Semillas en el ciberespacio desde la mística de la A.C.

23 de octubre de 2021

EL HOMBRE NIEGA SU NATURALEZA

EN LA LUCHA POR LA FAMILIA ESTÁ EN JUEGO EL HOMBRE MISMO

  

Tres meses antes de su renuncia, el Papa Benedicto XVI presentó unas ideas de una claridad meridiana,tal como se puede apreciar en todo su Magisterio: sabio, prudente e íntegro.


Campea en toda su profunda reflexión aquello que era su lema:

“La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la Verdad” (V.S. 1). 


Imprescindible para estos tiempos insensatos, secularizados y demagógicos...



"Hoy, el hombre niega tener una naturaleza pre-constituida por su corporeidad, que caracteriza al ser humano. Niega la propia naturaleza y decide que esta no se le ha dado como hecho preestablecido, sino que es él mismo quien se la debe crear.

Según el relato bíblico de la creación, el haber sido creado por Dios como varón y mujer pertenece a la esencia de la criatura humana. Esta dualidad es esencial para el ser humano, tal como Dios la ha dado.

Pero ya no es válido lo que leemos en el relato de la creación: 'Hombre y mujer los creó'.

No, lo que vale ahora es que no ha sido Él quien los creó varón o mujer, sino que hasta ahora ha sido la sociedad la que lo ha determinado, y ahora somos nosotros mismos quienes hemos de decidir sobre esto.

Hombre y mujer como realidad de la creación, como naturaleza de la persona humana, ya no existen.

El hombre niega su propia naturaleza.

En la actualidad, existe sólo el hombre en abstracto, que después elije para sí mismo, autónomamente, una u otra cosa como naturaleza suya.

Se niega a hombres y mujeres su exigencia creacional de ser formas de la persona humana que se integran mutuamente.

Allí donde la libertad de hacer se convierte en libertad de hacerse por uno mismo, se llega necesariamente a negar al Creador mismo y, con ello, también el hombre como criatura de Dios, como imagen de Dios, queda finalmente degradado en la esencia de su ser.

En la lucha por la familia está en juego el hombre mismo.

Y se hace evidente que, cuando se niega a Dios, se disuelve también la dignidad del hombre. Quien defiende a Dios, defiende al hombre".

 

(Discurso 21 de Diciembre de 2012)

12 de septiembre de 2021

A LA LUZ DE DOS CARDENALES ADMIRABLES DEL SIGLO XX

HOY,

DOMINGO 12 DE SEPTIEMBRE DE 2021,

EL CORAZÓN CATÓLICO DE LA IGLESIA

NO ESTUVO EN ROMA

 

Dos grandes acontecimientos ocurrieron hoy en el centro de Europa. Y se vio allí el palpitar fervoroso de la fe de la Iglesia. No fue en el Lacio sino en Budapest y en Varsovia.

Dos celebraciones eucarísticas extraordinarias, con cientos de obispos y sacerdotes, con numerosísimos fieles piadosos y con una organización digna y noble. 

En el trasfondo de ambas celebraciones el recuerdo de dos venerables cardenales que fueron baluartes heroicos de la presencia católica en esas tierras, tan azotadas por las dos ideologías ateas del siglo XX: el comunismo y el nazismo.

1) La Clausura del 52° Congreso Eucarístico Internacional en Budapest, con la presencia del Papa Francisco y bajo la luminosa figura del cardenal József Mindszenty (1892-1976) un hombre de una fe inquebrantable, detenido por los nazis y por los comunistas en su Hungría natal. En el marco incomparable de la Plaza de los Héroes de la hermosa capital húngara a orillas del Danubio, con la corona del rey San Esteban en su centro.



2) La beatificación en Varsovia del cardenal Stefan Wyszyński (1901-1981), primado de Polonia, mentor de San Juan Pablo II (cardenal Karol Woytila) en el grandioso templo expiatorio de la Divina Providencia en la capital polaca. Una demostración pública magnífica del lema histórico: "POLONIA SEMPER FIDELIS".



En ambas celebraciones se pudo comprobar la semilla sembrada por esos dos beneméritos Obispos que fructificó en  la fe probada y sólida de estos pueblos y de sus autoridades. Que resisten heroicamente el despotismo moderno del Nuevo Orden Mundial.

