Semillas en el ciberespacio desde la mística de la A.C.

12 de octubre de 2022

LA VIRGEN DEL PILAR Y LA HISPANIDAD

 

12 DE OCTUBRE

¡FELIZ DÍA DE NUESTRA SEÑORA DEL PILAR

Y DE LA HISPANIDAD! 

La HISPANIDAD es como un árbol, de venerables raíces, provisto de ramas y frutos diversos, que conforman la Madre Patria y las naciones hispanoamericanas.

La Hispanidad es la manera de afrontar la vida de 400 millones de personas. 

La Hispanidad es una forma de estar y de ser en el mundo desde hace más de 500 años, también en nuestro "mundo globalizado". 

Y con dos medios preciosos y precisos que lo hacen posible:

§  su idioma común, el español, la lengua de todos los pueblos hispanoamericanos.

§  y su fe católica, que nos legaron nuestros padres.



Y tiene una CELESTIAL PATRONA, que reina desde una columna: Nuestra Señora del Pilar, que está muy arraigada  en todos los países de Hispanoamérica.

La imagen mariana del Pilar es la advocación más antigua de la Virgen María (desde el primer siglo del cristianismo) 

La columna que se venera en la Basílica del Pilar en Zaragoza es una pieza de jaspe rosado que data del año 40 y que la tradición señala como un regalo de la Virgen María, en vida, al apóstol Santiago.

Dicha columna esta revestida en plata, y habitualmente se la cubre con un manto ricamente bordado. En su cima se halla una pequeña imagen gótica en madera que representa a la Madre de Dios.

La venerada columna nos habla de constancia, de certeza, de seguridad, de sólido cimiento y de fortaleza.

Es ella un símbolo de la firmeza de la fe de los pueblos hispánicos.

 

Por eso la Iglesia la invoca en este día con esta ORACIÓN COLECTA que refiere a tres virtudes:

 

Dios todopoderoso y eterno,

que en la gloriosa Madre de tu Hijo

has concedido un amparo celestial

a quienes la honran con la advocación del Pilar,

concédenos, por su intercesión,

fortaleza en la fe,

seguridad en la esperanza

y constancia en la caridad.

 

El latín lo expresa con sublime concisión:

 

FIRMITATEM FIDEI

SECURITATE SPES

CARITATEM PATIENTIAM

 

Beatae Virgine et Domina nostra pilarensis

Ora pro nobis!

 

 

10 de septiembre de 2022

EL ANTROPOCENTRISMO MATA LA VIDA DE LA IGLESIA

UN DIAGNÓSTICO PRECISO DE LA CRISIS ACTUAL DE LA IGLESIA A PARTIR DE LA HISTORIA DEL MONACATO



Hace pocos días atrás, el obispo de Trondheim -una de las tres diócesis católicas de Noruega- fue invitado a hablar en el Capitulo General de la Orden de los Cistercienses reunido en Asís.

Este joven obispo monseñor Erik Varden fue nombrado por el Papa Francisco en octubre de 2019,  y anteriormente fue Abad cisterciense y antes de ello, fue luterano.

Es un texto largo, de una profundidad colosal. Es una maravilla para leer y releer muchas veces.Y para subrayar.

 

Podría titularse:

 

CUANDO LO HUMANO PREVALECE SOBRE LA DIVINO LA IGLESIA NO FLORECE

 

Al Capítulo General de la OCSO, reunido en la Domus Pacis, Asís

2 de septiembre de 2022

 

Reverendas madres y reverendos padres en el Señor,

 

En los últimos dos años la biografía del obispo ortodoxo Meletios Kalamaras se ha vuelto una referencia frecuente para mí. Me refiero al libro de Stephen Lloyd-Moffett’s, Beauty for Ashes (BELLEZA DONDE HUBO CENIZAS, 2010). 

Él nació en 1933 e ingresó a un monasterio a los veintiún años. Allí vivió una vida de austeridad. En 1968 fue nombrado secretario del Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Griega y se mudó a Atenas. Algunos jóvenes en búsqueda de una renovación de la Iglesia y de una vida monástica radical se reunieron en torno a él. Surgió así una comunidad. En 1979, el Padre Meletios viajó con un grupo de doce personas al Monte Athos con la intención de establecerse allí. 

