Semillas en el ciberespacio desde la mística de la A.C.

14 de junio de 2026

MONTEVIDEO 850 - BUENOS AIRES: LA SEDE DEL APOSTOLADO ASOCIADO DE LOS LAICOS




La Casa de Montevideo 850 en el tiempo de su inauguración y en la actualidad


LA SEDE 

DEL APOSTOLADO ASOCIADO

DE LOS LAICOS

MONTEVIDEO 850 - BUENOS AIRES

_____________________________________________________________________


En este escrito se desea destacar el valor histórico, cultural, religioso y patrimonial

que reviste el edificio erigido en 1920 en la calle Montevideo 842–850

de la ciudad de Buenos Aires,

que se constituye en un monumento patente de la importancia que otorga la Iglesia

al apostolado organizado de los laicos.

 

La edificación de esta Casa fue un preanuncio

de lo que luego ratificaría el Concilio Vaticano II

en su decreto Apostolicam Actuositatem,

en el que se alienta a un apostolado asociado de los laicos.,

al servicio de Cristo y de la Iglesia.



1. La construcción de la Casa de Montevideo 842–850 para la UPCA (1920)

 

     A comienzos del siglo XX la Iglesia en Argentina contaba con Cofradías, Pías Uniones y Conferencias de laicos, en su mayoría parroquiales, volcadas a fines espirituales o caritativos. No existía, empero, un apostolado organizado que canalizara las energías de los fieles ante los grandes desafíos de la época.

Un tiempo en que no faltaron hombres de temple. Laicos comprometidos a título individual —Santiago de Estrada, Emilio Lamarca, Pedro Goyena, Ernesto Padilla, Arturo Bas y otros— que influyeron en la vida social argentina contra la avanzada liberal y positivista del Estado nacional. Así se opusieron a la ley 1420 de educación pública laicista y a la ley del Registro Civil, allá por 1884. Pero luchaban solos, sin la fuerza que da la unidad.

Para remediar ese desamparo organizativo, el 28 de abril de 1919 el Episcopado argentino —presidido por el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Antonio Espinosa— funda la Unión Popular Católica Argentina (UPCA). Su misión: agrupar a las asociaciones de laicos del país, difundir la Doctrina Social inaugurada por la Rerum Novarum (1891) del Papa León XIII, para hacer frente al liberalismo y al marxismo-leninismo que se iniciaba y presentar una opción de formación sólida.

La UPCA no se quedó en declaraciones. Construyó núcleos de viviendas dignas —el Barrio Monseñor Espinosa en Barracas, el Barrio Nicolás Mihanovich en Parque Avellaneda…—, organizó la Gran Colecta Nacional Pro-Paz Social, impulsó los Cursos de Cultura Católica del doctor Tomás Casares y alentó empresas que seguían los principios de la Doctrina Social, como la Algodonera Flandria de Julio Steverlynk y la revista Criterio. Promovió además leyes sociales: el descanso dominical, la Caja de Ahorro Postal, la protección del trabajo de mujeres y menores…

Para que todo ese torrente de acción apostólica tuviera casa propia, varias familias realizaron donaciones y se construyó la sede de la que aquí se habla, en un lote de 750 metros cuadrados, quince metros de frente y cincuenta metros de fondo, en terrenos de la antigua Capellanía porteña de Nuestra Señora del Carmen., en el año 1920. Edificio de vanguardia. Punto de referencia cardinal de la historia del apostolado laico católico en la Argentina.. No sólo destaca por su valor arquitectónico-urbanístico sino por su función de impulso del trabajo evangelizador de los laicos.


El Escudo de la UPCA en el frente del tercer piso de Momtevideo 850


2. Diseño y arquitectura de la Casa de Montevideo 850

     El edificio se diseñó para ser funcional y bello al mismo tiempo, con esa rara virtud que sólo los grandes constructores logran. Tres pisos, amplia terraza, auditorio: 2.942 metros cuadrados cubiertos que resuelven con soltura todas las necesidades de una organización apostólica en plena expansión.

    Su proyectista fue el arquitecto francés Auguste HUGUIER (el mismo del Palacio Estrugamou -1924- en Juncal y Esmeralda) y fue construido por la empresa GRAMONDO Y CIA que edificó muchas obras magníficas de la ciudad como el actual Palacio San Martín (casa de la familia Anchorena -1911-), la casa de Enrique Larreta en Belgrano (actual Museo) y el Club Español en la calle Bernardo de Irigoyen (1910)

  Merece detenerse a considerar su fachada. Estilo neoclásico riguroso: pilastras, capiteles, molduras ornamentales que el tiempo no ha erosionado. Es una obra de arte civil-católico construida en el corazón urbano de Buenos Aires como un recordatorio pétreo de que la fe también sabe levantar edificios que canten la gloria de Dios. Varios emblemas heráldicos pueblan su superficie como un programa iconográfico escrito en piedra:

     En el tímpano del tercer piso, el escudo de la UPCA dominado por un monograma de Cristo y una corona de laureles.