La admirable organización de las dos Misas multitudinarias, con un respeto y una participación de fieles, sacerdotes y obispos que emociona. Cantos solemnes y una preparación dignísima de las Liturgias respectivas. Mucho para aprender en estas costas sudamericanas…

Y, como ocurre desde los tiempos de la hiperglobalización mundial, un silencio devastador de los medios internacionales de comunicación.

11 de septiembre de 2021

+PADRE JAVIER SANCHEZ MARTINEZ R.I.P.

Este modesto blog rinde homenaje a un sacerdote que fue un gran inspirador de nuestros comentarios, especialmente en lo que se refiere a la Liturgia católica. Sus artículos y sus notas siempre se caracterizaron por una gran devoción por el Culto divino, celebrado con nobleza y dignidad. Sus enseñanzas son de una gran sabiduría y prudencia.



Francisco Javier Sánchez Martínez

Nació en Palma de Mallorca el 9 de octubre de 1972 y fue ordenado presbítero el 26 de junio de 1999 en la Santa Iglesia Catedral de Córdoba.

Actualmente era vicario parroquial de Santa Teresa de Ávila, miembro del equipo de la Delegación diocesana de Liturgia, perito colaborador del Secretariado diocesano para la doctrina de la fe y profesor del Instituto Superior de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Díez”. Además, era colaborador semanal en la revista de la Diócesis “Iglesia en Córdoba” y en el portal digital “Infocatólica”.


Francisco Javier Sánchez impartía las asignaturas Liturgia Especial, Bautismo y Confirmación o Patrología, entre otras, en el ISCCRR “Beata Victoria Díez” y este año estaba previsto que diera el curso de Liturgia Hispano-Mozárabe, así como la sesión de Liturgia en el Curso de Cofradías.


Entre los estudios de este presbítero cabe destacar que era Licenciado en Ciencia Religiosas por la Facultad de Teología de Granada; Diplomado en Teología espiritual por el Instituto de Espiritualidad a distancia “Teresianum”; y Licenciado en Liturgia por la Universidad Eclesiástica San Dámaso de Madrid.

La misa exequial será el domingo, 12 de septiembre de 2021, a las 10:00 horas, en la parroquia de Santa Teresa de Córdoba y posteriormente será enterrado en al cementerio de San Fernando de Sevilla.


Desde su ordenación Francisco Javier Sánchez ha desarrollado su ministerio sacerdotal como vicario parroquial en la Sagrada Familia de Córdoba (julio 1999-octubre 2004); San Miguel Arcángel de Palenciana (octubre 2002-junio 2004); Santo Domingo de Guzmán de Lucena (junio 2004-junio 2007) y San Mateo Apóstol de Lucena (junio 2007-junio 2008); San Miguel Arcángel de Córdoba (junio 2008-julio 2010); Santa Clara de Palma del Río (julio 2010-junio 2012); Ntra. Sra. de la Asunción de Palma del Río (julio 2010-junio 2012); y San Juan y Todos los Santos de Córdoba (junio 2012-junio 2017).

 

Que brille para él la Luz que no tiene fin

Q.E.P.D.


7 de septiembre de 2021

NUESTRA SEÑORA DE COVADONGA, CUNA DE ESPAÑA

 8 de septiembre
Fiesta litúrgica de la Natividad de la Virgen María


NUESTRA SEÑORA DE COVADONGA

"Bendita la reina
de nuestra montaña
que tiene por trono
la cuna de España"

(Del Himno a la Santina)


En su visita papal a Covadonga, Asturias,
el 21 de agosto de 1989,
como "peregrino de la fe" camino a Santiago de Compostela, San Juan Pablo II dijo en la Santa cueva:

"Covadonga es una de las primeras piedras de la Europa cuyas raíces cristianas ahondan en su historia y en su cultura. El reino cristiano nacido en estas montañas, puso en movimiento una manera de vivir y de expresar la existencia bajo la inspiración del Evangelio".
"Por ello, en el contexto de mi peregrinación jacobea a las raíces de la Europa cristiana, pongo confiadamente a los pies de la Santina de Covadonga el proyecto de una Europa sin fronteras, que no renuncie a las raíces cristianas que la hicieron surgir. ¡Que no renuncie al auténtico humanismo del Evangelio de Cristo!"




