Centro de Profesionales de la Acción Católica "SANTO TOMÁS DE AQUINO" de Buenos Aires, Argentina.

15 de julio de 2018

SÓLO UNA DIMENSIÓN HORIZONTAL


LA TENTACIÓN ANTIGUA
Y SIEMPRE ACTUAL:
“Seréis como dioses”

Reducir el cristianismo
a una ciencia del buen vivir,
sin ninguna referencia a la eternidad.



“La tentación actual es la de reducir al cristianismo
a una sabiduría meramente humana,
casi como una ciencia del buen vivir.
En un mundo fuertemente secularizado,
se ha dado 
una “gradual secularización de la salvación”,
debido a lo cual 
se lucha ciertamente a favor del hombre,
pero de un hombre a medias,
reducido a la mera dimensión horizontal.
En cambio,
nosotros sabemos 
que Jesús vino a traer la salvación integral,
que abarca al hombre entero
y a todos los hombres,
abriéndolos a los admirables horizontes de la filiación divina”.

San Juan Pablo II




“El cristianismo es fermento y levadura,
de modo que lo sagrado no es algo cerrado y ya completo,
sino una realidad dinámica.
Se ha recibido 
el mandato de ir al mundo
a hacer discípulos suyos.
Pero este dinamismo de la misión,
esta apertura interior 
y amplitud del Evangelio,
no puede traducirse de esta manera:
‘vayan al mundo 
y háganse ustedes también mundo.
Vayan al mundo 
y confírmenlo en su profanidad.‘
Todo lo contrario.
Lo que realmente cuenta es el misterio santo de Dios,
el grano de mostaza del Evangelio,
 que no se identifica con el mundo
 sino que está destinado a hacer fermentar el mundo entero.” 

Benedicto XVI


13 de julio de 2018

CUANDO LA VERDAD SE REEMPLAZA POR LA PERCEPCIÓN SUBJETIVA


LO VERDADERO ES LO QUE ES

Una excelente reflexión sobre uno de los temas más proclamados del pensamiento posmoderno que niega la realidad en favor de una “percepción cultural”, referido al debate de estos días sobre la ley de legalización del aborto en la Argentina, que se está tratando en el Senado de la Nación.




Entre todos los argumentos a favor del aborto, tal vez sea este: “SI NO ES DESEADO, ES VIDA, PERO NO ES UN HIJO”, proclamado en estos días en el Senado de la Nación, es el que tiene mayor entidad filosófica.

Sería largo de explicar el intrincado itinerario del pensamiento moderno y contemporáneo que concluye en esta afirmación, aunque no es difícil ver:

ü Un claro DUALISMO antropológico (cuerpo-espíritu como cosas diferentes)

ü El RECHAZO DE UNA VISIÓN METAFÍSICA CLÁSICA –según la cual LAS COSAS Y LOS SUJETOS SON TALES, INDEPENDIENTEMENTE DE QUE SEAN CONOCIDOS, QUERIDOS O DESEADOS POR OTRO-

ü Y tal vez las últimas consecuencias del idealismo kantiano, que atribuía al sujeto una especie de “poder creador” en relación a la realidad.

ü O las últimas consecuencias de la libertad absoluta del existencialismo de Jean Paul Sartre, y, en muchos casos, de su negativa experiencia sobre la vida, transmitida en sus obras...

Ahora, ¿qué decir? ¿Es verdadero ese argumento? ¿Puede depender la identidad y la dignidad de alguien únicamente de la actitud que otra persona tenga sobre él?

1.    En primer lugar, el postulado está cuidadosamente formulado y de modo claro pone en el centro a la mujer y su libertad. “Empodera” a la mujer, dándole una facultad nunca antes enunciada: la de definir, con su sólo deseo, lo que otro es. Es el FEMINISMO RADICAL de corte INDIVIDUALISTA en su máxima expresión. Es una especie de “divinización de la mujer”, que la describe el libro del Génesis cuando la Serpiente prometió a Eva...
Frente a ese feminismo radical de corte individualista existe otra alternativa –que ha de ser animada y promovida- la del feminismo que pone como su punto de partida la aceptación de la magnífica y singular identidad de la mujer como capaz de recibir la vida como don… pero esto daría para otro texto.

