IGLESIA DE SAN IGNACIO
EN BUENOS AIRES
Del
templo original (construido por los jesuitas en 1675 en honor de su fundador,
beatificado en 1610) quedan pocos vestigios.
El actual templo a cien metros de la Plaza de Mayo, con planos del jesuita Juan Krauss, fue bendecido en 1722, aunque no estaba concluido, y fue consagrado en 1734 (es el más antiguo que queda en Buenos Aires) Le sigue el Pilar (en 1730).
EL VITRAL DEL RETABLO MAYOR
El
retablo mayor, construido por el ebanista Isidro Lorea (1740-1807) tiene en su
centro un vitral con una cruz y un libro con la consigna de San Ignacio: AMDG y
el monograma de Cristo JHS con tres clavos.
Este vitral está ubicado en un óculo de dicho Retablo, en su remate, por encima de la hornacina que posee una imagen de Nuestra Señora de Montserrat.
Este vitral pareciera que fue realizado por la Antigua Casa Soler, empresa familiar de vitralistas catalanes que se afincaron en Buenos Aires a comienzos del siglo XX. Esta empresa de confección y reparación de vitrales aún continúa su tarea con la tercera generación familiar.
Se
llaman así a unas amplias galerías en el primer piso del templo, que balconean
sobre la nave.
Para llegar hasta una de ellas se debe subir por el interior de una de las columnas del frente, construida con ladrillo. En estas galerías se realizaban reuniones vecinales cuando la cantidad de asistentes superaba la que podía albergar el Cabildo.
Asimismo, era el lugar desde donde los indios y los esclavos presenciaban las misas. Y también los estudiantes del colegio vecino, el Real Colegio de San Carlos.
También era el espacio en el que las mujeres atendían
–amamantaban, incluso– a los más pequeños. De hecho, la palabra
"matronera" proviene de "matrona".
En la foto de abajo pueden verse
los “balcones” de los “matronium” y al fondo se destaca el vitral del Retablo.
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