 

21 de agosto de 2021

 SAN PÍO X, Papa



A principios del siglo XX, con espíritu verdaderamente profético, el Papa Pío X vislumbró la horrible amenaza que se cernía sobre la Iglesia: el modernismo. Con prudencia y fortaleza heroicas logró contener entre rejas la voracidad del enemigo que, a pesar de todo, rebrotó con inusitada fiereza a partir de los años 50-60. Hombre sencillo y humilde, pero que a la hora de proteger el rebaño de Cristo, fue siempre Ignem ardens (fuego ardiente), como lo definió la profecía de Malaquías. Su celo de buen pastor salta a la vista en los primeros párrafos de su encíclica Pascendi, uno de los documentos magisteriales más señalados del siglo XX.





«A

l oficio de apacentar la grey del Señor que nos ha sido confiada de lo alto, Jesucristo señaló como primer deber el de guardar con suma vigilancia el depósito tradicional de la santa fe, tanto frente a las novedades profanas del lenguaje como a las contradicciones de una falsa ciencia. No ha existido época alguna en la que no haya sido necesaria a la grey cristiana esa vigilancia de su Pastor supremo; porque jamás han faltado, suscitados por el enemigo del género humano, «hombres de lenguaje perverso» (Hch 20, 30), «decidores de novedades y seductores» (Tit 1, 10), «sujetos al error y que arrastran al error»(2 Tim 3, 13).


Gravedad de los errores modernistas 

1. Pero es preciso reconocer que en estos últimos tiempos ha crecido, de modo extraño, el número de los enemigos de la cruz de Cristo, los cuales, con artes enteramente nuevas y llenas de perfidia, se esfuerzan por aniquilar las energías vitales de la Iglesia, y hasta por destruir totalmente, si les fuera posible, el reino de Jesucristo. Guardar silencio no es ya decoroso, si no queremos aparecer infieles al más sacrosanto de nuestros deberes, y si la bondad de que hasta aquí hemos hecho uso, con esperanza de enmienda, no ha de ser censurada ya como un olvido de nuestro ministerio. Lo que sobre todo exige de Nos que rompamos sin dilación el silencio es que hoy ya no es menester ir a buscar a los fabricantes de errores entre los enemigos declarados: se ocultan, y ello es objeto de grandísimo dolor y angustia, en el seno y gremio mismo de la Iglesia, siendo enemigos tanto más perjudiciales cuanto lo son menos declarados. 

Hablamos, venerables hermanos, de un gran número de católicos seglares y, lo que es aún más deplorable, hasta de sacerdotes, los cuales, so pretexto de amor a la Iglesia, faltos en absoluto de conocimientos serios en filosofía y teología, e impregnados, por el contrario, hasta la médula de los huesos, con venenosos errores bebidos en los escritos de los adversarios del catolicismo, se presentan, con desprecio de toda modestia, como restauradores de la Iglesia, y en apretada falange asaltan con audacia todo cuanto hay de más sagrado en la obra de Jesucristo, sin respetar ni siquiera la propia persona del divino Redentor, que con sacrílega temeridad rebajan a la categoría de puro y simple hombre. 

2. Tales hombres se extrañan de verse colocados por Nos entre los enemigos de la Iglesia. Pero no se extrañará de ello nadie que, prescindiendo de las intenciones, reservadas al juicio de Dios, conozca sus doctrinas y su manera de hablar y obrar. Son seguramente enemigos de la Iglesia, y no se apartará de lo verdadero quien dijere que ésta no los ha tenido peores. Porque, en efecto, como ya hemos dicho, ellos traman la ruina de la Iglesia, no desde fuera, sino desde dentro: en nuestros días, el peligro está casi en las entrañas mismas de la Iglesia y en sus mismas venas; y el daño producido por tales enemigos es tanto más inevitable cuanto más a fondo conocen a la Iglesia. Añádase que han aplicado la segur no a las ramas, ni tampoco a débiles renuevos, sino a la raíz misma; esto es, a la fe y a sus fibras más profundas. Mas una vez herida esa raíz de vida inmortal, se empeñan en que circule el virus por todo el árbol, y en tales proporciones que no hay parte alguna de la fe católica donde no pongan su mano, ninguna que no se esfuercen por corromper. Y mientras persiguen por mil caminos su nefasto designio, su táctica es la más insidiosa y pérfida. Amalgamando en sus personas al racionalista y al católico, lo hacen con habilidad tan refinada, que fácilmente sorprenden a los incautos. Por otra parte, por su gran temeridad, no hay linaje de consecuencias que les haga retroceder o, más bien, que no sostengan con obstinación y audacia. Juntan a esto, y es lo más a propósito para engañar, una vida llena de actividad, constancia y ardor singulares hacia todo género de estudios, aspirando a granjearse la estimación pública por sus costumbres, con frecuencia intachables. Por fin, y esto parece quitar toda esperanza de remedio, sus doctrinas les han pervertido el alma de tal suerte, que desprecian toda autoridad y no soportan corrección alguna; y atrincherándose en una conciencia mentirosa, nada omiten para que se atribuya a celo sincero de la verdad lo que sólo es obra de la tenacidad y del orgullo.