2.    Más allá de su formulación la frase “SI NO ES DESEADO, ES VIDA, PERO NO ES UN HIJO”,  ES UNA AFIRMACIÓN QUE DE NINGUNA MANERA SE PUEDE DEMOSTRAR. ES INDEMOSTRABLE POR NATURALEZA, NI TAMPOCO ES EVIDENTE POR SÍ MISMA, por el sencillo hecho de que LA VIDA COTIDIANA SE NOS PRESENTA SIEMPRE COMO UN “DATUM”, PREVIO A NUESTRO CONOCIMIENTO. EXISTEN CENTENARES DE REALIDADES “NO DESEADAS” EN NUESTRA VIDA, LO CUAL NO MODIFICA EN ABSOLUTO SU REALIDAD.

3.    Llama la atención, por otro lado, EL OLVIDO O DESPRECIO DEL VALOR DE LA GENÉTICA COMO ELEMENTO DE ACCESO A LA REALIDAD. Cuando unos arqueólogos descubren huesos en unas ruinas, recurren a la investigación sobre su ADN y dicen, simplemente: “encontramos restos humanos”. Cuando en Argentina los postuladores de los derechos humanos –derechos que, según ellos, los promotores del aborto quieren ampliar- celebran la recuperación de un hijo o un nieto de un desaparecido recurren al ADN, sin dudar, y en eso se basa la certeza. Aquí, en cambio, resulta que el ADN no significa nada, ni para reconocer carácter humano ni para señalar filiación.

4.    Otra contradicción de este principio se desvela cuando se compara este criterio al utilizado en los juicios de filiación en Argentina. Cuando una mujer lleva adelante un embarazo en soledad o bien se separa del varón que “aportó el material biológico” –para seguir su lógica- en la concepción del bebé, la Ley y el Estado Argentino obligan a ese varón a hacerse cargo de los gastos mensuales de su manutención. ¿Podría un varón decir, entonces, “no lo deseo, no es un hijo, no es mi hijo”?

5.    Otra cuestión se plantearía, por otro lado, en el caso de lo que hoy se ha venido a llamar “alquiler de vientres”. Es evidente que la mujer que gesta a ese bebé “no lo desea”, sino que sólo desea el dinero que le darán a cambio de esos meses de llevarlo dentro de sí. Ahora bien, si esa mujer decidiera abortar a ese niño, indudablemente los que le pagaron se opondrían, diciendo que “no puede matar a su (nuestro) hijo”. Con lo cual se daría el caso en el cual el deseo de otra persona diferente a la gestante determinaría la dignidad de “hijo” del fruto de la concepción. ¿Será entonces tan decisiva en el plano de la identidad? Quien tiene la voluntad procreacional decidiría sobre el cuerpo de la mujer de la gestante.

6.    Otra cosa que me planteo es lo siguiente. Existen muchas mujeres que a lo largo del embarazo fluctúan entre sentimientos de profunda alegría y deseo de ver ya nacido a su bebé con depresiones graves, rebeldías. Incluso en muchos embarazos hay períodos de confusión y ambivalencia. Lo que va creciendo en el interior de la mujer, ¿pasa entonces se “ser células” a “ser hijo” para luego volver a “ser células” o no saberse aún qué es…? Llevando el argumento a sus últimas consecuencias, ¿por qué sería el nacimiento la finalización de ese período de “potencia creadora” de la mujer? ¿Quién decide que ese derecho prescribe con el nacimiento? ¿Y si después de nacer deja de desearlo? Ya no es hijo y sin dudas podría matarlo ya que no se la puede someter a ella a la crueldad de darlo en adopción ¿Por qué no podría aducirse, entonces, si por algún motivo ese bebé no es ya deseado, dejaría de tener el derecho a la vida?

7.    Por último, el mensaje que se transmite a la sociedad, ¿cuál es? ¿Qué debemos decirles a los niños y jóvenes: “chicos, si alguien los desea, son dignos y tienen todos los derechos… si no son deseados por nadie, ya no”. ¿No sería esto una violación absurda del principio de igualdad y del reconocimiento de la idéntica dignidad de todos ante la Ley?
  
