Semillas en el ciberespacio desde la mística de la A.C.

24 de marzo de 2015

DECONSTRUCCIÓN DEL MATRIMONIO

LA DECONSTRUCCIÓN DEL MATRIMONIO

 Cómo se comunica en la actualidad la propuesta cristiana respecto al  matrimonio en la sociedad occidental: Fe y Cultura.

por el Cardenal Carlo Caffarra, arzobispo de Bolonia

Conferencia pronunciada por el eminente teólogo el pasado 12 de marzo 
en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, en Roma.






Escudo episcopal del Cardenal Cafarra, quien es fundador del Pontificio Instituto San Juan Pablo II para los estudios sobre el matrimonio y la familia.


En esta medulosa exposición se reflexiona sobre cómo se ha desmontado en la sociedad occidental el “edificio del matrimonio” y sus consecuencias, donde el “dato biológico” ha sido expulsado de la noción de matrimonio. También se lamenta por la poca divulgación de la brillante exposición magisterial de San Juan Pablo II sobre la “teología del cuerpo”.




Creo necesario aclarar los términos para así poder indicar, con rigor conceptual, cuál es exactamente el tema de mi reflexión.


Fe: entiendo la "fides quae" acerca del matrimonio. Es sinónimo de “Evangelio del matrimonio”, tanto en el sentido objetivo - lo que el Evangelio propone sobre el matrimonio -, como en el sentido subjetivo - el Evangelio, la buena nueva que es el matrimonio -. Quiero subrayar que mi reflexión no trata sobre la doctrina de la fe acerca del matrimonio considerada per se, sino acerca de su modo de ser comunicada en un ámbito cultural concreto, el occidental. En resumen: reflexionaré sobre la comunicación de la propuesta cristiana respecto al matrimonio dentro de la cultura occidental.

Y paso al segundo término: cultura. Con él entiendo la visión compartida del matrimonio hoy en Occidente. Por visión entiendo el modo de ver el matrimonio, expresado sobre todo en los ordenamientos jurídicos de los Estados y en las declaraciones de los organismos internacionales.

Y entro ya en argumento, dividiendo mi reflexión en tres tiempos.


En el primero intentaré trazar la condición cultural por la que atraviesa el matrimonio actualmente en Occidente.

En el segundo intentaré individuar los problemas fundamentales que esta condición cultural plantea a la propuesta cristiana sobre el matrimonio.

En el tercero indicaré algunas modalidades fundamentales con las que se debe proponer, hoy, el Evangelio del matrimonio.


1. Condiciones del matrimonio

"Rari nantes in gurgite vasto" . El famoso verso de Virgilio fotografía perfectamente la condición del matrimonio en Occidente. El edificio del matrimonio no ha sido destruido; ha sido deconstruido, desmontado pieza a pieza. Al final tenemos todas las piezas, pero el edificio ya no existe.

Siguen existiendo todas las categorías que constituyen la institución matrimonial: conyugalidad; paternidad-maternidad; filiación-fraternidad. Pero ya no tienen un significado inequívoco.

¿Por qué y cómo ha sucedido esta deconstrucción? Empecemos descendiendo en profundidad y constatemos que está en marcha una institucionalización del matrimonio que prescinde de la determinación biosexual de la persona. Al separarlo totalmente de la sexualidad propia de cada uno de los cónyuges, el matrimonio es cada vez más una posibilidad. Esta separación ha llegado al punto de incluir también la categoría de la paternidad-maternidad.

La consecuencia más importante de esta "desbiologización" del matrimonio es su reducción a mera emoción privada, sin una relevancia pública fundamental.

El proceso que ha llevado a la separación de la institución matrimonial de la identidad sexual de los cónyuges ha sido largo y complejo.


- El primer momento está constituido por el modo de ver la relación de la persona con el propio cuerpo, un tema que siempre ha acompañado al pensamiento cristiano. Permítanme que describa cómo han ido las cosas utilizando una metáfora.

Hay alimentos que una vez ingeridos pueden ser metabolizados sin crear problemas, ni inmediatos ni remotos; ni causan indigestión, ni aumentan el colesterol. Hay alimentos que ingeridos son de difícil digestión. Por último, hay alimentos que son dañinos para el organismo, también a largo plazo.