A la verdad, Nos habíamos esperado que algún día volverían sobre sí, y por esa razón habíamos empleado con ellos, primero, la dulzura como con hijos, después la severidad y, por último, aunque muy contra nuestra voluntad, las reprensiones públicas. Pero no ignoráis, venerables hermanos, la esterilidad de nuestros esfuerzos: inclinaron un momento la cabeza para erguirla enseguida con mayor orgullo. Ahora bien: si sólo se tratara de ellos, podríamos Nos tal vez disimular; pero se trata de la religión católica y de su seguridad. Basta, pues, de silencio; prolongarlo sería un crimen. Tiempo es de arrancar la máscara a esos hombres y de mostrarlos a la Iglesia entera tales cuales son en realidad».

(CARTA ENCÍCLICA PASCENDI DEL SUMO PONTÍFICE PÍO X SOBRE LAS DOCTRINAS DE LOS MODERNISTAS, Roma, 8 de septiembre de 1907, Introducción).

17 de julio de 2021

LA AUCTORITAS EN EL ORDEN SAGRADO


LA JERARQUÍA EN LA IGLESIA

 

La constitución jerárquica de la Iglesia

no nace de un ejercicio de la autoridad que viene del hombre

sino de aquella que tiene su origen en lo sagrado.


 

Un breve texto magisterial del Papa Benedicto XVI.

 

"Hablaré hoy sobre la misión del pastor de gobernar, de guiar, con la autoridad de Cristo, no con la propia, a la porción del pueblo que Dios le ha encomendado.

¿Cómo comprender en la cultura contemporánea esta dimensión? ¿Qué implica el concepto de autoridad y cuál es el origen del mandato mismo del Señor de apacentar su rebaño? ¿Qué es realmente, para nosotros los cristianos, la autoridad?

Las experiencias culturales, políticas e históricas del pasado reciente, sobre todo las dictaduras en Europa del este y del oeste en el siglo XX, han hecho al hombre contemporáneo desconfiado respecto a este concepto. Una desconfianza que, no pocas veces, se manifiesta sosteniendo como necesario el abandono de toda autoridad que no venga exclusivamente de los hombres y esté sometida a ellos, controlada por ellos.

Pero precisamente la mirada sobre los regímenes que en el siglo pasado sembraron terror y muerte recuerda con fuerza que la autoridad, en todo ámbito, cuando se ejerce sin una referencia a lo trascendente, si prescinde de la autoridad suprema, que es Dios mismo, acaba inevitablemente por volverse contra el hombre. 

Es importante, por tanto, reconocer que la autoridad humana nunca es un fin, sino siempre y sólo un medio, y que necesariamente, en toda época, el fin siempre es la persona, creada por Dios con su propia intangible dignidad y llamada a relacionarse con su Creador, en el camino terreno de la existencia y en la vida eterna; es una autoridad ejercida en la responsabilidad delante de Dios, del Creador.

Una autoridad entendida así, que tenga como único objetivo servir al verdadero bien de las personas y ser transparencia del único Sumo Bien que es Dios, no sólo no es extraña a los hombres, sino, al contrario, es una ayuda preciosa en el camino hacia la plena realización en Cristo, hacia la salvación.

"En las últimas décadas se ha utilizado a menudo el adjetivo «pastoral» casi en oposición al concepto de «jerárquico», al igual que, en la misma contraposición, se ha interpretado también la idea de «comunión».

Quizá éste es el punto en el que puede ser útil una breve observación sobre la palabra «jerarquía», que es la designación tradicional de la estructura de autoridad sacramental en la Iglesia, ordenada según los tres niveles del sacramento del Orden: episcopado, presbiterado y diaconado.

