Centro de Profesionales de la Acción Católica "SANTO TOMÁS DE AQUINO" de Buenos Aires, Argentina.

5 de marzo de 2015

RECUERDO DE UN GRAN OBISPO PORTEÑO Y UN TALENTOSO ARQUITECTO


Homenaje al Cardenal Santiago Copello
y al arquitecto Carlos Massa

En la ciudad de Buenos Aires, la impronta del gobierno pastoral del Cardenal Copello está presente en cada uno de sus barrios


La ciudad de Buenos Aires tiene, en cada uno de sus tradicionales barrios tanto céntricos como periféricos, un templo parroquial que es un referente ineludible de la idiosincrasia de cada uno de esos barrios.

Durante los primeros 189 años de obispados porteños virreinales (entre 1622 y 1810) hubo 8 parroquias, llamadas "históricas". Luego comienza un crecimiento paulatino de la población, que requiere nuevas parroquias: en la década de 1910 se erigen 12 nuevas parroquias y en la de 1920 otras 23.

El período más prolífico de creación de parroquias porteñas ocurre en  los 27 años de gobierno pastoral porteño de monseñor Santiago Copello (1932-1959). En esos años fundó nada menos que 62 parroquias.


La vida y la obra del Cardenal Copello es una estela de realizaciones, que lo convierten en una personalidad brillante de nuestro país. Fue un hombre descollante en lo organizativo y en lo religioso. Providencial para la Argentina de aquel entonces. Tuvo a su cargo la preparación del inolvidable Congreso Eucarístico Internacional de Buenos Aires, en 1934. Organizó y dio impulso al Seminario Mayor y Menor Metropolitano. Fundó la Acción Católica, con una presencia destacadísima de los laicos, eligiendo como su primer asesor al Padre Caggiano, más tarde su sucesor.

Fue el primer cardenal argentino, y también el primero que nació y vivió en Hispanoamérica. Participó en los conclaves en los que se eligieron a Pio XII, Juan XXIII y Pablo VI y en el Concilio Vaticano II. Fue miembro fundador del CELAM.




Su clarividente proyección pastoral se plasmó en la construcción de más de 80 nuevos templos en la ciudad. Y fue el arquitecto Carlos Massa quien supo concretar, con bellas y sólidas edificaciones, nuevas iglesias en cada uno de los barrios que iban creciendo en ese entonces, y que eran considerados periféricos.

Los templos de Massa, construidos en zonas no-céntricas y de baja densidad poblacional, fueron el único referente monumental durante décadas en un contexto de casas bajas y sencillas. Las torres de sus campanarios eran una invitación a mirar al cielo y marcaban el compás de las horas de trabajo y descanso.




Y esas magníficas construcciones son, en la actualidad, lugares históricos y religiosos destacados. Para ello siguió un patrón arquitectónico muy parecido, basado en el estilo neorománico, con diferentes subtipos. El románico era el estilo predilecto de monseñor Copello, y su arquitectura invita al recogimiento y la piedad. En la bulliciosa ciudad de hoy, son oasis de silencio y religiosidad, verdaderos lugares consagrados al culto.

Según la clasificación realizada por el profesor Lázara, tenemos 36 iglesias diseñadas por Carlos Massa, La divide en seis tipos y, entre ellos, cuatro "patrones neorrománicos":

