Semillas en el ciberespacio desde la mística de la A.C.
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17 de abril de 2020

SURREXIT CHRISTUS HODIE



OCTAVA DE PASCUA

Aún en esta “rara” Pascua 2020,
resuena cada día de la Octava el ALELUIA
como exclamación gozosa de la Resurrección.

Abajo un video cantado

por el Kings College de Cambridge,

de un himno pascual, muy tradicional en los países sajones

titulado “Christ the Lord is Risen Today”  

compuesto por Charles Wesley en 1740.

 

Sigue un antifonario latino del siglo XIV

llamado Surrexit Christus hodie ".


1 Jesus Christ is ris'n today, Alleluia!
our triumphant holy day, Alleluia!
who did once upon the cross Alleluia!
suffer to redeem our loss. Alleluia!
2 Hymns of praise then let us sing Alleluia!
unto Christ our heav'nly King, Alleluia!
who endured the cross and grave, Alleluia!
sinners to redeem and save. Alleluia!

3 But the pains which he endured, Alleluia!
our salvation have procured; Alleluia!
now above the sky he's King, Alleluia!
where the angels ever sing. Alleluia!
4 Sing we to our God above Alleluia!
praise eternal as his love; Alleluia!
praise him, all ye heav'nly host, Alleluia!
Father, Son, and Holy Ghost. Alleluia!

EN ESPAÑOL

1 ¡Jesucristo ha resucitado hoy, Aleluya!
¡Nuestro día santo triunfante, Aleluya!
quien padeció una vez en la Cruz Aleluya!
y sufrió para redimir nuestra pecado. ¡Aleluya!

2 Himnos de alabanza, cantemos Aleluya
a Cristo, nuestro Rey celestial, Aleluya!
quien soportó la cruz y la tumba, Aleluya!
para redimir y salvar a los pecadores. ¡Aleluya!

3 Con los dolores que soportó, ¡Aleluya!
nuestra salvación ha obtenido; ¡Aleluya!
¡ahora en el cielo es Rey, Aleluya!
donde los ángeles cantan por siempre ¡Aleluya!

4 ¡Cantemos a nuestro Dios, Aleluya!
alabanza eterna a su amor; ¡Aleluya!
¡Alabado sea, por el ejército angelical, Aleluya!
el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. ¡Aleluya!




31 de octubre de 2019

HALLOWEEN


Víspera de la Solemnidad de todos los Santos





En la noche del 31 de octubre se ha ido globalizando una celebración llamada HALLOWEEN, que hunde sus raíces en el culto a los muertos que los sacerdotes druidas ofrecían para comunicarse con los espíritus.

La frontera entre los vivos y los muertos se diluía en esta noche, y los espíritus, benévolos o malignos, ingresaban al mundo visible. Para ahuyentar a los segundos, utilizaban trajes y máscaras, se ofrecían alimentos a los difuntos, y se encendían hogueras. Una idea similar a la que tenían los pueblos indígenas de Latinoamérica para celebrar el reencuentro entre los vivos y los muertos en fechas señaladas como esta.

Se la conocía en los cultos celtas como la noche de Samhain o “noche de los muertos” al finalizar el verano, noche bañada por una áura mágica, misteriosa y aterradora. Personajes terroríficos y hechizados -brujas, fantasmas, duendes, espíritus-,  salen del abismo para mezclarse entre los mortales.

En Asturias, esta noche se la conocía como la “fiesta de la oscuridad”, porque a partir de este día, la tiniebla va “comiendo” a la luz, transición del verano al invierno.

Si bien muchos de los que celebran el llamado Halloween, desconocen estas raíces idolátricas y su culto a los muertos, sus consecuencias no son inocuas. 

Y una civilización que pierde sus esencias, va transformándose en una sociedad que reemplaza su culto al Creador por las creaturas, con todo tipo de hechicerías, conjuros, supmaleficios, en un ambiente preternatural desesperante.