Casa de Montevideo 850 y su Escudo en la fachada

      Bajo el balcón del primer piso, la tiara papal con las llaves, flanqueada por los Evangelios y una Cruz. Desde ese mismo balcón, el Día del Papa, el Nuncio Apostólico bendecía a los miles de niños que desfilaban por la calle Montevideo en adhesión al Obispo de Roma.


Tiara papal y llaves cruzadas bajo el balcón del primer piso


       Por encima de los dos espléndidos portones de hierro —una herrería que es por sí sola una pequeña obra maestra—, un pez flanqueado por haces de trigo y racimos de uvas: los símbolos primitivos de la fe cristiana, tan antiguos como las catacumbas, rezumando desde la piedra de una casa porteña del siglo veinte.



Entrada de Montevieo 850 - Buenos Aires


      Se prestó atención particular al teatro: una sala con 250 butacas, palco y vestuarios, con un gran escenario y un túnel para acceder al mismo desde la entrada, por un subsuelo. Todo un alarde arquitectónico para la época, que permitía ofrecer piezas de teatro sacras y conciertos de música.

      También en este teatro se realizaron muchísimas conferencias de ilustres oradores y estudiosos, ofreciendo la sabiduría de la cultura católica en sus diversas materias, con una asistencia que colmaba su aforo.


 
  



     Un párrafo aparte merecen los dos grandes murales en arcos de medio punto que se encuentran en las dos paredes laterales del teatro (ver fotos)

    Estas grandes pinturas muestran el “milagro” sucedido en Roma cuando nevó en verano. La ciudad de Buenos Aires tiene como patrona a Nuestra Señora de las Nieves y como un recuerdo fundacional el teatro lleva el nombre de “SANTA MARÍA DE LOS BUENOS AYRES

    Los dos murales son copias de los que se encuentran en el Museo del Prado de Madrid y son una de las obras maestras del pintor español Bartolomé Murillo (1655). Los pintó para la iglesia sevillana de Santa María la blanca.

    La primera obra muestra el “Sueño del Patricio” y la segunda el momento cuando “El patricio Juan y su esposa revelan su sueño al papa Liberio”. Según la tradición, que relata el Martirologio romano, el papa Liberio (352-366) encargó la construcción de la Basílica de Santa María la mayor en Roma para celebrar la aparición de la Virgen María en sueños idénticos compartidos por dicho patricio local llamado Juan, su esposa y el mismo Papa, donde se les anunciaba un milagro que ocurriría en la noche del 4 al 5 de Agosto de 352. Esa noche del ferragosto nevó en el monte romano del Esquilino, pidiendo la Virgen que se construyera un templo en ese lugar.





En los pisos altos, salas para la imprenta, la Biblioteca y la Oficina del Libro —la cultura como apostolado, la letra impresa como medio de evangelización—, además de los despachos donde se desarrollaban las diversas tareas de la institución

Encontramos también una gran Capilla  en el segundo piso, que merece párrafo aparte. Altar, sagrario y crucifijo de impecable factura. Sacristía ricamente provista. Y los magníficos vitrales que representan a los santos patronos: Santa Elena, San José, Santa Catalina de Siena, Santa Teresita del Niño Jesús, y la Virgen de Luján con el Sagrado Corazón de Jesús. Un pequeño paraíso de luz coloreada en el corazón de la ciudad.







Capilla de la Casa: Altar y Sagrario en bronce y mármol. Sus seis vitrales

En esta misma Capilla celebró la Misa en varias ocasiones San Luis Orione, entre 1934 y 1935. Está documentado en el Libro de Celebraciones, con la firma del propio Don Orione. Los antiguos dirigentes recordaban con emoción que el santo de la Divina Providencia parecía levitar en el momento de la consagración. Hay historias que la piedra y el papel guardan mejor que la memoria.





       En el hall principal de Planta Baja, dos hornacinas albergaban dos grandes bustos de mármol: León XIII y Pío XI, los papas que marcaron el rumbo de la doctrina social y del apostolado laico. 




      El techo del mismo hall exhibe el escudo nacional y los escudos de las catorce provincias que entonces conformaban la República. Una declaración de intenciones: la patria y la fe, juntas, bajo el mismo techo.