En la opinión pública prevalece, para esta realidad «jerarquía», el elemento de subordinación y el elemento jurídico; por eso, a muchos les parece que la idea de jerarquía está en contraste con la flexibilidad y la vitalidad del sentido pastoral y que también es contraria a la humildad del Evangelio.

Pero esto es un sentido mal entendido de la jerarquía, históricamente causado también por abusos de autoridad y por un afán de hacer carrera, que son precisamente eso, abusos, y no derivan del ser mismo de la realidad «jerarquía».

La opinión común es que «jerarquía» es siempre algo vinculado al dominio y que, de ese modo, no corresponde al verdadero sentido de la Iglesia, de la unidad en el amor de Cristo.

 Pero, como he dicho, esta es una interpretación errónea, que tiene su origen en abusos de la historia, pero no responde al verdadero significado de lo que es la jerarquía.

Comencemos con la palabra. Generalmente se dice que el significado de la palabra jerarquía sería «dominio sagrado», pero el verdadero significado no es este, es «origen sagrado», es decir: esta autoridad no viene del hombre, sino que tiene origen en lo sagrado, en el Sacramento; por tanto, somete la persona a la vocación, al misterio de Cristo; convierte al individuo en un servidor de Cristo y sólo en cuanto servidor de Cristo este puede gobernar, guiar por Cristo y con Cristo.

Por esto, quien entra en el Orden sagrado del Sacramento, en la «jerarquía», no es un autócrata, sino que entra en un vínculo nuevo de obediencia a Cristo: está vinculado a Él en comunión con los demás miembros del Orden sagrado, del sacerdocio.

Tampoco el Papa —punto de referencia de todos los demás pastores y de la comunión de la Iglesia— puede hacer lo que quiera; al contrario, el Papa es el custodio de la obediencia a Cristo, a su palabra resumida en la regula fidei, en el Credo de la Iglesia, y debe preceder en la obediencia a Cristo y a su Iglesia.

Jerarquía implica, por tanto, un triple vínculo: ante todo, el vínculo con Cristo y el orden que el Señor dio a su Iglesia; en segundo lugar, el vínculo con los demás pastores en la única comunión de la Iglesia; y, por último, el vínculo con los fieles encomendados a la persona, en el orden de la Iglesia".

 

Benedicto XVI

Audiencia general del 26 de mayo de 2010.

 

 

Para leer el texto completo de esta catequesis

este es el enlace:

 

https://www.vatican.va/content/benedict-xvi/es/audiences/2010/documents/hf_ben-xvi_aud_20100526.html?fbclid=IwAR2dQVMKIaDgYOkqqXMKOgCiBhklFKKSDhbUecXvhoTeGfgPR8mqZV29YsI

 

 

16 de julio de 2021

PERSEVERAR EN "SUBIR A LA CUMBRE DEL MONTE CARMELO"

LA NUBECILLA DEL MONTE CARMELO

"Veo una pequeña nube

como la palma de la mano

que sube del mar".

(1 Re 18, 44)

"Lo que me asombra -dice Dios- es la esperanza,

y no salgo de mi asombro.

Esta pequeña esperanza que parece una cosita de nada,

esta pequeña niña esperanza,

inmortal”.

(Charles Péguy)



El Monte Carmelo, cerca de Haifa y del mar Mediterráneo.


Ante la tremenda sequía que asolaba a su pueblo, Elías va a orar intensamente en el monte Carmelo hasta arrancarle a Dios la lluvia.

Es maravilloso comprobar el misterio de un Dios que hace milagros con el poder de la súplica, y también por el tipo de milagro.

La sequía es una imagen muy fuerte en toda la Escritura que alude como ninguna a nuestra experiencia interior de sed...

Pocas imágenes cósmicas muestran con tanta transparencia nuestra experiencia de seres carenciados, de indigencia ontológica, de una vida que nos es dada pero necesita ser regada, ser vivificada de lo Alto...

La sequía es como una vaga experiencia sorda, muda, que a veces ni siquiera sabemos identificar del todo, de insatisfacción, de infelicidad... Sed de Dios.

Todo el pueblo de Israel estaba seco y el profeta subió a la montaña del Carmelo, se arrodilló y suplicó y suplicó... Siete veces (el número pleno) mandó a su ayudante a que subiera a la cumbre y fuera a ver si venía la lluvia...