El joven sacerdote argentino, Gustavo Lombardo, párroco en Suncho Corral (Santiago del Estero) lo explica con contundencia y claridad. Se puede ver en este enlace:




4 de marzo de 2019

VIRTUDES ROMANAS



VIRTUDES OLVIDADAS


Lápida de un sarcófago romano (c.360 d.C) con las dos primeras letras griegas del nombre de Cristo (X y P)

El mundo occidental tuvo 
-como una de sus columnas culturales-
 una serie de valores de la Antigua Roma. 

Entre ellas podemos enunciar:

Gravitas,
firmitas,
veritas,
comitas,
disciplina,
fides,
severitas,
pietas,
frugalitas;
robur et decus;
industria,
autorictas…


(en castellano:)

Dignidad y seriedad exenta de toda frivolidad,
tenacidad,
amor a la verdad,
cortesía y buenas maneras,
ascética,
fidelidad,
severidad con uno mismo;
respeto por lo religioso,
sobriedad y templanza;
fortaleza y honor;
abnegación y trabajo,
autoridad moral…


Es necesario recuperar estas virtudes, 
que son patrimonio de la civilización greco-romana-cristiana, 
nuestra herencia cultural más preciada.





3 de marzo de 2019

TIEMPOS CARNAVALESCOS....


CARNESTOLENDAS

José Gutiérrez Solana, pintor expresionista español (1886-1945)



Su pintura refleja una visión subjetiva, pesimista y degradada de España a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX.

Su obra está influenciada por los pintores del tenebrismo barroco, tanto por su temática lúgubre y desengañada como por las composiciones de acusado claroscuro. Es patente la referencia a las Pinturas negras de Francisco de Goya . 

En un estilo “feísta” destaca la miseria de una España sórdida y grotesca, mediante el uso de una pincelada densa y de trazo grueso en la conformación de sus figuras.


Su paleta pinta las fiestas populares, los usos y costumbres de la España de entonces.

Las caretas, los disfraces, los excesos, el ruido ensordecedor, los colores chillones… son todas metáforas de una sociedad sin valores, donde las gentes se mezclan enmascaradas y con una alegría bullanguera ficticia, para desahogar penas hondas y realidades morales oscuras.

Y todas estas metáforas subsisten en nuestros tiempos "carnavalescos"…







20 de febrero de 2019

EL MARAVILLOSO DEPÓSITO LITERARIO DE LA IGLESIA


BANALIZACIÓN DEL LENGUAJE DE LA IGLESIA
Por Ignacio Valente
(19 de abril de 1970)

Ignacio Valente es el seudónimo literario de José Miguel Ibáñez, sacerdote, poeta y crítico literario, que acaba de publicar un volumen con algunas de sus más selectas columnas de crítica literaria aparecidas durante las últimas décadas en el diario El Mercurio de Santiago de Chile. 

Tomamos un artículo de ellos, donde se expresa –en el año 1970-la admiración por el riquísimo depósito literario de la Iglesia y la devaluación que ha tenido lugar en los últimos decenios, con una orfandad grave de plumas destacadas, que nos muestren la profundidad y la anchura del misterio del Dios vivo en palabras actuales. Y que denotan un desolador vacío cultural.



E
ntre las piezas literarias que más admiro a través de los siglos, se cuentan algunas que –por su origen y sentido– cabe llamar religiosas, palabras concebidas y escritas de cara al mysterium tremendum del Dios vivo. No me refiero a obras de intención artística formal, como los poemas de San Juan de la Cruz, sino a una espléndida variedad de himnos, cantos, salmos, discursos y oraciones de impresionante poder, compuestos –muy al margen de la vida literaria de su tiempo– para el esplendor de la liturgia o las necesidades de la predicación, por almas encendidas en el amor de Dios, profetas y apóstoles y santos y videntes.

   La Iglesia Católica puede exhibir una larga muestra de estos poemas que, sin serlo de intención, lo son por su belleza fulgurante: en ellos el Espíritu ha dejado su marca de fuego a través de las edades.

  Por eso me llena de desolación comprobar que los textos sagrados de nuestro tiempo no se escriben ya en la Iglesia, sino muy lejos de ella, en esas tinieblas exteriores donde el vacío de Dios o la nostalgia de lo sacro toman a veces cuerpo en formas profanas de paradójica religiosidad: Kafka, Rilke, D.H. Lawrence, Michaux, D. Thomas...