 


Techo del hall de Planta Baja  (foyer del Teatro Santa María))



El ascensor que se instaló fue un alarde de vanguardia: herrería de primer nivel, objeto de admiración para todo visitante de la época, donde el barrio circundante era de casas bajas.







 En la entrada de la Casa, una placa de bronce honra a una de las donantes y pionera de la UPCA:

 ANA ELÍA DE ORTIZ BASUALDO

 

Fundadora del Instituto Técnico Femenino

Prototipo de Mujer Cristiana

que fue su Presidenta

y será para siempre su Modelo.

 

En testimonio de afecto indeleble

y para perpetuar su memoria

consagra la Liga de Damas Católicas

MCMXXX



En 1934, con motivo del Congreso Eucarístico Internacional de Buenos Aires, la casa de Montevideo 850 fue un hervidero de actividad: de sus paredes y de sus salas salieron los hilos organizativos de ese gran acontecimiento de la vida eclesial argentina.


3. La creación de la Acción Católica Argentina (1931) 

         El 5 de abril de 1931 el Episcopado Argentino funda la Acción Católica Argentina con una Carta Pastoral Colectiva firmada por todos los obispos de entonces. El documento lleva el peso de once firmas mitradas:

Fray José María, Arzobispo de Buenos Aires

Juan Agustín, Obispo de Santa Fe

Francisco, Obispo de La Plata

Luis María, Obispo de Corrientes

José Américo, Obispo de Cuyo

Julio, Obispo de Salta

Fermín, Obispo de Córdoba

Julián, Obispo de Paraná

Audino, Obispo de Santiago del Estero

Agustín, Obispo de Tucumán

Julio Arnedo, Vicario Capitular de Catamarca


"Como os hemos anunciado oportunamente, la asociación que fue en su tiempo creada para unir vuestras fuerzas, "La Unión Popular", ha sido reformada, de acuerdo con las enseñanzas que han sido sugeridas por una experiencia de largos años, no sólo nuestra, sino, sobre todo, del Sumo Pontífice Pío XI, gloriosamente reinante. […] Queremos, pues, promulgar, y declaramos que, desde esta fecha, queda oficialmente establecida, en nuestra querida Patria, la providencial organización general de las energías apostólicas del pueblo cristiano que se conoce con el nombre de Acción Católica."


— Carta Pastoral Colectiva del Episcopado Argentino, 5 de abril de 1931


     La ACA absorbió las organizaciones de la UPCA —Liga de Damas Católicas, Liga de la Juventud Femenina Católica, Asociación de Hombres Católicos y Federación de la Juventud Católica— y tomó su relevo histórico. Las dos ramas femeninas permanecieron en Montevideo 850; los organismos masculinos y la Junta Arquidiocesana pasaron por varias sedes hasta afincarse en Paraguay 1931, propiedad del arzobispado.




Paraguay 1931 — Sede hasta 1984 de la Junta Arquidiocesana de la A.C. porteña y de los Consejos Arquidiocesanos HAC y JAC



4. La sede única de la Acción Católica de Buenos Aires (1985) 

 

   En 1983, siendo asesor arquidiocesano de la Acción Católica monseñor José Manuel Lorenzo, Obispo auxiliar de Buenos Aires, se inició el proceso de reunificación. Era el momento propicio para que todos los organismos arquidiocesanos de la A.C. porteña habitaran bajo el mismo techo. El Vicario General de la Arquidiócesis, monseñor Arnaldo Canale, negoció con la Junta Central de la ACA una permuta que hoy puede juzgarse de maestría diplomática: la casa de Paraguay 1931 a cambio de la posesión completa del edificio de Montevideo 850.

Las ramas masculinas se retiraron de Paraguay 1931 y se ubicaron en Montevideo 850. La familia quedó reunida. Y el edificio patrimonial del apostolado laico en la arquidiócesis, recuperó su destino original.

Montevideo 850

 

 

      Finalmente, el 15 de diciembre de 1986, concluidas las mudanzas, el arzobispo de Buenos Aires, cardenal Juan Carlos Aramburu, bendijo la placa de bronce en el hall de entrada, y con ese gesto litúrgico se re-inauguró la Casa. Se cumplen ahora cuarenta años de aquel hito mayor en la vida del apostolado laico en la arquidiócesis. 

       Para llegar a ese día hubo que hacer muchas concesiones y reubicar a grupos ajenos a la vida pastoral que se habían instalado en la Casa. Un trabajo arduo y con muchas renuncias, que dio sus frutos.

        Ese día se bendijo también una mayólica de la Virgen de Luján, colocada con un farol junto a la puerta de entrada, que es muy venerada por los vecinos que pasan por allí.