Pedir y esperar, aguardar, insistir en la súplica, confiar con ansia y tener la certeza de que Dios podrá hacer el milagro, con la humildad de saber que no sabemos cuándo ni cómo nos lo va a dar...

La humildad de seguir yendo a verificar y con ojos bien abiertos, para poder ver el milagro realizado según su voluntad...

Con la grandeza espiritual de la confianza en que el milagro sea en modo distinto al que pedimos, pero con la certeza de saber que estamos pidiendo el bien: agua para un pueblo sediento.

Tenemos que seguir yendo a la cumbre a testear, tenemos que insistir en corroborar y saber que puede responder sin la literalidad con que pedimos. Qué importante es la certeza... Dios lo realiza, lo cumple, a su modo y en sus tiempos.

Perseverar en subir a la cumbre del Carmelo a otear el horizonte, a ver la súplica cumplida.

¿Y qué es lo que ve el ayudante de Elías? Una nubecilla del tamaño de una palma de la mano.

Se nos pide la sutileza de advertir que Dios actúa en procesos muy paulatinos y se manifiesta en signos muy pequeños como lo insignificante de una nubecilla...

¡Qué ojo el de Elías! para ver en ese signo tan pequeño -aquietando el corazón- constatar el milagro... 

Desde la lluvia torrencial que se lanzó sobre todo Israel, hasta el milagro cumplido, fueron minutos o décadas, no importa... Importa que. en nuestra vida, tenemos que tener ojo para ver lo que pedimos en los pequeños signos y vislumbrar cómo Dios nos cumple en procesos...

La pequeña Esperanza, esa nubecilla de nada, va a concluir en una tormenta de lluvia que devuelve la vida a Israel.

Sublime imagen que la tradición cristiana asoció a la Virgen del Monte Carmelo, nuestra Estrella del Mar que nos guía a los náufragos en el mar de la vida, Viña santa, Jardín sellado, Madre de la Oración incesante, Esperanza nuestra...

¿Quién podría ser esa nubecilla sino La que anunciaba una lluvia de Agua Viva sobre nuestro corazón yermo…?

Desde los orígenes del Carmelo esta lectura ha sido interpretada simbólicamente en clave mariana para expresar el misterio de la Madre del Señor. Ella, la pequeña "sierva del Señor" (Lc 1,38), pequeña y fecunda como la nubecilla del Carmelo, con su fe y su disponibilidad al proyecto salvador de Dios ha representado para la humanidad un nuevo inicio en la historia de la salvación.

En ella, la pequeña elegida desde siempre por Dios, se ha escondido el Verbo eterno para dar la vida al mundo.

María es un sacramento de la bendición divina y un pequeño signo de Dios, que en ella "ha hecho grandes cosas" (Lc 1,49), torrentes de gracia.

Pequeña y fecunda María, nubecita del Carmelo subiendo desde el hontanar marino del alma, llueve, nubecita, llueve la Luz de tu Divino Hijo sobre nuestro huerto sediento que clama…

 

(tomado del blog NUBE ATÓNITA)


REGINA MONTIS CARMELI

Ora pro nobis!



11 de julio de 2021

ORA ET LABORA ET LEGE

EL LEMA BENEDICTINO Y LOS PILARES DE LA ACCIÓN CATÓLICA

 

SAN BENITO DE NURSIA, abad

(480-547) 

Este gran santo de los primeros siglos del cristianismo es Patrono de Europa y fue el fundador del monacato occidental. La obra que él inició fue providencial para la civilización cristiana.

 




El lema “ORA ET LABORA ET LEGE” sintetiza la Regla benedictina, y refleja la mística que animó los monasterios que, desde el siglo VI, se multiplicaron a lo largo de los siglos por todo el mundo, verdaderos faros de luz para la civilización, y que construyeron Europa.

 

SAN PABLO VI

LO PROCLAMÓ PATRONO DE EUROPA EN 1964

En la breve Carta Apostólica PACIS NUNTIUS del Papa Montini leemos:

“A la caída del Imperio Romano, ya exhausto, mientras algunas regiones de Europa parecían sumirse en las tinieblas y otras carecían aún de civilización y de valores espirituales, fue San Bentio -con constante y asiduo empeño- quien hizo nacer en éste continente europeo la aurora de un tiempo nuevo. Él y sus hijos llevaron con la CRUZ, con el LIBRO y con el ARADO el progreso cristiano a las poblaciones desparramadas desde el Mediterráneo hasta Escandinavia, desde Irlanda hasta las llanuras de Polonia.