Sin embargo, el plan naufragó: Meletios fue elegido obispo de Préveza, cerca de Nicópolis. Él asumió la carga episcopal sin renunciar a su condición de monje. Cuando llegó a la diócesis esta se encontraba sumida en el escándalo. Con el tiempo se operó una transformación, tal como lo sugiere el título de la biografía. Esta situación nos llega al corazón.


CUANDO LO HUMANO PREVALECE SOBRE LO DIVINO


¿Quién de nosotros no ha vivido la experiencia de ver reducido al polvo un proyecto muy querido, con la esperanza de que, de alguna manera, una nueva belleza pudiera resurgir de esas cenizas como un ave Fénix? ¿Cómo procedió Meletios? Responder a esta pregunta acabadamente llevaría mucho tiempo. Me limitaré a destacar una idea clave que fundamenta todo el resto. La Iglesia es un misterio divino que debe ser entendido como tal, insistía Meletios. Cuando lo humano prevalece sobre lo divino, la Iglesia no florece. «El antropocentrismo -escribió él en 2001- mata la Iglesia y su vida».

Estas son palabras duras, pero necesitamos oírlas ya que vivimos en un mundo centrado en sí mismo. Con esto no quiero decir que la maldad y el egoísmo de nuestra época sean mayores que antes; solamente que ésta se ha distanciado tanto de toda noción de transcendencia que la única referencia disponible en cuestiones existenciales es la subjetividad.

Esta no es sólo una tendencia de la sociedad secular. La encontramos también presente en la Iglesia. En la mayoría de los casos surge de buenas intenciones. No hace mucho vi una nueva traducción del salterio litúrgico. El pronombre personal masculino en tercera persona singular (él) había sido eliminado casi por completo y reemplazado por formas lingüísticas inclusivas o cambiado por la segunda persona (tú), como si el texto estuviera dirigido a quien lo recita. Vosotros podríais pensar: ¿no es admirable poder superar el sesgo de género y permitir a todos, mujeres y hombres, reconocerse a sí mismos en el texto sagrado? La respuesta es sí, si estuviéramos buscándonos a nosotros mismos allí. Esa no fue la experiencia de nuestras madres y padres en la fe. Lo que buscaban en el salterio no era su propio reflejo sino la imagen de Cristo, nuestro Señor. Modificaciones como la que menciono aquí esfuman esta imagen hasta convertirla en un pálido documento sobre el que imponemos nuestra propia imagen.

Este ejemplo es sintomático de influencias destacables que han entrado incluso en la vida de la Orden. Las últimas cinco o seis décadas han sido marcadas por adaptaciones audaces.

Con el viento de popa de Gaudium et spes en sus velámenes, la Orden navegó resueltamente hacia la época postconciliar. Los esfuerzos de adaptación fueron inmensos. Mucho de lo que se llevó a cabo fue excelente. Algunos tesoros terminaron arrojados por la borda. El tráfico en el mar de aquellos días era tan intenso que existía el peligro de ser arrastrado por una inercia grupal, a veces con poca atención a la Estrella de la Mañana, que señala el rumbo y el destino de la travesía.


LA INCULTURACIÓN


La inculturación representaba otra forma diferente de adaptación. Nos la imaginamos como referida a algo exótico: el esfuerzo de misioneros en tierras remotas para aprender las lenguas y costumbres de aquellos lugares. Este es ciertamente uno de sus aspectos y, ejercitado con decisión, puede dar frutos abundantes. Sin embargo, me pregunto si hemos sido suficientemente conscientes de una forma insidiosa de inculturación que consiste en rendirse a la mentalidad de un mundo para el cual el término «Dios» ha dejado de tener significado. Escribiendo en 1999, la Madre Cristiana Piccardo nos ofrece un criterio seguro de discernimiento:

La forma más grande de inculturación es, sin duda, la fidelidad al propio carisma monástico, unida a la escucha atenta a la Iglesia local. Inculturación significa atención a las riquezas de la cultura y la vida del lugar, pero aún más todavía es la introducción de la novedad cristiana como levadura viva y amante en la cultura local.

Entre los instrumentos de las buenas obras, san Benito nos ofrece el siguiente: Sæculi actibus se facere alienum, «Sea vuestra conducta diferente al proceder del mundo». ¿Es así? 