Tal vez ese artilugio “si no es deseado, no es un hijo” no tenga raíces tan profundas como intento descubrir, ni haya sido sometido a tantos análisis.
Tal vez sea, simplemente, un intento de “atenuar” ante la propia conciencia, la ineludible certeza de toda mujer que aborta: maté a mi hijo.
Paradójicamente, la experiencia demuestra que un gran número de mujeres que recurrieron al aborto, incluso pensando que “no era más que un puñado de células”, sólo acaban sanando y recuperando la libertad y la esperanza cuando logran reconocer que era “su hijo”.

Cuando aceptan al fin que era –y sobre todo que ES- Alguien, otro, al cual ahora, casi siempre ayudadas por la fe, pueden reconocer, pedir perdón, abrazar y esperar.

Porque en esto, como en todo, “la verdad nos hace libres”.

Como nos hacen libres también la humildad y el amor.

P. Leandro Bonnin, Chaco, Argentina.


9 de julio de 2018

HITOS MARIANOS DE LA CUENCA DEL PLATA


ESTELA MARIANA DE LA CUENCA DEL PLATA


Hoy, memoria de Nuestra Señora de Itatí, es bueno recordar un aspecto central de la epopeya civilizadora de España.

Mirando un mapa, podemos recorrer una corona de diademas que conforman los santuarios marianos del Río Paraná y Paraguay, hasta desembocar en el Río de la Plata.

Cercanos a las márgenes de esta caudalosa corriente de agua dulce (magnífica presencia de la Creación en nuestras tierras) encontramos muchos nombres de advocaciones marianas, que jalonan nuestra historia y nos hablan de nuestras raíces cristianas.

Abajo se listan nueve lugares entrañables de la fe cristiana platense. Además de estos ocho hitos marianos, una multitud de capillas y nominaciones cristianas jalonan las márgenes de este prodigio natural acuífero, que nos muestran la benevolencia del Creador para con este confín de la tierra, símbolo de fecundidad y gracia.


¡Que seamos dignos de una herencia tan valiosa, de una mística de tan grande profundidad espiritual!


RECORRIDO FOTOGRÁFICO DE LA CUENCA DEL PLATA  y sus HITOS MARIANOS


Muy cerca de sus nacientes, comenzando el recorrido desde el norte de esta cuenca, se destaca la catedral de NUESTRA SEÑORA SANTA MARÍA DE LA  ASUNCIÓN  (1537) capital del Paraguay en la ribera del homónimo.



La catedral de NUESTRA SEÑORA DE LA ENCARNACIÓN  (1615) en las orillas del Paraná





Ambas ciudades paraguayas, nombradas arriba,  coronadas con la Basílica de NUESTRA SEÑORA DE CAACUPÉ (1600).



El Santuario de Nuestra Señora de Itatí, en el litoral correntino


Más al sur, el Santuario de NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE (1747) en Santa Fe 


y la Catedral de NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO (fines del siglo XVIII)


Llegando a la provincia de Buenos Aires, el Santuario de NUESTRA SEÑORA DE SAN NICOLÁS DE LOS ARROYOS (1884).


Y llegando a su desembocadura, en el imponente estuario del Plata, la querida urbe de SANTA MARÍA DE LOS BUENOS AYRES (1580), 



en cuyos alrededores se encuentra el Santuario de NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN (1630) joya preciosa de la cuenca del Plata







DE LAS IMÁGENES MARIANAS MÁS ANTIGUAS VENERADAS EN LA ARGENTINA


9 de Julio
NUESTRA SEÑORA DE ITATÍ 
Día de la Declaración de la Independencia argentina




Breve historia e Himno escrito por de Guido Spano.

PATRONA DE CORRIENTES Y DEL RÍO PARANÁ
"Reina de la civilización en la cuenca del Plata"



La imagen de Nuestra Señora de Itatí, es una de las imágenes marianas más célebres y antiguas de la República Argentina.


Su santuario data de los comienzos de la época colonial. Se levanta en el pueblo de Itatí. A orillas del Alto Paraná y a 70 km . de la ciudad de Corrientes.


El culto de la Virgen de Itati ha sido ininterrumpido desde 1616.


En 1528, Sebastián Gaboto , explorando el Alto Paraná, desembarcó en un puerto al que dio el nombre de Santa Ana.


