abismo.
SALVE FESTA DIES
Salve, día de fiesta, día de veneración eterna,
en el cual Dios vence al infierno
y sostiene las estrellas.
1. He aquí la gracia del mundo que vuelve a la vida,
testificando que todos los bienes le son devueltos con su Señor.
2. Por el Cristo triunfante es que,
tras las tristezas del infierno,
en todo lugar reverdecen los
bosques, el césped y las flores alabándolo.
3. Quien, viendo a la raza humana
hundirse en las profundidades del
abismo
y por redimir a los hombres, se
hizo hombre Él mismo.
4. Cesaron los tristes lazos de la ley infernal
y se espantó el caos de ser
vencido
por la presencia de la luz.
5. Poder santo, te ruego me concedas una fe solícita;
se cumple el tercer día,
levántate, oh, mi sepultado.
6. Libera las encadenadas sombras
de la cárcel del infierno
y eleva todo cuanto cae en el
abismo.
7. Vuelve tu rostro para que los siglos
vean la luz: haz volver el día
que de nosotros huye cuando mueres
Tú.
16 de octubre de 2022
LA GRAVITAS SACERDOTALIS
LA IMPORTANCIA DE
LAS MANOS DEL SACERDOTE EN LA LITURGIA
Un breve extracto de un artículo de don Enrico Finotti (Cf.
LITURGIA CULMEN ET FONS, n.1 – 2021, p. 7) sobre la importancia y el sentido
teológico de la disciplina en la liturgia y otros ámbitos que dicen relación a
ella.
El autor señala el valor
que encierra los gestos litúrgicos del celebrante, empezando por los
movimientos y gestos que realiza con sus manos y brazos. En efecto, los gestos
del sacerdote son de gran importancia para el decoro del culto y el
recogimiento de la asamblea. También a través de gestos corporales el hombre
manifiesta la presencia de lo sagrado y el modo adecuado de comportarse ante
una realidad que lo trasciende y supera.
Las manos y los
brazos
"La posición de las manos y de los brazos
es quizá el elemento más recurrente y visible de la gestualidad sagrada. Las
manos juntas constituyen la actitud ordinaria para entrar y estar en el altar;
de este gesto, cuidado con propiedad y mantenido con constancia, depende la
devoción del sacerdote y del pueblo que lo observa. La indisciplina de las
manos, que manipulan innecesariamente objetos y páginas, o que se agitan en
posiciones inconexas y profanas, secundando de modo superficial movimientos
inconscientes e irreflexivos, inducen a la distracción y revelan un ánimo
desprovisto de devoción y lejos del sentimiento interior que debe inspirar los
gestos sagrados.
· Con las manos
apoyadas sobre las rodillas, el sacerdote se sienta a escuchar la palabra de
Dios;
· las manos levantadas,
con la debida discreción, el sacerdote eleva la alabanza y proclama la gloria
del Altísimo;
· con las manos
noblemente extendidas sobre las oblatas o sobre el pueblo invoca la epíclesis
del Espíritu Santo;
· con las manos
temblorosas toca los dones místicos, los eleva con dignidad sagrada, los parte
con cuidadosa circunspección, los ofrece con veneración en la santa comunión;
finalmente, con las manos bendice y
despide al pueblo.
Se comprende entonces la importancia
que corresponde al sacerdote en la disciplina de las manos, que deben ser el
reflejo de las «manos santas y
venerables» (Canon Romano) del Señor, contempladas en el acto sublime de la
institución de la Eucaristía.
Por eso la Iglesia unge las manos
sacerdotales con el sagrado crisma y manda que el sacerdote, tras la ablución
ritual en la sacristía, acceda al acto de la consagración luego del lavabo,
así como los Apóstoles fueron purificados mediante el lavatorio de los
pies".
Texto
completo: liturgiaculmenetfons.it