El pensamiento cristiano ha ingerido la visión platónica y neoplatónica del hombre y esta decisión ha creado graves problemas de “metabolismo”. Como les gustaba decir a los teólogos medievales, el vino de la fe corría el riesgo de transformarse en el agua de Platón, en lugar de que el agua de Platón se transformase en el vino de la fe.

Agustín vio clara y profundamente que la dificultad estaba en la "humanitas-humilitas Verbi", en su haberse hecho carne, cuerpo.

La dificultad propiamente teológica no podía no convertirse también en dificultad antropológica precisamente en lo que concierne a la relación persona-cuerpo. La gran tesis de Santo Tomás que afirmaba la unidad sustancial de la persona no ha resultado vencedora.

- Segundo momento. La separación del cuerpo de la persona encuentra un nuevo impulso en la metodología propia de la ciencia moderna, la cual expulsa de su objeto de estudio cualquier referencia a la subjetividad, en cuanto grandeza no mensurable. El recorrido de la separación del cuerpo de la persona puede considerarse sustancialmente concluido: la reducción, la transformación del cuerpo en puro objeto.

Por un parte el dato biológico es expulsado progresivamente de la definición de matrimonio; por la otra, y en consecuencia de lo que concierne a la definición de matrimonio, se convierten en esenciales las categorías de una subjetividad reducida a pura emotividad.

Me detengo un poco sobre esto. En sustancia, antes del cambio "desbiologizante", el “genoma” del matrimonio y la familia estaba constituido por la relación entre dos relaciones: la relación de reciprocidad (la conyugalidad) y la relación intergeneracional (la genitorialidad). Las tres relaciones eran intrapersonales: estaban pensadas como relaciones radicadas en la persona, que no se reducían ciertamente al dato biológico, sino que el dato biológico era asumido e integrado dentro de la totalidad de la persona. El cuerpo es un cuerpo-persona y la persona es una persona-cuerpo.

Ahora la conyugalidad puede ser tanto heterosexual como homosexual; la genitorialidad puede ser obtenida con un procedimiento técnico. Como ha demostrado justamente Pier Paolo Donati, estamos asistiendo no sólo a un cambio morfológico, sino a un cambio del genoma de la familia y del matrimonio.


2. Problemas planteados al “Evangelio del matrimonio”

En este segundo punto desearía individuar los problemas fundamentales que esta condición cultural plantea a la propuesta cristiana del matrimonio.

Pienso que no se trata en primer lugar de un problema ético, de conductas humanas. Las condiciones por las que atraviesan hoy el matrimonio y la familia no pueden ser afrontadas con exhortaciones morales. Es una cuestión radicalmente antropológica la que se plantea al anuncio del Evangelio del matrimonio. Me gustaría concretar en qué sentido.

- La primera dimensión de la cuestión antropológica es la siguiente: es sabido que según la doctrina católica el matrimonio sacramento coincide con el matrimonio natural. La coincidencia entre los dos pienso que ya no se puede poner hoy teológicamente en duda, si bien con y después de Duns Scoto – el primero que la negó – se discutió sobre esto durante mucho tiempo en la Iglesia latina.

Ahora bien, lo que la Iglesia entendía, y entiende, por “matrimonio natural” ha sido demolido en la cultura contemporánea. Permítanme que diga que se le ha quitado “materia” al sacramento del matrimonio.

Teólogos, canonistas y pastores se están preguntando, justamente, sobre la relación fe-sacramento del matrimonio. Pero existe un problema más radical. Quien pide casarse sacramentalmente, ¿es capaz de casarse naturalmente? Su humanidad, no sólo su fe, ¿está tan devastada que ya no es capaz de casarse? Ciertamente, hay que tener presentes los cánones 1096 ("Es necesario que los contrayentes no ignoren al menos que el matrimonio es un consorcio permanente entre un varón y una mujer, ordenado a la procreación") y 1099. Sin embargo, la "praesumptio iuris" del § 2 del canon 1096 ("Esta ignorancia no se presume después de la pubertad") no debe ser ocasión para eximirse de la condición espiritual en la que muchos se encuentran en lo que concierne al matrimonio natural.

