Centro de Profesionales de la Acción Católica "SANTO TOMÁS DE AQUINO" de Buenos Aires, Argentina.

17 de enero de 2016

LAS BODAS DE CANÁ: "NO TIENEN VINO..."

UNA DE LAS TINAJAS DE PIEDRA DE LAS BODAS DE CANÁ 
QUE SE SIGUE VENERANDO EN LA ACTUALIDAD




La Catedral de Oviedo, en Asturias, contiene muchas reliquias muy veneradas, referidas a los tiempos de Jesucristo. Allí se atesoran desde hace más de once siglos. Por eso es llamada Sancta Ovetensis.




Una de esas reliquias es una enorme “hidria” (que en griego significa vasija o tinaja para contener agua) de piedra, que la tradición atestigua como una de los seis tinajas que relata el Evangelio de hoy (Jn.2,1-11), que se encontraba en la fiesta de bodas en Caná de Galilea y que el Señor mandó llenar con agua para convertirla en vino. Se trata del primer milagro de Cristo, que abre el comienzo de su vida pública.


Tinaja de piedra marmórea de las Bodas de Caná, que se venera en la Catedral de Oviedo.


Esta venerada reliquia se encuentra en una hornacina de la Catedral ovetense, a la izquierda del Altar barroco de la Purísima y a la derecha de la Capilla del Rey Casto, que es el primer panteón de la monarquía española (están allí sepultados varios de los primeros reyes asturianos).





La hornacina que contiene la hidria tiene tres escalones de piedra muy gastados. Durante siglos los peregrinos del camino europeo a Santiago hacían una parada en la Catedral ovetense, se acercaban a esta reliquia y la tocaban con su bordón, lo que explica el desgaste de su piedra marmórea. 



Esta hidria se atesora en esta Catedral desde el siglo XI. En el siglo XVI el Obispo determinó cerrar la hornacina con una puerta. Por eso habitualmente está oculta. Se abre y se expone a su veneración el día de San Mateo (21 de septiembre), patrono de la Arquidiócesis y el domingo (como hoy) en que se lee el Evangelio de las Bodas de Caná. Se llena con 100 litros de agua (esa es su capacidad, que muestra su envergadura) y los fieles llevan dichas aguas bendecidas.





IMPORTANCIA DE LAS BODAS DE CANÁ:
INICIO DE LA VIDA PÚBLICA DE JESUCRISTO

El domingo en que se lee este episodio evangélico de las Bodas de Caná, se honra a la tercera de las tres manifestaciones del Señor (Epifanía, Bautismo en el Jordán y Caná) o sea: el primer milagro de Jesús, cuando convierte el agua en vino en Caná de Galilea. Así inaugura el Señor su vida pública, y así también comienza María su oficio de Mediadora de todas las gracias.


EL SACRAMENTO DEL MATRIMONIO Y DE LA EUCARISTÍA
EL BANQUETE DE LAS BODAS ETERNAS

Esta primer milagro, señala, la institución del Sacramento del Matrimonio. Queriendo Jesús fundar su Iglesia, empieza por formar sobre bases santas y sólidas la familia, primera y necesaria célula de la sociedad. He aquí las cosas grandes que recuerda este domingo memorable. Debería ser este el domingo de los matrimonios cristianos. Debería recordar a los esposos el día de sus bodas, y hacerles pensar en sus deberes y en su alta dignidad. Roguemos todos hoy por la del Matrimonio y por la restauración cristiana de los hogares.

Este Evangelio, además de ratificar el sacramento del Matrimonio, expresa una realidad teológica sublime acerca de las bodas de Cristo con su Iglesia. Las bodas son figura de la Alianza: el agua cambiada en vino, la superioridad de la Nueva Alianza sobre la antigua con el anuncio de la Eucaristía.

Todos los Padres han visto en el milagro de Caná un anuncio de la Eucaristía, como también de la transformación de nuestras almas bajo la acción de Cristo. «Aqua eramus, vinimus nos fecit“ (Éramos agua y nos ha convertido en vino) 


Este cambio profundo de nuestro ser, 
nos une con Cristo desde aquí abajo, 
-el agua de nuestra condición mortal 
se transforma en vino de gracia- 
y nos prepara 
para el banquete de las bodas eternas, 
al que estamos todos invitados 
con toda la Iglesia.

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Un cántico de este relato evangélico, nos muestra la escena y exalta la participación de la Madre de Dios, que así inaugura su misión de ser Medianera de todas las gracias:


SI PIDE MARÍA

Hay boda esta noche, Jesús ha llegado
con sus doce amigos que han sido invitados,
la Virgen María también ha venido
y tan calladita que no la han oído.

Y dijo María, a los servidores
“hagan lo que Jesús les diga”.

Los ojos atentos de la Virgencita
puestos en los hijos que la necesitan
ríe si se alegran, todo le interesa
y está preocupada si tienen tristeza.

Y dijo María, a los servidores
“hagan lo que Jesús les diga”.

Se ha acabado el vino y el Hijo que es Dios,
no puede a la Madre decirle que no,
-¡esta noche amigos, nadie tenga penas
tomen de alegría seis tinajas llenas!-

Y dijo María, a los servidores
“hagan lo que Jesús les diga”.

Al llegar la hora, clavado en la Cruz
el vino del cielo nos dará Jesús
si pide María, el Hijo que es Dios
no puede a la Madre decirle que no.

Y dijo María, a los servidores
“hagan lo que Jesús les diga”




              

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