LA PRECARIEDAD


Mi propia vida monástica ha sido también condicionada por otra adaptación más. Sin solución de continuidad aparente, el discurso sobre la renovación de la Orden se convirtió en un discurso sobre la precariedad, del mismo modo en que un pasaje musical es modulado a una nueva tonalidad. Por un tiempo, la palabra «precariedad» fue el mantra de nuestra adaptación. Mi impresión es que muchos la recibieron como una palabra liberadora. Ella legitimaba la admisión de la preocupación y el cansancio después de un largo período en el que nos asegurábamos unos a otros que todo estaba mejorando constantemente. Sin embargo, la «precariedad» no indica una dirección a seguir; más bien describe un alto en el camino. Existe el riesgo de que en vez de continuar avanzando nos instalemos en la precariedad, guardemos el mapa en un cajón, mientras vamos transformando nuestros noviciados en enfermerías.


LA PETRIFICACIÓN DE LA RESIGNACIÓN PRESENTE


Esta actitud nos conduce fácilmente hacia un cuarto tipo de adaptación. La llamaría la adaptación al encantamiento del sueño. Una vez, durante una visita, le pregunté a un monje anciano si no le preocupaba que pasaran los años sin que un solo novicio perseverara. Él me miró sorprendido, como si mi pregunta fuera obviamente tonta, y me respondió: «¡Para nada! Ahora todo se ha vuelto tranquilo y agradable aquí y me puedo dedicar a mi vida espiritual». En otros lugares, cuyo cierre futuro no podía ser descartado, escuché decir frecuentemente: «Qué se le va a hacer, mientras yo pueda aún morir aquí». Al inicio, esta declaración me conmovió. «Se trata de una expresión del amor cisterciense al terruño», pensé. Pero gradualmente comencé a verla bajo una óptica distinta. La generalización de una mentalidad como esta, cierra al monasterio sobre sí mismo. Así, se convierte casi en un monumento triunfante de una extinción anunciada, un temprano mausoleo, en apariencia testigo de una gloria pasada, pero que no es sino la petrificación de la resignación presente.

A menudo se asume que lo que enfrenta la Iglesia al mundo contemporáneo es su enseñanza en temas de moral. Muchos demandan cambios en el magisterio. Dejando de lado la cuestión de cual deba ser la respuesta eclesial a desafíos éticos específicos, tal vez nuevos -una tarea que cada época debe afrontar-, me parece que esta afirmación es errónea. No creo que el skandalon principal sea moral. Creo que es metafísico: ¡La santidad de Dios! ¡El esplendor de su gloria, manifestado en Cristo, por la infinita condescendencia de su gracia! Estas realidades fundamentales, que eran totalmente evidentes para los fundadores del Císter, se han vuelto incomprensibles para una época cuya perspectiva es completamente horizontal. Somos hijos de este tiempo. Es algo de lo que debemos ser conscientes y recordar siempre.

Pensemos en nuestros fundadores por un momento. ¿Cuáles eran sus preocupaciones? Al considerar la Regla de san Benito, sabían que tenían frente a ellos un estándar sublime, exigente y maravilloso que los regía. Ellos veían la Regla como un don divino por el cual se elevarían por encima de sí mismos, para comenzar a alcanzar la estatura de Cristo y ofrecer a Dios una oblación agradable. No se dejaron llevar por la exuberancia juvenil que cree que ya lo sabe todo. 

Esteban Harding había casi alcanzado la cuarentena: era un hombre con una rica experiencia. Él sabía bien lo que significaba perder el celo y encontrarlo nuevamente. San Roberto tenía setenta y un años, una edad formidable en la Europa del siglo XI. Había sido superior de tres comunidades. Él y sus seguidores estaban animados por el ardiente deseo de llegar más alto, de dar cada vez más, conscientes de la obligación solemnemente asumida y de la dulce promesa de Dios, que se recibe en proporción a nuestra generosidad.

Observemos el contraste, ¿quién, en nuestros días, desea aceptar una norma absoluta y vinculante? Aquello que Benedicto XVI llamó la «dictadura del relativismo» ha conseguido reconfigurar nuestra mentalidad, a la manera de los regímenes dictatoriales. No nos conformamos ya a ningún estándar, sino que conformamos los estándares a nosotros mismos. En vez de elevarnos a través de un arduo esfuerzo hasta normas que nos transcienden, hemos bajado el nivel de esas normas para hacerlas a nuestra medida. 