- La cuestión antropológica tiene una segunda dimensión, que consiste en la incapacidad de percibir la verdad y, por consiguiente, lo valioso de la sexualidad humana. Creo que Agustín describió de manera muy precisa esta condición: "Tan hundido y ciego como estaba, no podía pensar la luz de la virtud, de una belleza tal, que ha de abrazarse por sí misma y que el ojo de la carne no ve, y se percibe desde lo más íntimo" (Confesiones VI 16, 26).

La Iglesia debe preguntarse por qué ha ignorado de hecho el magisterio de San Juan Pablo II sobre la sexualidad y el amor humano. Tenemos que preguntarnos también: la Iglesia posee una gran escuela en la que aprende la profunda verdad del cuerpo-persona: la liturgia. ¿Cómo y por qué no ha sabido hacer tesoro de ella también en mérito a la pregunta antropológica de la que estamos hablando? ¿Hasta qué punto la Iglesia tiene conciencia del hecho de que la teoría de "género" es un verdadero tsunami, cuyo objetivo no es principalmente el comportamiento de los individuos sino la destrucción total del matrimonio y la familia?

En resumen: el segundo problema fundamental que se plantea hoy a la propuesta cristiana del matrimonio es la reconstrucción de una teología y filosofía del cuerpo y de la sexualidad, que generen un nuevo compromiso educativo en toda la Iglesia.


- La cuestión antropológica planteada desde la condición en la que se encuentra el matrimonio a la propuesta cristiana del mismo tiene una tercera dimensión, la más grave.

El colapso de la razón en su tensión hacia la verdad del que habla la encíclica "Fides et ratio" (81-83) ha arrastrado consigo también la voluntad y la libertad de la persona. El empobrecimiento de la razón ha generado el empobrecimiento de la libertad. Como resultado del hecho de que nos desesperanzamos de nuestra capacidad de conocer una verdad total y definitiva, tenemos dificultad en creer que la persona humana pueda realmente donarse de manera total y definitiva y recibir la autodonación total y definitiva del otro.

El anuncio del Evangelio del matrimonio tiene que ver con una persona cuya voluntad y libertad están privadas de su consistencia ontológica. De esta inconsistencia nace la incapacidad actual de la persona de ver la indisolubilidad del matrimonio sino en términos de una ley "exterius data": una grandeza inversamente proporcional a la grandeza de la libertad. Y esta es una cuestión muy seria también en la Iglesia.

El paso en los ordenamientos jurídicos civiles del divorcio por culpa al divorcio por consenso institucionaliza la condición en la que se encuentra la persona en el ejercicio de su libertad.

- Con esta última constatación hemos entrado en la cuarta y última dimensión de la cuestión antropológica planteada al anuncio del Evangelio del matrimonio: la lógica interna propia de los ordenamientos jurídicos de los Estados concernientes al matrimonio y la familia. Como diría Kant, no tanto el "quid juris" como el "quid jus". Sobre la cuestión en general, Benedicto XVI expresó el magisterio de la Iglesia en uno de sus discursos fundamentales, el que pronunció ante el parlamento de la república federal alemana en Berlín el 22 de septiembre de 2011.

Los ordenamientos jurídicos han ido desarraigando progresivamente el derecho de la familia de la naturaleza de la persona humana. Se va imponiendo una especie de tiranía de la artificialidad, que reduce la legitimidad al procedimiento.

He hablado de “tiranía de la artificialidad”. Tomemos el caso de la atribución de conyugalidad a la convivencia homosexual. Mientras que hasta ahora los ordenamientos jurídicos, partiendo del presupuesto de la natural capacidad de contraer matrimonio entre hombre y mujer, se limitaban a determinar los impedimentos al ejercicio de esta natural capacidad o la forma en la que debía de ejercerse,  las leyes actuales de equiparación se atribuyen la autoridad de crear la capacidad de ejercer el derecho de casarse. La  ley se atribuye la autoridad de hacer artificialmente posible lo que naturalmente no lo es.

Sería un gran error pensar - y actuar en consecuencia - que al matrimonio civil no le atañe el Evangelio del matrimonio, al cual le concerniría sólo el sacramento del matrimonio. Es abandonar el matrimonio civil a las derivas de las sociedades progresistas.


3. Modalidad del anuncio

Desearía ahora, en este tercer y último punto, indicar algunas modalidades según las cuales la propuesta cristiana del matrimonio no debería hacerse y otras en las que puede hacerse.

