Centro de Profesionales de la Acción Católica "SANTO TOMÁS DE AQUINO" de Buenos Aires, Argentina.

27 de noviembre de 2014

NO TENEMOS AQUÍ UNA MORADA PERMANENTE


 “EL REINO DE DIOS ESTÁ DENTRO DE USTEDES”



de la "Imitación de Cristo"

(Tratado espiritual de Tomás de Kempis, siglo XV)

Capitulo II, 1 ss.






1. Dice el Señor: "El Reino de Dios está dentro de ustedes". (Lc. 17,21)
Conviértete a Dios de todo corazón, y deja ese mundo de miserias, y hallará tu alma reposo.


Aprende a menospreciar las cosas exteriores y dar importancia a las interiores, y verás que el Reino de Dios viene a ti. Pues "el reino de Dios es paz y gozo en el Espíritu Santo" (Rom. 14,17)


Si preparas digna morada interiormente a Jesucristo, Él vendrá a ti, y te mostrará su consolación. "Toda su gloria y hermosura está en lo interior" (Sal.44,14) y allí es donde Él se complace.


Su continua visita es con el hombre interior; con él habla dulcemente, tiene agradable consolación, mucha paz y admirable familiaridad.


2. ¡Ea, pues, alma fiel, prepara tu corazón a este Esposo para que quiera venirse a ti, y hablar contigo!.


Porque Él dice así: "Si alguno me ama, guardará mi palabra, y vendremos a él y haremos en él nuestra morada"(Jn. 14,23)


Da, pues, lugar a Cristo, y a todo lo demás cierra la puerta. Si a Cristo tienes, serás rico, y te bastará. Él será tu fiel procurador, y te proveerá de todo, de manera que no tendrás necesidad de esperar en los hombres. Porque los hombres se mudan fácilmente, y desfallecen en breve; pero Jesucristo permanece para siempre, y está firme hasta el fin.


3. No hay que poner mucha confianza en el hombre frágil y mortal, aunque sea útil y bien querido, ni has de tomar mucha pena si alguna vez fuere contrario o no te atiende. Los que hoy están contigo, mañana te pueden contradecir, y al contrario; porque muchas veces se vuelven como viento.


Pon en Dios toda tu esperanza, y sea Él tu temor y tu amor. El responderá por ti, y lo hará bien, como mejor convenga.


No tienes aquí morada permanente: dondequiera que estuvieres, serás extraño y peregrino, y no tendrás nunca reposo, si no estás íntimamente unido con Cristo.



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