I. Patrón neorrománico catalán (6 templos)

          1.   Santa María (1934 - Caballito)
            2.   Santa Amelia (1936 - Almagro)


            3.   Tránsito de la Virgen (1936 - Once)


              4.   San Alfonso María de Ligorio (1934 - Parque Chas)

                5.   San Juan María Vianney (1944 - Agronomía)


                6.   San Saturnino y San Judas (1934 - Parque Chacabuco)





II. Patrón neorrománico tardío (11 templos)

7.   San Bartolomé, apóstol (1932 - Boedo)


8.   Nuestra Señora de Luján Castrense (1930 - Palermo)


9.   Santiago Apostol (1932 - Nuñez)



10. Resurrección de Señor (1934 – Chacarita)


11. Nuestra Señora del Rosario (1931 – Palermo)


12. Cristo Rey (1931 – Villa Pueyrredón)


13. San Rafael, arcángel (1935 – Villa Real)


14. San Ramón nonato (1935 – Monte Castro)


15. Todos los santos y ánimas (1928 – Chacarita)


16. Santo Cristo (1934 – Villa Lugano)


17. Corpus Domini (1934 – Liniers)



        
III. Patrón neorrománico económico (5 templos)

18. Santa Teresa del niño Jesús (1930 -  Agronomía)


19. Nuestra Señora de la Nieves (1940 – Liniers)


20. San Francisco Solano (1928 – Villa Luro)


21. Santos Sabino y Bonifacio (1938 – Parque Avellaneda)


22. Cristo Obrero y San Blas (1934 – Pompeya)





IV. Patrón neorrománico “calchaquí–hispanoamericano” (5 templos)

23. San Pablo, apóstol (1928 – Colegiales)


24. Santa Margarita María Alacoque (1942 – Saavedra)


25. San Juan Bautista, el Precursor (1948 – Saavedra)


26. Sacratísimo Corazón de Jesús (1945 – Velez Sarsfield)


27. Nuestra Señora de Luján de los Patriotas (1934 – Liniers)




V. Patrón neocolonial (2 templos)

28. San Isidro labrador (1945 – Saavedra)


29. Santa Adela (1940 – Belgrano)




VI. Patrón “campanario central” (3 templos)

30. Santa Elisa (1938 – Constitución)


31. Nuestra Señora de la Consolación (1928 – Villa Crespo)


32. Santa Clara (1928 – Bajo Flores)



VII. Patrón “atípico” (4 templos)

33. San Nicolás de Bari (1935 – Centro)


34. Santísima Cruz (1933 – Agronomía)


35. Santa Julia (1913 – Caballito)


36. Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa (1934 – Parque Chacabuco)






LA PARROQUIA DEL BARRIO DE BOEDO: SAN BARTOLOMÉ APÓSTOL, 

Una breve historia.




Don Bartolomé Devoto fue un hombre afortunado. Nacido en 1835 en la ciudad de Lavagna, Génova, durante el reinado de Vittorio Emanuele II, cursó estudios elementales en su ciudad natal, donde vivió hasta los quince años. Viajó entonces hacia la Argentina con uno de sus hermanos, Antonio, acudiendo al llamado de Cayetano, que ya se encontraba en el país y lo mismo hizo Tomás, el menor de los hermanos, cuatro años más tarde, por lo que el año 1855 encuentra a la familia reunida en Buenos Aires.

Los hermanos Devoto trabajaron con tesón, fundando importantes compañías de importación y exportación. Tanto Antonio como Bartolomé intervinieron en la formación del Banco de Italia y Río de la Plata, del cual fueron ambos Directores. También adquirieron en 1904 Colonias y Estancias Trenel, en la Pampa central, donde fundaron poblados, acercando el ferrocarril a esas lejanas regiones.

La fortuna de Bartolomé crece a la par de la de sus hermanos y se casa en la iglesia de La Merced con Virginia Arrotea, que fallece un tiempo después, dejándole una hijita: Virginia. Tiempo más tarde vuelve a contraer nupcias, esta vez con doña Juana González, quien curiosamente, pertenecía al personal de servicio de la casa de los Devoto.

Doña Juana fue una mujer excepcional, lo que seguramente contribuyó para que don Bartolomé fuese un hombre afortunado. Pese a su humilde origen, al fallecer don Bartolomé en enero de 1920 en su lujoso chalet marplatense, comenzó a administrar la cuantiosa fortuna heredada, demostrando tener una mente brillante para los negocios. Pero el incremento de su riqueza no podía compensar la falta del  compañero, por lo que decidió erigir una iglesia en su memoria, como homenaje al hombre a quien había amado tanto.