LENGUAJE COMPLACIENTE


Adoptamos un lenguaje complaciente para describir este proceso. Decimos que estamos siendo «sensatos» y «maduros» al ejercitar la «libertad» y la «responsabilidad» para hacer la vida más «humana». Ciertamente, estas nociones tienen aspectos muy válidos. Sin embargo, el resultado final corre el riesgo de ser una pérdida de aspiración, y con ello de atracción. En vez de movernos dentro de la vida monástica como una realidad que conlleva la promesa de elevarnos y transfigurarnos, tendemos en cambio a plantar nuestras carpas en la llanura para desarrollar allí un modo de vida confortable, en el que la comodidad compensa largamente el estrechamiento de miras y la reducción de altura.

No es mi intención realizar un discurso moralizante. Tengo compasión por las comunidades y personas que sufren cansancio y se sienten desanimadas. ¡Yo sé bien lo que significa estar cansado y desanimado! Es precisamente el cansancio y el desánimo lo que ha fortalecido esta convicción: sólo seremos revitalizados si abrazamos la absoluta centralidad de un eje teocéntrico que sea verticalmente exigente. Tenemos que alejar nuestra mirada de nosotros mismos para evitar la tentación de pensar que un monasterio existe para el beneficio de su comunidad. Un monasterio no es un fin en sí mismo. Está llamado a ser un signo de la belleza y la verdad transcendentes de Dios en el amor. «Mira hacia arriba, no hacia abajo» es el más breve de los Dichos de los Padres del Desierto. Es una palabra oportuna para nuestro tiempo.


NUESTRA PATRIA ES EL CIELO


A la luz de esta palabra también podemos comprender experiencias de disminución. Un monasterio es el cobijo material de un grupo de mujeres o de hombres llamados a dar testimonio del Reino de Dios en un determinado lugar, en un determinado tiempo y con un determinado propósito. Una comunidad es una realidad orgánica y viviente. Está en la naturaleza de las formas orgánicas de vida nacer, crecer, florecer, dar fruto y morir. San Benito nos urge a «tener la muerte presente a los ojos cada día». Este recordatorio se extiende a nuestra vida, tanto individual cuanto colectiva. 


Un vistazo al Atlas de la Orden Cisterciense es suficiente para darse cuenta del gran número de sitios en los cuales la vida floreció por una estación y luego cesó. Nuestra noción de los monasterios como lugares destinados a perdurar para siempre es una idea romántica. Nuestra patria es el cielo. Tenemos que ser libres de nuestros apegos afectivos, aún cuando representen valores espirituales. «¿De qué le sirve a una monja estar desapegada del mundo si no se ha desapegado de su propio desapego?», se pregunta la primera priora en la obra Diálogo de carmelitas de Bernanos. Lo que importa es la vida divina que nos ha sido confiada, el fuego en nuestros corazones que ha de ser pasado a otros, en el lugar, viejo o nuevo, en el que Dios quiera ahora que brille con su cálida luz.

Nuestra Orden nació de una destrucción cataclísmica durante una experiencia de exilio. Dios hizo crecer frutos nuevos en medio de la desolación. ¿Cómo? En enero pasado tuve la alegría de visitar Gethsemani. Todos los días me detenía en el claustro frente a la cruz de los fundadores. Los primeros monjes la trajeron consigo desde Melleray. Lleva esta inscripción: Vive Jésus, vive sa croix ! Es decir, «¡Que Jesús viva en nosotros, a través de nosotros, en este lugar; que su cruz se revele aquí como fuente de vida!». Este era el único equipaje que los fundadores necesitaban para iniciar la vida monástica en lo que entonces todavía era un «nuevo mundo».

Hace poco leí una carta que Dom Henri Le Saux, un monje establecido en un mundo antiguo pero nuevo para él (Arunachala, India), le escribió a su hermana Thérèse en 1955. Él se encontraba inmerso en una cultura que no tenía casi ninguna referencia cristiana.

 Le Saux deseaba conocer a los portadores de esa cultura; sin embargo, él comprendió que su principal tarea se desarrollaría en un nivel que iba más allá de ese diálogo. Él escribió: «Aquí hay una gran necesidad de monjes santos para hacerles comprender la santidad del cristianismo», y agregaba «si rezas mucho tal vez el Señor me conceda la gracia de ser uno de ellos, ya que lo único que [me] hace falta y lo único que me piden los hindúes sinceros es la santidad».