   En la Iglesia, en el reino de la sacralidad propiamente dicha, la expresión verbal parece hoy abandonada de la Poesía. El lenguaje de la liturgia novísima, de la predicación, de las pastorales, solo rara vez alcanza el esplendor de la belleza o la intuición del misterio, y con la mayor frecuencia se entrega a la aridez de la sociología, al tedio del sentimentalismo, al parloteo de las frases hechas que se creen expresivas del hombre actual.

  “Cambio de estructuras, a nivel de base, consciente de la realidad, al servicio del hombre, líder natural, promoción y realización, en grupo y en equipo, asamblea y amistad fraternal y desarrollo y amor, amor, amor…”. Lenguaje de informe técnico mezclado con efusión emocional, sin grandeza, sin destino, salvo cuando se tiene el acierto de volver a formas remotas de recia austeridad.

  Todo lenguaje, más allá de sus contenidos abstractos, delata al hombre que habla y su situación en la existencia. Textos venerables de otros tiempos, hoy caídos en desuso, contienen de tal modo el aliento numinoso de la experiencia de Dios, que hasta hoy nos transmiten la conmoción del espíritu que los engendró.

  ¿Qué hay detrás de las palabras de la actual literatura eclesiástica? Por lo general, nada. El ojo crítico adivina al funcionario de buena voluntad que, queriendo poner al día ritos y doctrina, profiere las fórmulas que su excelente intención le dicta. Pero son muy distintas las palabras concebidas en estado puro de gracia, que brotan de un corazón viviente en la presencia de Dios, y las palabras de oficio surgidas de la aridez de un corazón reseco que, para colmo, habla a partir de un profundo vacío cultural.

  La Iglesia fue en otros siglos el hogar de la creación artística; hoy sus instituciones son el último alero que buscaría espontáneamente un alma creadora. Sus teosociólogos han abandonado la belleza; sus funcionarios han barrido el suelo de las sacristías con los restos del humanismo cristiano. El mal gusto ha invadido esos lares donde, en otro tiempo, el Espíritu Santo desposaba a la Poesía. Para resucitarla, no bastarían algunas personas de buena voluntad, sean quienes sean; se trata de todo un proceso cultural, es decir, anticultural.

   Quién sabe qué padecimientos y cismas, purificaciones y dolores harán falta para dar sabor al insípido argot eclesiástico; para que entre nosotros vuelvan a resonar los cánticos del rey David, las premoniciones terribles de Isaías, la grandiosa sencillez de los relatos evangélicos o el acento apocalíptico de Juan, prolongados en una descendencia viva y actual.

  Hay, por cierto, en la liturgia anterior y en el lenguaje religioso clásico muchas fórmulas donde hoy ya no nos reconocemos: giros del gusto de otros tiempos, retóricas pasadas, distancias jerárquicas y tratamientos ligados a otros cuadros de cultura y sensibilidad.

  Pero aún con esa salvedad, en los ritos e himnos y lecturas vigentes desde remotos tiempos, ¡cuánto sentido de Dios y de su inaudita proximidad, qué aurea de majestad y grandeza, qué sentimiento desbordante de lo sagrado, de lo fascinante y terrible a la vez, de lo infinitamente lejano y de lo infinitamente próximo!

  Esos hombres sabían de Dios, y no de oídas. Tenían el sentido del misterio. Y no en vano el misterio religioso es el hermano mayor del misterio poético, de la intuición de lo inefable en el lenguaje humano. Así la palabra sacramental resonaba en el cielo y en la tierra, convocaba a las potencias angélicas y a los poderes tenebrosos del mundo, a las cumbres, y abismos de todo lo creado; y por esta vía alcanzaba un alto sentido de cultura, de creación, de belleza y dominio y apaciguamiento.

  Hoy el misterio se disipa en beneficio de otros acentos, también necesarios sin duda para la Iglesia: el sentido de la comunidad humana, del ámbito social donde se enuncia la palabra de Dios; el sentido ético de los deberes y exigencias que comporta la fe religiosa; y el sentido emocional de lo amatorio, de lo íntimo y lo fraterno en la relaciones humanas y divinas.