Hay tres modalidades que hay que evitar:

- La modalidad tradicionalista, que confunde una particular forma de ser familia con la familia y el matrimonio como tal.


- La modalidad "catacumbal", la cual elige volver o permanecer en las catacumbas. Concretamente: bastan las virtudes “privadas de los esposos”; es mejor dejar que el matrimonio, desde el punto de vista institucional, sea definido por lo que la sociedad progresista decida.


- La modalidad buenista, que considera que la cultura de la que he hablado antes es un proceso histórico imparable. Propone, por lo tanto, transigir salvando lo que en él se pueda reconocer como bueno.


No tengo tiempo ahora para seguir reflexionando sobre cada una de estas tres modalidades, y paso por lo tanto a indicar algunas modalidades positivas.

Parto de una constatación. Hay que pensar en la reconstrucción de la visión cristiana del matrimonio en la conciencia de los individuos y en la cultura de Occidente como un proceso largo y difícil. Cuando una pandemia se abate sobre una población, la primera urgencia es seguramente curar a quien ha sido afectado, pero es también necesario eliminar las causas.

La primera necesidad es redescubrir las evidencias iniciales correspondientes al matrimonio y la familia. Eliminar de los ojos del corazón la catarata de las ideologías, que nos impiden ver la realidad. Es la pedagogía socrático-agustina del maestro interior, no sencillamente la del consenso. Es decir: recuperar ese “conócete a ti mismo” que ha acompañado el camino espiritual de Occidente.

Las evidencias originales están inscritas en la misma naturaleza de la persona humana. La verdad del matrimonio no es una una "lex exterius data", sino una "veritas indita".

La segunda necesidad es redescubrir la coincidencia del matrimonio natural con el matrimonio-sacramento. La separación entre los dos acaba por una parte considerando la sacramentalidad como algo añadido, extrínseco y, por la otra, corre el riesgo de abandonar la institución matrimonial en manos de esa tiranía de la artificialidad de la que hablaba antes.

La tercera necesidad es retomar la “teología del cuerpo” presente en el magisterio de San Juan Pablo II. El pedagogo cristiano necesita hoy un trabajo teológico y filosófico que no puede retrasarse o limitarse a una institución particular.


Como pueden ver, se trata de tomar en serio esa superioridad del tiempo sobre el espacio de la que se habla en la "Evangelii gaudium" (222-225). Más que tres intervenciones de urgencia, he indicado tres procesos.

Por último, opino lo mismo que George Weigel y es que, a la base de las discusiones del    Sínodo, está la relación que la Iglesia quiere tener con la posmodernidad, en la que los despojos de la deconstrucción del matrimonio son la realidad más dramática e inequívoca.

19 de marzo de 2015

EN EL V CENTENARIO DE SANTA TERESA DE ÁVILA Y EN EL DÍA DE SAN JOSÉ

ITE AD IOSEPH



El sueño de José (Rupnik)


ORACIÓN BREVE A SAN JOSÉ

            (que se atribuye a Santa Teresa de Ávila, gran devota del santo Patriarca)



¡San José, Custodio amante
de Jesús y de María,
enséñame a vivir siempre
en tan dulce compañía!

Sé mi maestro y mi guía
en la vida de oración;
dame paciencia, alegría
y humildad de corazón.

No me falte en este día
tu amorosa protección,
ni en mi última agonía
tu piadosa intercesión.


18 de marzo de 2015

EN EL DÍA DE SAN JOSÉ

SANCTUS JOSEPH ECCLESIAE UNIVERSALIS PATRONUS

El Patrocinio de san José: su custodia de la Iglesia universal



En el segundo aniversario del inicio del ministerio petrino del Papa Francisco, providencialmente ocurrido en la solemnidad de San José, invocamos al santo Patriarca y Custodio del Redentor, pidiendo su intercesión, para que ilumine, fortalezca y le dé sabiduría y prudencia al Vicario de Cristo en su misión de ser el fundamento de la unidad de la Iglesia.


19 de marzo de 2013: el cardenal Sodano coloca el anillo del Pescador al Papa Francisco,
al inicio de su pontificado.