Allí cerca se levantaba un caserío llamado Casas da Yaguarón, nombre del cacique del distrito.


Algunos de los miembros de la expedición exploraron la Laguna Iberá , a la que denominaron también Santa Ana .


La Virgen María tomó, desde entonces, bajo su protección esas regiones.


El cacique Yaguarón y sus indios eran de índole pacífica y hospitalaria, y recibieron bien a los españoles.


Desde 1528 los franciscanos están presentes en el distrito de Santa Ana, llamado también Reducción de Yaguarí; y en ella siempre prevaleció la devoción a María Inmaculada.


En 1615 (1580 según otras versiones) el puerto de Santa Ana quedo abandonado, y fray Luis de Bola­ños fundó una nueva reducción a la que dio el nombre de "Pueblo de Indios de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí".

Con el tiempo, el lugar comenzó a conocerse simplemente como Itatí. Fray Luis de Gamarra, párroco del lugar, fue el primero en dar a conocer los milagros de la Virgen. En la Semana Santa de 1624 tiene lugar la primera transfiguración de la Virgen, que duró varios días. Gamarra relata en un documento de la época: "se produjo un extraordinario cambio en su rostro, y estaba tan linda y hermosa que jamás tal la había visto". Las transfiguraciones se repitieron a lo largo de los años.


Los milagros y las curaciones son incontables, pero quizás el más increíble y espectacular haya ocurrido en 1748. En ese año hubo un gran malón que buscaba destruir y saquear el poblado, pero cuando los indios llegaron a las puertas de Itatí, se abrió ante ellos una ancha y profunda zanja que les impedía el paso. Ante este hecho se retiraron despavoridos, y los habitantes del lu­gar acudieron entonces a la capilla agradecer a su Patrona.


El 16 de julio de 1900, la imagen de la Virgen de Itatí fue solemnemente coronada por voluntad del Papa León XIII . Fue entronizada con el nombre de Reina del Paraná y reina del Amor. El 3 de fe­brero de 1910, el Papa Pío X creó la Diócesis de Corrientes, y el 23 de Abril de 1918, la Virgen de Itatí, fue proclamada Patrona y Protectora de la misma. Su fiesta se celebra el 9 de Julio.


El Santuario de Itatí, es uno de los más importantes de América. Cada año alrededor de 2 millones y medio de fieles, no sólo de Argentina, sino también de otros países sudamericanos, se dirigen a la gigantesca Basílica a dar testimonio de su devoción y amor por Nuestras Señora de Itatí.





Himno a la VIRGEN DE ITATÍ


Señora de la selvas 
y pueblos guaraníes 
¡qué dulce nos sonríes, 
divina aparición!

Escucha aqueste himno 
de férvida alabanza 
con vuelos de esperanza 
nacido en la oración.

Mira a los fieles, Madre, 
que de su amor en prenda 
dedícante la ofrenda 
más grata a su humildad. 

Tus siervos te saludan 
del orbe soberana, 
lucero en la mañana, 
luna en la oscuridad.

Pues en el cielo reinas, 
y en nuestros corazones, 
queremos tus blasones 
sin mancha hoy acrecer 

al coronar tu imagen 
con la imperial diadema 
que es en la tierra emblema 
de gloria y de poder.

El homenaje acepta 
de antigua fe sencilla, 
protege al que se humilla 
delante del altar; 

sé blanda a nuestras preces, 
enjuga nuestro llanto, 
y da a besar el manto 
a quien te sabe amar.

Al blanco, al negro, al indio 
que acampa entre jaguares, 
en su infortunio ampares 
Oh Virgen de Itatí 

y bendecida seas 
por siempre lirio y palma, 
mientras contrita el alma 
del mundo sube a ti.

Carlos Guido y Spano, poeta argentino, 1829-1918

EL GRAVE DESORDEN MORAL DEL ABORTO


SAN JUAN PABLO II Y EL EVANGELIO DE LA VIDA


En su Encíclica EVANGELIUM VITAE del 25 de marzo de 1995 el santo Papa expresa con claridad los fundamentos por los que la Iglesia desde sus orígenes ha definido al aborto provocado como un grave desorden moral y un crimen abominable, que genera una “cultura de la muerte” y destruye el entramado social de una comunidad.