Como monje, y ahora como obispo, estoy seguro de que nosotros tenemos la misma exigencia. Este es el mensaje que deseo transmitiros. El Señor ha querido que nuestras vidas se desplieguen en un mundo atravesado por la incertidumbre y la duda. Tenemos como misión hacer de nuestra vocación un sursum corda encarnado.

 ¡Que Jesús viva en nosotros para proclamar el poder vivificante de su cruz! Que el ejemplo de nuestros Padres nos inspire un amor profundo por la observancia de la Santa Regla para que nosotros, como ellos, tengamos «un deseo ardiente de transmitir a los sucesores el tesoro de virtudes que, por gracia divina, fue encontrado para la salvación de muchos» (Exordium Parvum 1, 16). Acompaño las deliberaciones del Capítulo con mis oraciones. 

Recibid con ellas la expresión de mi profunda estima y fraterno afecto.

 

 

+ fr. Erik Varden OCSO
Obispo de Trondheim

 

10 de julio de 2022

UNA EUROPA QUE OLVIDA SUS RAÍCES

 

“LOCUS ISTE A DEO FACTUS EST”

(“ESTE LUGAR FUE HECHO POR DIOS”)

 

Josef Anton Bruckner (1824-1896), fue un compositor, profesor y organista austriaco. Compuso sinfonías románticas con una condición barroca empleando el contrapunto aprendido en el órgano.



Exterior de la antigua iglesia del Convento de los dominicos en Guebwiller, Alta Alsacia francesa

En el video de abajo, el joven grupo coral británico VOCES8 canta un hermoso motete sagrado (c.1896) de Bruckner, en un lugar emblemático: la antigua iglesia del convento dominicano de Guebwiller en la Alta Alsacia francesa.

La iglesia es básicamente gótica, del siglo XIII, y fue de la orden de los predicadores hasta que la Revolución Francesa obligó a los frailes a retirarse y fue confiscada por el estado revolucionario.

Vendida la iglesia, fue almacén, cuadra y hospital en las guerras de 1914-18. Fue adquirida por el Consejo General del Alto Rhin, siendo hoy un Centro Cultural securlarizado. La nave de la iglesia es famosa por su acústica y se usa como teatro. 

Es como una parábola de la realidad europea: espacios consagrados que han dejado de serlo. 

El escenario de este breve video y la letra de este motete son muy significativos.

Un dejo de tristeza trasmite esta producción, inteligentemente lograda: un lugar sagrado desconsagrado donde se canta un canto sagrado, en una Europa secularizada y olvidada de sus raíces.

Muy oportuna su presentación el 10 de julio de 2022, víspera de la Memoria de San Benito de Nursia, Patrono de Europa.

 

TEXTO DEL MOTETE

 

Locus iste a Deo factus est,

inaestimabile

sacramentum irreprehensibilis est.

 

 

Este lugar ha sido hecho por Dios,

no tiene precio

es un misterio irreprensible.


EL VIDEO COMENTADO:

 

https://youtu.be/udZCjXbwkzk





14 de junio de 2022

DE LA MÚSICA LITÚRGICA ALEMANA

 

CERCANOS AL CORPUS CHRISTI 2022

 

Josef Gabriel Rheinberger (1839-1901)

“ABENDLIED” (Canción al caer la tarde)



 Fue un músico y compositor nacido en Vaduz, Lichtenstein, Baviera, del periodo del romanticismo clásico alemán, que se desempeñó como organista desde los ocho años en su parroquia natal. Desarrolló su carrera musical en Múnich, Alemania, tanto en la ópera, como en la música clásica y litúrgica.

 

Su estética es sencilla, sensata y prudente. Ha recibido una tradición y la cultiva con gran aprecio. Para ello se apoya en una sólida base religiosa: su fe católica puesta al servicio de trabajos de hondo contenido religioso.

 

En el video de abajo, una breve obra suya -la más popular- que es una composición coral escrita a sus 15 años de edad (1855).


Se trata de un párrafo muy conocido del Evangelio de San Lucas (24,29) de la frase de los discípulos de Emaús. La tituló  “ABENDLIED”, que significa “CANCIÓN A LA CAÍDA DE LA TARDE”. En dos versiones: 1) lo interpreta el grupo de jóvenes ingleses VOCES8 (con casi 500.000 vistas) y 2) cantado por el Coro Universitario de Munich (con más de 680.000 vistas)

 

 

Su texto en alemán dice:

 

Bleib bei uns,
denn es will Abend werden,
und der Tag hat sich geneiget.
sich geneiget,

O bleib' bei uns, denn es will Abend werden.