El papa Pío IX proclamó a San José “Patrono de la Iglesia Universal” el 8 de diciembre de 1870, invocando su intercesión y poder para defender la familia, la Iglesia y la sociedad de los “peligros” del mundo moderno. El Breve pontificio, llamado “Quemadmodum Deus” expresa:


“Así como Dios estableció al patriarca José, hijo de Jacob, gobernador de todo Egipto para ase­gurar al pueblo el trigo necesario para la vida, así también, cuando se cumplieron los tiempos en los que el Eterno iba a enviar a la tierra a su Hijo único para rescatar el mundo, eligió otro José, del cual el primero era la figura; lo constituyó Señor y Príncipe de su casa y de sus bienes; confió a su custo­dia sus más ricos tesoros." En efecto, José desposó la Inmaculada Virgen María, de la cual, por la virtud del Espíritu Santo, nació Jesucristo, quien quiso pasar ante todos por el hijo de José y se dignó estarle sometido. Aquél a quien tantos profetas y reyes habían deseado ver, José no solamente lo vio, sino que conversó con Él, lo abrazó con paternal ternura, lo colmó de besos; con un celoso cuidado y una solicitud sin par alimentó a Aquél a quien los fieles debían comer como el Pan de la vida eterna.

En razón de esta dignidad sublime... la Iglesia siempre ha exaltado y honrado a San José con un culto excepcional, aunque inferior al que rinde a la Madre de Dios; en las horas críticas siempre ha implorado su asistencia...

Por ello el Santo Padre Pío IX declara solemnemente a San José Patrono de la Iglesia católica en este día (8 de diciembre) consagrado a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios, esposa del castísimo San José”.





“Oh Dios, que en tu providencia 
quisiste edificar tu Iglesia sobre la roca de Pedro, 
príncipe de tus apóstoles, 
mira con amor a nuestro papa Francisco, 
y Tú que lo has constituido sucesor de san Pedro, 
concédele la gracia de ser 
principio y fundamento visible 
de la unidad de fe y de comunión de tu pueblo. 
Por nuestro Señor Jesucristo”. 
(Misal Romano, oración colecta de la misa por el Papa)

DE LAS LETANÍAS A SAN JOSÉ

Ilustre descendiente de David
-Luz de los patriarcas
-Esposo de la Madre de Dios
-Custodio purísimo de la Virgen, 
-Nutricio del Hijo de Dios
-Diligente defensor de Cristo
-Jefe de la Sagrada Familia
-José justo
-José casto
-José prudente
-José fuerte
-José obediente
-José fiel
-Espejo de paciencia
-Amante de la pobreza
-Modelo de obreros
-Gloria de la vida doméstica
-Custodio de vírgenes
-Sostén de las familias
-Consuelo de los desdichados
-Esperanza de los enfermos
-Patrono de los moribundos
-Terror de los demonios
-Protector de la santa Iglesia

Ora pro Ecclesiae Dei






17 de marzo de 2015

EN EL AÑO DE LA VIDA CONSAGRADA: UNA ABADÍA CISTERCIENSE



UNA ABADÍA CISTERCIENSE AUSTRIACA

El monasterio más grande de Europa
Con 86 monjes y más de 270 estudiantes de teología

El monasterio de Heiligenkreuz (Santa Cruz) cerca de Viena




Un oasis de espiritualidad cristalina, de ortodoxia y celo litúrgico en Austria, en el contexto de una Iglesia mundanizada. Se trata de la abadía cisterciense de Heiligenkreuz, situada en la ciudad a la que ha dado nombre (que significa literalmente Santa Cruz), a unos cuantos kilómetros de Viena.


Un fundador santo, un abad de la Providencia

Fue fundada en 1135 por el noble Leopoldo III, de la dinastia de los Babenberg. Su hijo había entrado en la comunidad cistercense de Morimond, en Francia, y le había pedido ayuda para implantar esta experiencia en otros lugares. Leopoldo es actualmente venerado como santo y patrón de Austria. Su hijo Otón fue obispo de Frisinga y está considerado el padre de la historiografía alemana; es beato y sus reliquias se encuentran precisamente en Heiligenkreuz. Entre 1938 y 1945, bajo el nazismo, el monasterio fue practicamente expropiado y varios religiosos fueron expulsados.

