Centro de Profesionales de la Acción Católica "SANTO TOMÁS DE AQUINO" de Buenos Aires, Argentina.

25 de abril de 2020

EN LA PANDEMIA: VOLVER A DIOS


VOLVER A DIOS

Un testimonio de lo que se vive en Italia y en el mundo: 
los grandes ateos cienciólogos, volviendo a Dios.



Un médico en Lombardía-Italia, manifiesta:

        "Ni en las pesadillas más oscuras imaginé que podría ver y vivir lo que está pasando aquí, en nuestro hospital, desde hace tres semanas. Parece una pesadilla, el río se está haciendo más y más grande.

       Al principio vinieron algunos, luego decenas y luego cientos, y ahora ya no somos médicos sino que nos hemos convertido en clasificadores en la cinta, y decidimos quién vive y quién debe ser enviado a casa a morir, aunque todas estas personas han pagado impuestos italianos toda su vida.

       Hasta hace dos semanas, mis colegas y yo éramos ateos; era común porque somos médicos y aprendimos ciencia, donde se enseña a excluir la presencia de Dios. Algunas veces me reí de mis padres yendo a la iglesia.

       Hace nueve días un sacerdote de 75 años vino a nosotros. Hombre gentil, tenía problemas respiratorios; tenía una Biblia con él y nos impresionó que la leyera a los moribundos, que acababan tomándolo de la mano.

       Al estar todos los médicos cansados, desanimados, -psicológicamente y físicamente terminados- cuando teníamos tiempo íbamos a escucharlo.

       Ahora tenemos que admitir: nosotros como humanos hemos alcanzado nuestros límites; más no podemos hacer, y cada día mueren más personas. Y estamos agotados. Ya tenemos dos colegas que han muerto y otros están internados.  

       Nos dimos cuenta de que donde termina lo que el hombre puede hacer, necesitamos a Dios y nos comenzamos a hacer preguntas en los minutos libres.  Hablamos entre nosotros, y no podemos creer que, de los que antes éramos ateos feroces, hemos comenzado a creer y hemos venido diariamente para encontrar la paz, pidiéndole al Señor que nos ayude a resistir, para que podamos cuidar a los enfermos.

       Ayer partió con mucha paz a la presencia de Dios el sacerdote de 75 años. Y a pesar de que tuvimos más de 120 muertos en 3 semanas, acabando todos destruidos anímicamente. Él logró por medio de la palabra y su fe, mostrarnos su amor y gentileza durante su estancia en el Hospital y traernos una paz que ya no esperábamos encontrar.

       Hay una Luz de esperanza y salvación. El sacerdote se fue con el Señor y pronto lo seguiremos. No he estado en casa desde hace 6 días, no sé cuándo comí por última vez, y me doy cuenta de mi inutilidad en esta tierra y quiero dedicar mi último aliento en ayudar a los demás.

       Estoy feliz por la esperanza de haber conocido a Dios; sirvo y rezo por el prójimo mientras estoy rodeado por el sufrimiento y la partida de mis semejantes, pero al tener en nuestros corazones a Dios tenemos la esperanza de la vida eterna".

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