 

En español:

 

Quédate con nosotros,

porque se hace de noche

y el día ha llegado a su fin, llega a su fin.

¡Oh, quédate con nosotros! porque se hace de noche.

(Lc. XXIV, 29)

 

https://youtu.be/sIOagJryMik


https://youtu.be/dqzRWGhgGuI

 

 

 

5 de junio de 2022

LA IMPORTANCIA DE UN LAICADO FORMADO

 

UNA PREGUNTA DEL PAPA PIO X 

(1903-1914)


“¿Cuál es la cosa más necesaria hoy día para la salvación de la sociedad?”  -inquirió el Papa- (Pío X)


-“Fundar escuelas católicas”, -respondió uno de ellos-

-“No”.


-“Aumentar el número de iglesias”, - dijo otro-.

-“Tampoco” respondió el Obispo de Roma.


-“Activar el reclutamiento sacerdotal”, -respondió un tercero-...


- “Tampoco es eso”, -replicó Pío X-.


Y añadió: «lo más necesario en la actualidad es que en cada parroquia haya un grupo de laicos que sean virtuosos, bien formados, resueltos y animados por un espíritu apostólico recio»

 

16 de mayo de 2022

HACE 115 AÑOS ATRÁS

 LA CELEBRACIÓN

DE LA CONSAGRACIÓN DEL TEMPLO PARROQUIAL

DEL ESPÍRITU SANTO EN BUENOS AIRES

 

MAYO DE 1907

 

Con un Programa de una magnitud desconocida para la época,

con muchas celebraciones litúrgicas y ceremonias varias,

tuvo lugar la Consagración de la actual Basílica porteña del Espíritu Santo.

 

Así lo anunciaba el afiche que fue impreso en aquella ocasión:


   


SÁBADO 18 DE MAYO DE 1907

Las celebraciones se iniciaron a las 6 de la mañana con la procesión de las reliquias, rito solemne con el que da comienzo la liturgia de Dedicación de una iglesia.

A las 8.30 fueron recibidos los padrinos del templo, que eran el Intendente Municipal, Carlos Alvear, y su esposa. Los padrinos del altar mayor eran la Sra. Mercedes de Unzué y el Sr. Adolfo Blaquier.

A las 9.30 dio comienzo la solemne misa de la Dedicación, presidida por el Arzobispo de Buenos Aires, monseñor Mariano Antonio Espinosa.

Por la tarde se rezaron Vísperas Solemnes.

Las celebraciones por la inauguración del nuevo templo continuaron durante toda la semana; los principales festejos fueron los que a continuación se mencionan.

 

DOMINGO 19 DE MAYO DE 1907

Al día siguiente de la Dedicación, es decir el Domingo de Pentecostés, el Vicario General del Arzobispado presidió una Misa de Comunión General de las asociaciones de la parroquia. A las 9.30 el Arzobispo presidió un solemne Pontifical en el que el orador sagrado fue el padre Segismundo Masferrer, Rector del Colegio Salvador.


LUNES 19 Y MARTES 20 DE MAYO DE 1907

Celebró un Pontifical el Obispo de La Plata, monseñor Juan Nepomuceno Terrero, y al día siguiente hizo lo propio, para rezar por los bienhechores del templo, el Auxiliar de esa misma diócesis, Mons. Alberti.


VIERNES 24 DE MAYO DE 1907

Se erigió y bendijo el Vía Crucis, del cual fue madrina la Sra. María de Bellocq.


SABADO 25 DE MAYO DE 1907

En la Fiesta patria, se ofició un solemne Tedeum para las escuelas católicas de la parroquia, el Círculo de Obreros y las asociaciones de hombres. Al día siguiente hubo Misa de Comunión para las asociaciones de señoras y las niñas del Coro de Ángeles, y una nueva misa de Pontifical a cargo de monseñor Romero, en la que predicó el presbítero Gustavo Franceschi.


DOMINGO 26 DE MAYO DE 1907

Para cerrar la semana de festejos, en la fiesta de la Santísima Trinidad se rezaron Vísperas y un solemne Tedeum de acción de gracias.

 

Vista interior del templo el día de la Dedicación (18-5-1907) todavía sin bancos.



Dibujo del año 1910 donde se aprecia cómo se veía el templo en los “altos de Palermo”



Foto de 1907 que muestra el caserío circundante al templo