Un buen abad para el posconcilio

Una vez acabada la guerra, le tocó al abad Karl Braunstorfer reanudar los hilos de una historia milenaria y proyectarla hacia el futuro. Tomó parte en los trabajos del Concilio Vaticano II, del que volvió lleno de responsabilidades, al tener que llevar adelante la prevista "actualización" sin menoscabar el carisma de la orden y los delicados equilibrios de la abadía.

Entre otras cosas se dedicó a la minuciosa redacción de un nuevo breviario en latín y a aplicar la reforma litúrgica de manera que no mortificara el canto gregoriano, central en la vida de los monjes.

«El abad Braunstorfer fue una bendición, un verdadero hombre de Dios» dice el padre cisterciense Karl Wallner, «gracias a él las turbulencias que marcaron los años 70 en muchos ámbitos de la Iglesia aquí no se sintieron, o se sintieron muy poco. Hoy es siervo de Dios y de hecho se ha abierto su causa de beatificación».



Cifras insólitas en Europa

Haber atravesado inmunes esa época caótica y haber evitado sus consecuencias, ha llevado a Heiligenkreuz abundantes frutos. Es actualmente el monasterio cisterciense más grande de Europa.

En los últimos treinta años, mientras otras comunidades envejecen o disminuyen dramáticamente, ha visto aumentar sus monjes de 42 a 86, con una edad media de 46 años. Anexo a la abadía, desde el año 1802 hay un Instituto de Teología que en 2007 se convirtió de derecho pontificio y ha tomado el nombre de Papa Benedicto XVI. Actualmente hay 274 estudiantes, de los cuales 190 son de Alemania, Austria y Suiza, el resto de todo el mundo: Europa del este, Asia, América del Norte y América Latina. De ellos, 160 son seminaristas o religiosos, lo que convierte a la “Hochschule-Papst Benedixt XVI” en el centro de formación teológica con el número más alto de candidatos al sacerdocio de lengua alemana. Una realidad que acoge una de las bibliotecas teológicas mejor dotadas del país y que está ampliando sus espacios para acoger el aumento en el número de inscripciones.

Tradición y verdad dan fruto

¿Por qué llegan a estudiar allí jóvenes de Austria, Alemania y Suiza, como también de países muy lejanos, cuando podrían elegir destinos más cercanos o sedes metropolitanas más prestigiosas?

Según el padre Karl Wallner, que es también el director de la Hochschule «es mérito del ambiente que se ha formado con el tiempo, con una relación armoniosa entre natural y sobrenatural. Cada año unos cinco mil jóvenes visitan la abadía y la escuela y se quedan sorprendidos por el contexto, sencillo y vital a la vez. No somos tradicionalistas: celebramos cuidando mucho el novus ordo lo que, si antes nos hacía ser criticados por los ambientes progresistas, después del motu proprio Summorum Pontificum nos ha atraído también las críticas de los ambientes tradicionalistas. No somos tradicionalistas, pero intentamos hacer respirar la Tradición y una teología que sea auténticamente católica, fiel al Magisterio en toda su belleza y profundidad. Muchos seminaristas que están en ambientes apagados o en contacto con ambientes teológicos estériles, encuentran aquí estímulos para su crecimiento y linfa para su vida de fe».

Esto está confirmado por otro dato singular. Los docentes de la Hochschule, entre los cuales hay dos nombres de absoluto prestigio de la cultura católica europea como el francés Rémi Brague y la alemana Hanna Barbara Gerl-Falkovitz, no cobran. Imparten la enseñanza gratuitamente, nos dice el padre Wallner, porque les gratifica la platea motivada y entusiasta que tienen enfrente.

Otro factor que ha contribuido al florecimiento de Heiligenkreuz en las últimas dos décadas ha sido Joseph Ratzinger. El entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe visitó varias veces, en los años 80, a la atípica comunidad de cistercienses. Nació un vínculo que no se ha interrumpido nunca.

En 2007, durante su viaje apostólico al Santuario de Mariazell en Austria, Benedicto XVI paró en Heiligenkreuz: un gesto inesperado que fue poco comprendido. Quiso rendir homenaje «al monasterio cisterciense más antiguo del mundo que ha permanecido en activo sin interrupción» como dijo entonces, pero sobre todo su ejemplaridad en mantener vivo el espíritu de los orígenes, el de San Benedicto, cuya regla es seguida por los cistercienses, y el de San Bernardo de Claraval que, recordó el Papa, «su entusiasmante y alentador ascendente sobre muchos jóvenes de su tiempo llamados por Dios estaba animado por una particular devoción mariana». Y «donde está María, allí está la imagen primigenia de la donación total y de la secuela de Cristo».