  Pero ¡qué banalidad irremediable en su expresión! ¡Qué dejo de falsete en cada palabra! ¡Cómo naufragan toda poesía, toda grandeza, todo misterio en los ásperos y prosísticos escollos del compromiso y las responsabilidades, de la militancia y la solidaridad, de lo comunitario, de la palabra amor repetida en tono sensiblero hasta la exasperación!

  Y es que en el mundo católico actual no se ve creación de lenguaje, tal vez por falta de experiencia propia y original que lo requiera. En su reemplazo, se toman préstamos y solo préstamos de lenguajes surgidos de otras experiencias, y generalmente gastados hasta el límite del slogan. Como los que provienen de la subcultura sociológica, o erótica, o política de nuestros días.

  En la fraseología eclesiástica se encontrarán la invariable problemática estructural del subdesarrollo, la inexorable dulzura del amor en casi todas sus especies, la construcción de un mundo de paz, justicia y amor, etc. Se cree que esas cosas hacen temblar de gozo al hombre contemporáneo, y que están más cerca de la vida. ¿Quién no ve que es solo la parte más trivial y retórica, más pobre y mecánica de una pseudo-cultura lo que allí se recoge?

  Justo cuando al hombre contemporáneo se le desfondan sus propios ídolos y empieza a mirar al cielo, desesperado, se encuentra con las tardías reverencias eclesiásticas ante los altares de la ciencia y la técnica, del sexo y el desarrollo, de la historia y la civilización. Tan ingenuo se lo cree, como para entusiasmarse con la retórica de un camino que él ya viene haciendo de vuelta.

  Lo que llega al hombre, hoy como ayer, es la palabra viva del Evangelio, nacida de una experiencia original y, por eso mismo, encarnada en la forma de una revelación poética.

  El día en que el catolicismo renuncie a fáciles concesiones y se convierta otra vez en una energía cultural; el día en que irradie una experiencia suya de la realidad y recupere su vieja potencia creadora de cultura; cuando renueve su alianza inmemorial con las humanidades como una etapa esencial de su tarea salvadora: ese día volverá a producir formas auténticas de expresión, dispondrá de un verdadero lenguaje donde existir y operar, y el signo distintivo de ese lenguaje será, como siempre, la Poesía.

(Ignacio Valente, Crítica Escogida,
Ed. Tácitas, Santiago de Chile, 2018, p. 55-58).


23 de diciembre de 2017

Jauchzet, Frohlocket (¡REGOCIJAOS, ALEGRAOS!)

Del Oratorio de Navidad 
de J. S. Bach



Es un compendio de seis cantatas sacras que el compositor escribió para ser interpretadas en los oficios de seis días sucesivos de la Navidad del año 1734 (tres cantatas para los tres días de Navidad, una para Año Nuevo, otra para el primer domingo del año y la última para la Epifanía).

Manifiesta una cumbre musical de la tradición cristiana y expresa con extraordinaria vitalidad los sentimientos de la Navidad.

Abajo se escucha la sublime primera cantata, que es como un preludio a la Navidad. Y suenan los timbales con las trompetas de plata anunciando la llegada del Salvador. Vale la pena escucharla en su idioma original (el alemán) con subtitulos en español, y apreciar la magnífica melodía orquestal y coral.

El texto dice:

¡Regocijaos, alegraos!
¡Glorificad este día ¡Cantad de alegría!
¡Celebrad estos días maravillosos!
¡Exaltad lo que ha cumplido hoy el Altísimo!
¡Dejad el temor, alejad los lamentos!
¡Cantad, llenos de júbilo y alegría!
¡Servid al Altísimo con magníficos coros!
¡Adoremos el nombre del Señor!

El enlace del video es:

https://youtu.be/GZHMgvJgx4E




24 de julio de 2015

DEL FAMOSO HIDALGO DE LA MANCHA

CUATRO GRANDES SANTOS
DE A CABALLO

“Ellos fueron santos y pelearon a lo divino,
yo soy pecador y peleo a lo humano”

En la fiesta de Santiago Apóstol, Patrono de España



En “EL QUIJOTE DE LA MANCHA” de Miguel de Cervantes,
encontramos en su Capítulo LVIII, un hermoso relato
donde el Hidalgo de la Mancha encuentra cuatro lienzos que representan a cuatro santos de a caballo.