El cardenal Aramburu bendice la placa de bronce · 15 de diciembre de 1986

Lo acompaña en el descubrimiento de la misma el dr. Luis Bocchicchio


Texto de la placa de bronce colocada en el hall de entrada:

 

 

"Si el Señor no edifica la Casa,

en vano trabajan los constructores"

Salmo 128

 

El Arzobispo de Buenos Aires,

Su Eminencia Reverendísima

Cardenal Juan Carlos Aramburu

bendijo y dejó inaugurada

esta Casa de la calle Montevideo 850

como Sede Oficial

de los Organismos Arquidiocesanos

de la Acción Católica

el día 15 de diciembre de 1986

 

¡Alabado sea Jesucristo!

 

Junta Arquidiocesana

de la Acción Católica de Buenos Aires

 





Ese día se entregó un pergamino a cada asistente que dice:

 


LA ACCIÓN CATÓLICA

DE LA ARQUIDIÓCESIS DE BUENOS AIRES

HACE PRESENTE SU GRATITUD

 

EN EL DÍA DE LA BENDICIÓN E INAUGURACIÓN

DE SU SEDE OFICIAL ÚNICA.

 

15 DE DICIEMBRE DE 1986

¡ALABADO SEA JESUCRISTO!

 

CARDENAL JUAN CARLOS ARAMBURU

 

   Monseñor Guillermo Leaden                                             Fidel Luis Bocchicchio

                             Asesor                                                                             Presidente

 


 

 

Epílogo 

 

     La Casa de Montevideo 850 no es sólo un inmueble. Es un testimonio en piedra y cal que narra un siglo de historia del laicado católico argentino: con sus afanes, sus santos y su formación apostólica, sus Obispos y su espiritualidad. Un edificio que fue preanuncio de lo que el Concilio Vaticano II vendría a consagrar —el apostolado asociativo de los laicos— décadas antes de que los padres conciliares lo plantearan.

     Como se ha dicho, esta Casa de Montevideo 850 es fruto de los esfuerzos y la generosidad de muchos laicos a lo largo de más de un siglo de historia de la UPCA y de la A.C. En ella están resumidos otros bienes patrimoniales que se compraron y edificaron en los años ´40 y ´50, como la Casa de Ejercicios JAC (actual Colegio de San Isidro Labrador) la Quinta de Recreación AJAC (situada en Parque Leloir) la Casa de Recreación JAC en Vicente López, todos ellos entregados al Arzobispado.

En sus salones se preparó la organización de un Congreso Eucarístico Internacional; en su Capilla, un santo levitaba en la consagración y muchos Obispos celebraron la Misa; desde su balcón, el Nuncio bendecía a la multitud. Esta Casa es, sobre todo, la expresión concreta de cómo la Iglesia respaldó el trabajo evangelizador de los laicos reunidos en forma asociada.

Su mantenimiento y su uso son hoy responsabilidad del Consejo Arquidiocesano de Buenos Aires. Que la Acción Católica siga siendo fermento apostólico y escuela de formación cristiana -misioneros y discípulos- para los laicos porteños que tienen en Montevideo 850 su faro y su hogar, en adhesión plena a la Iglesia que la construyó.

 

 

¡Alabado sea Jesucristo!






8 de septiembre de 2025

150 años de la fundaciòn de la SVD

 Hoy, 8 de Septiembre de 2025,

se celebran los 150 años de la fundación

de la Congregación del Verbo Divino,

en la Fiesta de la Navidad de la Bienventurada Virgen María.




Decía el santo Fundador:

"Si consideramos que el nacimiento de la Madre de Dios
es también el de la Casa Misional de Steyl,
no lo es tanto como un honor o una feliz coincidencia,
cuanto como una invitación a hacernos más y más dignos
de la protección de tan excelesa Patrona.
Si todos nosotros somos los hijos menores de Mar{ia,
entonces también nuestra Casa misional
puede llamarse hija de María,
Quiera Dios que nuestra Casa sea una hija que le agrade"

San Arnoldo Janssen en su homilía del día de la inauguración decía:

"Sólo Dios sabe si algo saldrá adelante.....
si el seminario tiene éxito,
agradeceremos la gracia de Dios,
si nada resulta, humildemente nos golpearemos el pecho
y confesaremos que no eramos dignos de la gracia."
(08/09/1875)

Somos herederos de un legado admirable, gracias a venerables misioneros verbitas, de una mística apostólica excelsa.

Y con el lema del santo fundador, decimos:


VIVAT DEUS, UNUS ET TRINUS,
IN CORDIBUS NOSTRIS!