Proféticas palabras, escritas hace dos décadas, que se vienen corroborando en el mundo, y que vale la pena leerlas en su totalidad. 

Un relativismo nefasto que lleva a un totalitarismo fundamental.




 DE LA ENCÍCLICA EVANGELIUM VITAE 
(especialmente de su Capítulo III)   

“Con la autoridad que Cristo confirió a Pedro y a sus Sucesores, en comunión con todos los Obispos declaro que el aborto directo, es decir, querido como fin o como medio, es siempre un desorden moral grave, en cuanto eliminación deliberada de un ser humano inocente.

Esta doctrina se fundamenta en la ley natural y en la Palabra de Dios escrita; es transmitida por la Tradición de la Iglesia y enseñada por el Magisterio ordinario y universal.

Ninguna circunstancia, ninguna finalidad, ninguna ley del mundo podrá jamás hacer lícito un acto que es intrínsecamente ilícito, por ser contrario a la Ley de Dios, escrita en el corazón de cada hombre, reconocible por la misma razón, y proclamada por la Iglesia.

El aborto y la eutanasia son crímenes que ninguna ley humana puede pretender legitimar. Leyes de este tipo no sólo no crean ninguna obligación de conciencia, sino que, por el contrario, establecen una grave y precisa obligación de oponerse a ellas mediante la objeción de conciencia.

Tratándose de una ley intrínsecamente injusta, nunca es lícito someterse a ella, ni participar en una campaña de opinión a favor de una ley semejante, ni darle el sufragio del propio voto.

Las opciones contra la vida proceden, a veces, de situaciones difíciles o incluso dramáticas de profundo sufrimiento, soledad, falta total de perspectivas económicas, depresión y angustia por el futuro. Estas circunstancias pueden atenuar incluso notablemente la responsabilidad subjetiva y la consiguiente culpabilidad de quienes hacen estas opciones en sí mismas moralmente malas.

Pero en muchísimos otros casos estas prácticas tienen sus raíces en una mentalidad hedonista e irresponsable respecto a la sexualidad y presuponen un concepto egoísta de libertad que ve en la procreación un obstáculo al desarrollo de la propia personalidad. Así, la vida que podría brotar del encuentro sexual se convierte en enemigo a evitar absolutamente, y el aborto en la única respuesta posible frente a una anticoncepción frustrada.

Hoy el problema va bastante más allá del obligado reconocimiento de las situaciones personales. Está también en el plano cultural, social y político, donde presenta su aspecto más subversivo e inquietante en la tendencia, cada vez más frecuente, a interpretar estos delitos contra la vida como legítimas expresiones de la libertad individual, que deben reconocerse y ser protegidas como verdaderos y propios derechos.

De este modo se produce un cambio de trágicas consecuencias en el largo proceso histórico, que después de descubrir la idea de los « derechos humanos » —como derechos inherentes a cada persona y previos a toda Constitución y legislación de los Estados— incurre hoy en una sorprendente contradicción: justo en una época en la que se proclaman solemnemente los derechos inviolables de la persona y se afirma públicamente el valor de la vida, el derecho mismo a la vida queda prácticamente negado y conculcado, en particular en los momentos más emblemáticos de la existencia, como son el nacimiento y la muerte.

Si es cierto que, a veces, la eliminación de la vida naciente o terminal se enmascara también bajo una forma malentendida de altruismo y piedad humana, no se puede negar que semejante cultura de muerte, en su conjunto, manifiesta una visión de la libertad muy individualista, que acaba por ser la libertad de los « más fuertes » contra los débiles destinados a sucumbir.

Hay un aspecto aún más profundo que acentuar: la libertad reniega de sí misma, se autodestruye y se dispone a la eliminación del otro cuando no reconoce ni respeta su vínculo constitutivo con la verdad. Cada vez que la libertad, queriendo emanciparse de cualquier tradición y autoridad, se cierra a las evidencias primarias de una verdad objetiva y común, fundamento de la vida personal y social, la persona acaba por asumir como única e indiscutible referencia para sus propias decisiones no ya la ver dad sobre el bien o el mal, sino sólo su opinión subjetiva y mudable o, incluso, su interés egoísta y su capricho.