Son ellos SAN JORGE, SAN MARTÍN DE TOURS, SANTIAGO APOSTOL Y SAN PABLO.










En razonamientos iban los andantes, caballero y escudero, cuando vieron, habiendo andado poco más de una legua, que encima de la yerba de un pradillo verde, encima de sus capas, estaban comiendo hasta una docena de hombres, vestidos de labradores. Junto a sí tenían unas como sábanas blancas, con que cubrían alguna cosa que debajo estaba; estaban empinadas y tendidas, y de trecho a trecho puestas.

Llegó don Quijote a los que comían, y, saludándolos primero cortésmente, les preguntó que qué era lo que aquellos lienzos cubrían.

Uno de ellos le respondió:

-Señor, debajo de estos lienzos están unas imágenes de relieve y entabladura que han de servir en un retablo que hacemos en nuestra aldea; llevámoslas cubiertas, porque no se desfloren, y en hombros, porque no se quiebren.

-Si sois servidos -respondió don Quijote-, holgaría de verlas, pues imágenes que con tanto recato se llevan, sin duda deben de ser buenas.

-Y ¡cómo si lo son! -dijo otro-. Si no, dígalo lo que cuesta: que en verdad que no hay ninguna que no esté en más de cincuenta ducados; y, porque vea vuestra merced esta verdad, espere vuestra merced, y verla ha por sus propios ojos.

Y, levantándose, dejó de comer y fue a quitar la cubierta de la primera imagen, que mostró ser la de San Jorge puesto a caballo, con una serpiente enroscada a los pies y la lanza atravesada por la boca, con la fiereza que suele pintarse. Toda la imagen parecía una ascua de oro, como suele decirse. Viéndola don Quijote, dijo:

-Este caballero fue uno de los mejores andantes que tuvo la milicia divina: llamóse don San Jorge, y fue además defendedor de doncellas. Veamos esta otra.

Descubrióla el hombre, y pareció ser la de San Martín puesto a caballo, que partía la capa con el pobre; y, apenas la hubo visto don Quijote, cuando dijo:

-Este caballero también fue de los aventureros cristianos, y creo que fue más liberal que valiente, como lo puedes echar de ver, Sancho, en que está partiendo la capa con el pobre y le da la mitad; y sin duda debía de ser entonces invierno, que, si no, él se la diera toda, según era de caritativo.

-No debió de ser eso -dijo Sancho-, sino que se debió de atener al refrán que dicen: que para dar y tener, seso es menester.

Rióse don Quijote y pidió que quitasen otro lienzo, debajo del cual se descubrió la imagen del Patrón de las Españas a caballo, la espada ensangrentada, atropellando moros y pisando cabezas; y, en viéndola, dijo don Quijote:

-Éste sí que es caballero, y de las escuadras de Cristo; éste se llama don San Diego Matamoros, uno de los más valientes santos y caballeros que tuvo el mundo y tiene ahora el cielo.

Luego descubrieron otro lienzo, y pareció que encubría la caída de San Pablo del caballo abajo, con todas las circunstancias que en el retablo de su conversión suelen pintarse. Cuando le vio tan al vivo, que dijeran que Cristo le hablaba y Pablo respondía.

-Éste -dijo don Quijote- fue el mayor enemigo que tuvo la Iglesia de Dios Nuestro Señor en su tiempo, y el mayor defensor suyo que tendrá jamás: caballero andante por la vida, y santo a pie quedo por la muerte, trabajador incansable en la viña del Señor, doctor de las gentes, a quien sirvieron de escuelas los cielos y de catedrático y maestro que le enseñase el mismo Jesucristo.