Con la CRUZ, es decir, con la ley de Cristo, dio consistencia y desarrollo a los ordenamientos de la vida pública y privada. A este respecto cabe recordar que enseñó a la humanidad la primacía del culto divino por medio del "Opus Dei", o sea de la oración litúrgica y ritual. Y así fue como consolidó la unidad espiritual de Europa en virtud de la cual pueblos divididos en el campo lingüístico, étnico y cultural advirtieron que constituían el único pueblo de Dios; unidad que, gracias al esfuerzo constante de aquellos monjes que siguieron a tan insigne maestro, llegó a ser la característica distintiva de la Edad Media. Todos los hombres de buena voluntad de nuestros tiempos tratan de reconstruir esta unidad que, como afirma San Agustín, es "ejemplar y tipo de belleza absoluta", y que por desgracia, ha sido rota en una confusión de acontecimientos históricos.

Con el LIBRO, o sea con la cultura, el mismo San Benito (de quien tantos monasterios tomaron nombre y vigor) salvó con providencial solicitud, en el momento en que el patrimonio humanista estaba desperdigándose, la tradición clásica de los antiguos, transmitiéndola intacta a la posteridad y restaurando el culto del saber.

Fue con el ARADO, en fin, es decir, con el cultivo de los campos y con otras iniciativas análogas, como consiguió transformar tierras desiertas y selváticas en campos fertilísimos y en graciosos jardines; y uniendo la oración al trabajo material, según su famoso lema "ora et labora", ennobleció y elevó el esfuerzo humano” (San Pablo VI, 24/10/1964).

 

BENEDICTO XVI

SE REFIERE A LA MAGNA OBRA BENEDICTINA

Joseph Ratzinger eligió como nombre para su ministerio petrino el de Benedicto, indicando con ello todo un programa de pontificado para la actual coyuntura del mundo.

“La vida de San Benito y la obra benedictina fueron una auténtica levadura espiritual, que cambió, con el paso de los siglos (mucho más allá de los confines de su patria y de su época) el rostro de Europa, suscitando -tras la caída de la unidad política creada por el Imperio Romano- una nueva unidad espiritual y cultural, la de la fe cristiana compartida por los pueblos del continente. De este modo nació la realidad que llamamos «Europa». (Benedicto XVI, 9-4-2008)

 

A más de quince siglos, la enseñanza de San Benito sigue siendo actualísima: toda renovación debe tener sus raíces en una espiritualidad profunda y en una fe firme y bien formada. Sin esa savia vital, el hombre queda expuesto al peligro de sucumbir ante la tentación de querer redimirse a sí mismo, como ha ocurrido tantas veces a lo largo de la historia humana.

 

El lema benedictino es el mismo que, 1500 años después, conformó la Acción Católica Argentina, con sus tres pilares identitarios: ORACIÓN, ACCIÓN Y FORMACIÓN, amalgamados por la ascética del SACRIFICIO, desde la propia vocación seglar, para consagrar el mundo.

 


Dos dibujos realizados por el gran xilografista argentino Juan Antonio Spotorno (1900-1978): un grafito de San Benito y el boceto del distintivo de la  ACA que plasmó en 1934.


Un libro del periodista americano Rod Dreher “LA OPCIÓN BENEDICTINA: Una estrategia para los cristianos en una sociedad postcristiana” (que ha tenido una enorme repercusión en los últimos año) plantea una idea similar a la del siglo VI, para nuestro tiempo.. 

 

La síntesis de este libro refiere a nuestra actual civilización, que sería semejante a aquella que vivió el fin del Imperio romano con la llegada de los bárbaros. Así, se plantea la necesidad de actuar del mismo modo que lo hizo en su día san Benito de Nursia al alejarse espiritualmente de Roma y dedicarse a, «la construcción de nuevas formas de comunidad dentro de las cuales pudiera continuar la vida moral, de tal modo que moralidad y civilidad sobrevivan a las épocas de barbarie y oscuridad que se avecinaban» (cfr. MacIntyre)

 

SANCTUS PATER BENEDICTUS,

Ora pro nobis!