Centro de Profesionales de la Acción Católica "SANTO TOMÁS DE AQUINO" de Buenos Aires, Argentina.

18 de noviembre de 2014

CERCANOS A CRISTO REY - SEPTENARIO (II) LA VIDA

REINO DE LA VIDA

En estos días cercanos 
a la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, 
en que la Iglesia 
a través de la sabia pedagogía de su liturgia 
nos invita a poner la mirada de la fe 
en la consumación de los tiempos, 

vamos a meditar en siete palabras.





El segundo adjetivo que utiliza el Prefacio de la Plegaria Eucarística de la solemnidad de Cristo Rey, es el de REINO DE LA V I D A.

Esta expresión se halla muchas veces en el Evangelio. El mismo Jesucristo se proclama como "CAMINO, VERDAD Y VIDA".

En estos días previos a Cristo Rey la liturgia nos invita a reflexionar sobre las postrimerías, cuando el Justo Juez y Rey universal “ponga a todos sus enemigos bajo sus pies”.

Es justamente la VIDA ETERNA el mensaje central de este tiempo preparatorio. Jesucristo es Rey de un Reino eterno y universal.

Y muy unido a ello encontramos a la EUCARISTÍA, como el Pan que da la VIDA.

Leemos en el Evangelio de San Juan:

“Yo soy el Pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este Pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.» Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en Mí, y yo en Él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y Yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre. (cfr. 6, 51-58)

Dice el Papa Benedicto XVI:

“El pan que yo daré es mi Carne para la vida del mundo".
Con estas palabras el Señor revela el verdadero sentido del don de su propia Vida por todos los hombres y nos muestran también la íntima compasión que Él tiene por cada persona. En efecto, los Evangelios nos narran muchas veces los sentimientos de Jesús por los hombres, de modo especial por los que sufren y los pecadores. Mediante un sentimiento profundamente humano, Él expresa la intención salvadora de Dios para todos los hombres, a fin de que lleguen a la vida verdadera. Cada celebración eucarística actualiza sacramentalmente el don de su propia vida que Jesús hizo en la Cruz por nosotros y por el mundo entero. (Exhortación apostólica Sacramentus caritatis)

No hay comentarios:

Publicar un comentario