No había más imágenes, y así, mandó don Quijote que las volviesen a cubrir, y dijo a los que las llevaban:

-Por buen agüero he tenido, hermanos, haber visto lo que he visto, porque estos santos y caballeros profesaron lo que yo profeso, que es el ejercicio de las armas; sino que la diferencia que hay entre mí y ellos es que ellos fueron santos y pelearon a lo divino, y yo soy pecador y peleo a lo humano. Ellos conquistaron el cielo a fuerza de brazos, porque el cielo padece fuerza, y yo hasta ahora no sé lo que conquisto a fuerza de mis trabajos


3 de enero de 2015

POESÍA HISPANOAMERICANA CATÓLICA

CANCIÓN AL SANTISIMO NOMBRE DE JESÚS


En México y toda Hispanoamérica, durante el período colonial, surgieron poetas y escritores religiosos de gran talla, que combinaron el gracejo español con la dulzura de la nueva tierra. Uno de ellos es el franciscano mexicano Fernando de Córdoba y Bocanegra (* México, 1655 - + Puebla, 1689) que escribió esta canción de elevada mística.




El monograma de Jesús dice en derredor: "VOCATUM EST NOMEN EIUS IESUS" (Lc.2,21)
"Y SE LO LLAMARÁ POR SU NOMBRE: JESÚS"

Divino Nombre, breve y compendioso,
ante quien se humilla el sucio, el cielo adora,
y por el cual tiembla el reino oscuro, helado;

yugo puesto a la sierpe burladora,
piélago de virtudes abundoso,
poder inmenso en letras abreviado:

Nombre Divino, bailado
por la Sabiduría
para dar osadía
a la lengua del hombre corta y muda:

y si esta mía— aunque silvestre y ruda —
gusta de tu dulzura en sus intentos,
con favorable vuelo
harás que al cielo suban mis acentos.

Divino Nombre, suavidad, ternura,
salud, regalo, vida, luz, sosiego,
seguridad en letras prometida;

nieve que aplacas el lascivo fuego,
panal que al gusto quitas la amargura,
licor que sanas la mortal herida:

Divino Nombre: no hallo yo instrumento
ni suavidad de música acordada
que así levante el ánimo caído,

como el sonido de la voz formada
en tu dulzura, pues su dulce acento
ablanda el pecho más empedernido.

No más, Nombre Divino,
que todo lo demás es agraviarte:
calle la lengua y no se mueva el cielo;

y así, en silencio los del bajo suelo
—pues no aciertan sus lenguas a loarte
en más subidos modos —
se ocupen todos sólo en adorarte.


16 de noviembre de 2014

TRAS LAS HUELLAS DE LA DOCTORA MISTICA

PEREGRINACIÓN 

"TRAS LAS HUELLAS DE TERESA DE ÁVILA"


Con ocasión del V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús, se ha presentado un programa de peregrinación, visitando los lugares que la santa eligió para sus fundaciones conventuales en España.

Su recorrido es muy atractivo espiritualmente. Son 17 ciudades españolas donde se palpita la influencia de la gran Doctora de la Iglesia. El programa se llama HUELLAS DE TERESA DE ÁVILA, donde religión, mística y cultura se amalgaman para una peregrinación trascendente, siempre culminando en Ávila, ciudad donde nació.


Aquí fundó conventos Teresa, a los que llamaba "sus palomarcicos"

  1. Ávila, donde fundó el convento de San José en 1562; 
  2. Medina del Campo (Valladolid, 1567); 
  3. Malagón (Ciudad Real), 
  4. Valladolid (1568)
  5. Toledo (1568)
  6. Salamanca (1570), 
  7. Pastrana (Guadalajara, 1569), 
  8. Alba de Tormes (Salamanca, 1571), 
  9. Segovia (1574); 
  10. Beas de Segura (Jaén) (1575)
  11. Sevilla (1575) 
  12. Caravaca de la Cruz (Murcia, 1576) 
  13. Villanueva de la Jara (Cuenca) (1580)
  14. Palencia (1580)
  15. Soria (1581) 
  16. Granada (1582) 
  17. Burgos (1582).

Aún cuando no pueda realizarse físicamente, es bueno recorrer este camino apostolico con el pensamiento, siguiendo las huellas de Teresa. Y leer algunos de sus sublimes escritos, joyas de la literatura española y católica.

El enlace de su presentación:

http://youtu.be/K7vrSTwhsyk

Y el blog que explica todo este hermoso programa es:

www.huellasdeteresa.com/