Con esta concepción de la libertad, la convivencia social se deteriora profundamente. Si la promoción del propio yo se entiende en términos de autonomía absoluta, se llega inevitablemente a la negación del otro, considerado como enemigo de quien defenderse. De este modo la sociedad se convierte en un conjunto de individuos colocados unos junto a otros, pero sin vínculos recíprocos: cada cual quiere afirmarse independientemente de los demás, incluso haciendo prevalecer sus intereses.

Así, desaparece toda referencia a valores comunes y a una verdad absoluta para todos; la vida social se adentra en las arenas movedizas de un relativismo absoluto. Entonces todo es pactable, todo es negociable: incluso el primero de los derechos fundamentales, el de la vida.

Es lo que de hecho suceden en el ámbito más propiamente político o estatal: el derecho originario e inalienable a la vida se pone en discusión o se niega sobre la base de un voto parlamentario o de la voluntad de una parte —aunque sea mayoritaria— de la población. Es el resultado nefasto de un relativismo que predomina incontrovertible: el « derecho » deja de ser tal porque no está ya fundamentado sólidamente en la inviolable dignidad de la persona, sino que queda sometido a la voluntad del más fuerte. De este modo la democracia, a pesar de sus reglas, va por un camino de totalitarismo fundamental.

¿Cómo es posible hablar todavía de dignidad de toda persona humana, cuando se permite matar a la más débil e inocente? ¿En nombre de qué justicia se realiza la más injusta de las discriminaciones entre las personas, declarando a algunas dignas de ser defendidas, mientras a otras se niega esta dignidad? ».

Cuando se verifican estas condiciones, se han introducido ya los dinamismos que llevan a la disolución de una auténtica convivencia humana y a la disgregación de la misma realidad establecida.

Reivindicar el derecho al aborto, y reconocerlo legalmente, significa atribuir a la libertad humana un significado perverso e inicuo: el de un poder absoluto sobre los demás y contra los demás. Pero ésta es la muerte de la verdadera libertad: "En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo”

Sin embargo, todos los condicionamientos y esfuerzos por imponer el silencio no logran sofocar la voz del Señor que resuena en la conciencia de cada hombre. De este íntimo santuario de la conciencia puede empezar un nuevo camino de amor, de acogida y de servicio a la vida humana.

Son todavía muchos los esposos que, con generosa responsabilidad, saben acoger a los hijos como « el don más excelente del matrimonio ». No faltan familias que, además de su servicio cotidiano a la vida, acogen a niños abandonados, a muchachos y jóvenes en dificultad, a personas minusválidas, a ancianos so los. No pocos centros de ayuda a la vida, o instituciones análogas, están promovidos por personas y grupos que, con admirable dedicación y sacrificio, ofrecen un apoyo moral y material a madres en dificultad, tentadas de recurrir al aborto.

También surgen y se difunden grupos de voluntarios dedicados a dar hospitalidad a quienes no tienen familia, se encuentran en condiciones de particular penuria o tienen necesidad de hallar un ambiente educativo que les ayude a superar comportamientos destructivos y a recuperar el sentido de la vida.

Frente a legislaciones que han permitido el aborto y a tentativas, surgidas aquí y allá, de legalizar la eutanasia, han aparecido en todo el mundo movimientos e iniciativas de sensibilización social en favor de la vida. Cuando, conforme a su auténtica inspiración, actúan con determinada firmeza pero sin recurrir a la violencia, estos movimientos favorecen una toma de conciencia más difundida y profunda del valor de la vida, solicitando y realizando un compromiso más decisivo por su defensa.

En esta perspectiva, es necesario poner de relieve que no basta con eliminar las leyes inicuas. Hay que eliminar las causas que favorecen los atentados contra la vida, asegurando sobre todo el apoyo debido a la familia y a la maternidad: la política familiar de be ser eje y motor de todas las políticas sociales. 

Por tanto, es necesario promover iniciativas sociales y legislativas capaces de garantizar condiciones de auténtica libertad en la decisión sobre la paternidad y la maternidad; además, es necesario replantear las políticas laborales, urbanísticas, de vivienda y de servicios para que se puedan conciliar entre sí los horarios de trabajo y los de la familia, y sea efectivamente posible la atención a los niños y a los ancianos”