Juana puso en manos de la Curia Metropolitana de Buenos Aires una cuantiosa suma que haría posible la erección de una parroquia en la Ciudad de Buenos Aires, con la única salvedad de que la misma estuviese consagrada a San Bartolomé Apóstol, para poder así dedicarla a la memoria de su extinto esposo. Quizás el hecho de que la viuda de Devoto no eligiera especialmente ningún solar dentro de la ciudad, hizo que la elección del mismo estuviese a cargo de Monseñor Copello. Este obispo porteño, propulsor de tantas capillas e iglesias importantes en la Argentina, escogió un barrio alejado del centro de Buenos Aires, en una zona donde aún imperaban las quintas y algún que otro horno de ladrillos. La única calle importante del lugar, daba nombre al barrio humilde, de casas bajas y pequeños locales comerciales, que se alineaban a lo largo de ese camino que había conocido el trajinar de vacunos en su camino a los viejos mataderos de Parque de los Patricios. Su nombre: Boedo.



Don José Lancestremere y don Miguel Lesertua eran propietarios, desde 1917, del terreno de Chiclana 3647/49, esquina Boedo. Funcionaba allí una herrería con una gran caballeriza anexa, con capacidad para más de veinticinco animales, lo que la convertía en un lugar sumamente concurrido por ser el servicio que prestaba, algo imprescindible en una época en que los autos eran todavía cosa rara en el barrio. La Curia compró dichos terrenos y la erección canónica data del 31 de diciembre de 1932. Los planos edilicios se encuentran firmados por el mismísimo Monseñor Copello, lo que habla de su interés en la erección del nuevo templo, diseñado por el prolífico arquitecto Carlos Massa.

Según cuentan viejos vecinos de la zona, la construcción del templo alteró visiblemente la tranquilidad del lugar. Los jóvenes se acercaban con curiosidad, las mujeres esperando ansiosas la finalización de la obra para tener un lugar en el barrio para sus oraciones, ya que en aquél momento la iglesia más cercana era la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Nueva Pompeya, y los ancianos se reunían a comentar el trabajo de los albañiles. Al fin llegó el momento esperado. Era el 18 de noviembre de 1934. Se hizo presente la señora Juana González de Devoto acompañada por miembros de su familia, Monseñor Copello bendijo las instalaciones y fue madrina de la nueva parroquia la señora Ana Encarnación Bernal Harris, esposa del Presidente de la Nación, don Agustín P. Justo.

A lo largo de estos 80 años solamente siete párrocos han estado a cargo de San Bartolomé. Son ellos: el Padre Ratto, el Presbítero Luis Brasesco, el Padre Raúl Lucchia Puig, el Presbítero -hoy Monseñor- Cayetano Saladino, el Padre Bonano, el Padre Carlos Oliveros Eloy y el Padre Adrián Viola.








El bello templo parroquial fue construido con materiales nobles y diseñado con una exquisita estética, siguiendo el estilo neorománico.

Sus puertas, mármoles, pisos, la balustrada que balconea en los altos en derredor de la iglesia, sus columnas con arcos de medio punto y capiteles, sus bancos y altares, todos hablan de solidez y calidad, destinados al culto y consagrados a la oración.


Sobre la puerta exterior de la casa y colegio parroquial está labrado el escudo episcopal del Cardenal Copello.


La puerta principal, con el estilo característico de los templos románicos, tiene una serie de arquivoltas, filigranas talladas en su arco de medio punto, que replican a las iglesias medievales, y sus costados lucen ocho columnitas que realzan el pórtico. 

El tímpano muestra a los cuatro evangelistas (simbolizados en el león, el novillo, el águila y el hombre y en su mandorla un Cristo sedente bendiciendo.





Se destacan los tres vitrales del ábside, alusivos a la vida de San Bartolomé y el magnífico órgano de tubos de la casa alemana Laukhuff, inaugurado y bendecido en 1941.

De construcción más reciente es el cinerario, también realizado con notable acierto.

(fragmentos tomados de la monografía presentada por Silvia Nora Martinez)



        






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