Centro de Profesionales de la Acción Católica "SANTO TOMÁS DE AQUINO" de Buenos Aires, Argentina.

14 de noviembre de 2015

ACERCA DE LA FORMACIÓN POLÍTICA

AHONDAR DIVISIONES ES UN CRIMEN DE LESA PATRIA 

De unas reflexiones de SAN ALBERTO HURTADO, sacerdote chileno (1901-1952), gran asesor de la Juventud de Acción Católica chilena



Nuestra época necesita afirmar fuertemente la responsabilidad de cada hombre en los intereses comunes. Entre los deberes de justicia el cumplimiento de los deberes cívicos es una obligación grave de todo ciudadano. La política mira al bien común, y está destinada a crear las instituciones de justicia social que traen el bien general.

La colaboración de cada cual será diferente según su edad, preparación, capacidades, independencia económica... En la juventud el aspecto referido a la formación es el más importante, pues mientras mayor y más noble sea esa formación, mayor será su influencia en los destinos nacionales.

Se debe inculcar la primacía de los intereses nacionales por sobre los partidistas, y aquellas virtudes en ennoblecen la actividad política como la sinceridad, la abnegación y la disciplina en el servicio de la nación; no se debe fomentar el odio a los otros partidos y debe hacerse posible el espíritu de comprensión para llegar a entenderse cuando haya intereses superiores en juego.

Ahondar divisiones en la familia nacional es crimen de lesa patria; acortar distancias es trabajar por la grandeza del país.

La autoridad es absolutamente necesaria; hay una inmensa falta de respeto al poder establecido, que es necesario afirmar. Las sanciones eficaces son indispensables y hace falta que sean en verdad eficaces tanto frente a los grandes como a los pequeños, y más frente a los grandes, porque su responsabilidad es aún mayor.

Acabar con la miseria es imposible, pero luchar contra ella es deber sagrado. Que el país vea que sus políticos no buscan intereses personales, sino los de la nación y que ponen todas sus energías para dar bienestar no a un grupo sino a la masa de sus conciudadanos; que si no se obtiene todo lo que se desea es porque la pobreza de la nación, la falta de medios humanos y técnicos no permiten llegar más lejos. Eso convence.

Hemos de desear un orden social cristiano. Un Estado es cristiano no sólo cuando establece el nombre de Dios en sus juramentos, sino cuando el sentido del Evangelio domina su espíritu como nación.



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