Benedicto subrayó que «un monasterio es sobre todo esto: un lugar de fuerza espiritual», por lo que al llegar a un lugar como Heiligenkreuz se tiene la misma impresión que cuando, tras una caminata por los Alpes que ha costado un gran esfuerzo, por fin se puede uno refrescar en un arroyo de agua de manantial. La escuela teológica de la abadía, que lleva el nombre de Benedicto XVI, dedica al pensamiento del Papa emérito una especial atención.

Al abad actual, Maximilian Heim, se le concedió en 2011 el premio de la Fundación Joseph Ratzinger-Benedicto XVI, como «uno de los más agudos representantes de la nueva generación de teólogos que se inspiran en la obra de Ratzinger».

El Rector de la Hochschule, el padre Karl Wallner, ha colaborado estrechamente con el cardenal Gerhard Ludwig Müller, responsable de la edición de la opera omnia de Ratzinger y, se puede decir, custodio del legado ratzingeriano a la Congregación para la Doctrina de la Fe.


(tomado de Religión en Libertad)


SAN PATRICIO, patrono de Irlanda


SAN PATRICIO
Patrono de Irlanda – Apóstol de los celtas

Flagelo de hechiceros druidas
y amoroso padre de los primeros cristianos irlandeses.




Patricio nació en Gran Bretaña hacia el año 385.
Muy joven fue llevado cautivo a Irlanda y obligado a cuidar ovejas. Recobrada su libertad,
se hizo monje y fue consagrado obispo en Irlanda.
    Hombre de oración y de una austeridad asombrosa,
tenía también un gran sentido práctico
que le permitió adaptar su apostolado
a las condiciones políticas y sociales de los Celtas.
    Murió el año 461, cerca de Down, llamado en su honor Downpatrick. Es el patrono de Irlanda.

Muchos pueblos renacieron a Dios por mí
De la Confesión de san Patricio
(Caps. 14-16: PL 53, 808-809)

Sin cesar doy gracias a Dios que me mantuvo fiel el día de la prueba. Gracias a Él puedo hoy ofrecer con toda confianza a Cristo, quien me liberó de todas mis tribulaciones, el sacrificio de mi propia alma como víctima viva, y puedo decir:

¿Quién soy yo, y cuál es la excelencia de mi vocación, Señor, que me has revestido de tanta gracia divina?

Tú me has concedido exultar de gozo entre los gentiles y proclamar por todas partes tu nombre, lo mismo en la prosperidad que en la adversidad.

Tú me has hecho comprender que cuanto me sucede, lo mismo bueno que malo, he de recibirlo con idéntica disposición, dando gracias a Dios que me otorgó esta fe inconmovible y que constantemente me escucha.

Tú has concedido a este ignorante el poder realizar en estos tiempos esta obra tan piadosa y maravillosa, imitando a aquellos de los que el Señor predijo que anunciarían su Evangelio para que llegue a oídos de todos los pueblos. 

¿De dónde me vino después este don tan grande y tan saludable: conocer y amar a Dios, perder a mi patria y a mis padres y llegar a esta gente de Irlanda, para predicarles el Evangelio, sufrir ultrajes de parte de los incrédulos, ser despreciado como extranjero, sufrir innumerables persecuciones hasta ser encarcelado y verme privado de mi condición de hombre libre, por el bien de los demás?

Dios me juzga digno de ello, estoy dispuesto a dar mi vida gustoso y sin vacilar por su nombre, gastándola hasta la muerte.

Mucho es lo que debo a Dios, que me concedió gracia tan grande de que muchos pueblos renacieron a Dios por mí. Y después les dio crecimiento y perfección. Y también porque pude ordenar en todos aquellos lugares a los ministros para el servicio del pueblo recién convertido; pueblo que Dios había llamado desde los confines de la tierra.
.
Oración

Oh Dios, que elegiste a tu obispo san Patricio
para que anunciara tu gloria a los pueblos de Irlanda,
concede, por su intercesión y sus méritos,
a cuantos se glorían llamarse cristianos,
la gracia de proclamar siempre tus maravillas
delante de los hombres.